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¿Qué lecciones hay en los resultados electorales por casilla y entidad?
Por Javier Aparicio
18 de julio, 2012
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Por: Javier Aparicio (@javieraparicio), profesor investigador de la División de Estudios Políticos del CIDE.

 

Las bases de datos a nivel casilla del PREP y cómputos distritales del IFE nos permiten hacer una primera radiografía del resultado de la elección presidencial 2012. En este blog invitado comentaré algunos resultados estadísticos que pueden ayudarnos a comprender mejor las claves del éxito o fracaso de cada uno de los candidatos presidenciales.

La base de datos del PREP nos permite recrear la evolución del porcentaje de votos de Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota conforme fueron llegando los paquetes de casilla a las juntas distritales del IFE. Como sabemos, tanto el PREP como las preferencias electorales tienen fuertes sesgos geográficos. Así, las primeras casillas en llegar tienden a ser urbanas. Si JVM obtuvo más apoyo en zonas urbanas que rurales, esto puede explicar el que su nivel de votos evolucionara de “más a menos”. AMLO también tuvo cierta ventaja en zonas urbanas, sobre todo en el DF, lo cual puede explicar el que su curva tenga forma de U invertida. Las casillas no urbanas son minoría en el país y tienden a ser las últimas en ser capturadas por el PREP. Como EPN ganó con un amplio margen en zonas rurales, esto explica por qué su nivel de votos aumentó lentamente hacia las últimas horas del PREP. Si se fijan, el margen porcentual entre EPN y AMLO se cerró conforme se capturaban las primeras 50 mil casillas, típicamente urbanas, y luego se fue abriendo conforme llegaron las de zonas más rurales. No sobra decir que los patrones curvilíneos de esta gráfica también desmienten supuestos algoritmos y sospechosas tendencias lineales en el PREP (por ejemplo, el cuento de la R de Pearson no fue más que una trivialidad engañosa, te lo aseguro). Los porcentajes de voto reflejados en el PREP paulatinamente convergen hacia la estimación del conteo rápido–la cual sí es representativa del resultado nacional al tener como base una muestra aleatoria de casillas.

 

 

Los datos de las “actas PREP” son meramente preliminares y tienen errores de llenado o captura. Tras ser revisados o recontados por los consejos distritales -y siempre en presencia de representantes de partidos-, los resultados de las actas de escrutinio de cada casilla se vuelven a capturar durante el cómputo distrital.

Usando la base de datos a nivel casilla del cómputo distrital, podemos encontrar resultados interesantes. La siguiente gráfica ilustra la distribución de casillas según el candidato ganador. Enrique Peña ganó en 72,499 casillas, un 50.54% de las 143,437 casillas instaladas el 1º de julio, AMLO en 45,168 (31.27%) y JVM en 25,770 (18.21%). Durante los cómputos se recontaron 78,083 paquetes para presidente. Una señal de cuán confiables y robustos son los escrutinios de los ciudadanos funcionarios de casilla consiste en comparar el porcentaje de casillas ganadas por EPN según el PREP, 50.2, con el 50.5 del cómputo distrital.

 

En el país se instalaron 143,437 casillas, 64% de ellas en zonas urbanas y 36% en zonas no urbanas. Si comparamos los resultados de casillas urbanas con las no urbanas veremos que EPN tuvo más votos en ambos tipos de casilla. Sin embargo, la ventaja promedio de EPN sobre AMLO es mucho más holgada en las casillas no urbanas (43.4%  vs. 26.7%)  que en las urbanas (35.59% vs. 34.02%). Traducido en votos, esto quiere decir que EPN superó a AMLO por 5.7 votos promedio (130.16 vs. 124.41) en casillas urbanas–pero este margen es de 54.3 votos promedio (140.9 vs. 86.6) en casillas no urbanas. Otro dato importante es que las casillas no urbanas muestran una tasa de participación ligeramente mayor que las urbanas: 61.9% vs. 60.8%.

 

El margen de victoria entre dos punteros no cuenta toda la historia de una elección multipartidista. Si consideramos solamente la suma de votos obtenidos por EPN, AMLO y JVM, y calculamos los porcentajes respectivos, podemos utilizar una gráfica triangular (triplot) para ilustrar el resultado de cada casilla. La siguiente gráfica tiene dos páneles, uno para casillas urbanas y otro para no urbanas. Cada punto en el triángulo ilustra la proporción de votos de EPN, AMLO y JVM en una casilla (normalizadas para que sumen 100%). El color de cada punto denota el candidato ganador en esa casilla.

El eje horizontal mide el porcentaje de EPN, la diagonal izquierda el de AMLO y la derecha el de JVM. De este modo los puntos cercanos a la “Y” en el centro del triángulo indican casillas donde la competencia fue más reñida, mientras que casillas cercanas a los vértices del triángulo denotan casillas cargadas hacia uno de los candidatos. Como se aprecia, las casillas no urbanas tienen una alta proporción de casillas sobrecargadas hacia Peña. Por otro lado, en casillas urbanas hubo mucho más casillas reñidas entre EPN y AMLO (ver brazo izquierdo de la “Y”) que entre EPN y JVM o entre AMLO y JVM.

 

 

Como dijimos antes, las preferencias electorales tienen un fuerte componente regional o geográfico. Sabemos que EPN ganó en la mayoría de casillas y entidades pero su margen de victoria no necesariamente es el mismo. La siguiente gráfica ilustra el margen porcentual o ventaja promedio entre EPN y AMLO para cada entidad, calculado con base en los datos a nivel casilla de los cómputos distritales. Como podemos apreciar, en las casillas del Distrito Federal y Tabasco, AMLO superó a Peña por más de 26 puntos porcentuales, en promedio. Por otro lado, en las casillas de Zacatecas y Durango, Peña aventajó a López Obrador por casi 30 puntos. Por último, Tlaxcala, Puebla y Veracruz fueron las entidades con casillas más reñidas entre los punteros. De manera algo sorprendente, el Estado de México se encuentra a la mitad de la gráfica: Peña superó a AMLO por sólo 8.9 puntos, en promedio, en la entidad que gobernó el primero.

 

Los márgenes porcentuales promedio nos sugieren qué tan Peñistas o Lopezobradoristas son los votantes de cada entidad, pero como cada estado tiene diferente tamaño vale la pena analizar la contribución de votos absolutos de cada uno de ellos. La siguiente  gráfica ilustra el diferencial o margen absoluto de votos entre EPN y AMLO en el total de casillas de cada entidad. Como se aprecia, si bien el margen porcentual de DF y Tabasco eran similares, AMLO superó por más de 1.3 millones de votos a Peña en la capital del país. Por otro lado, Jalisco, Edomex y Guanajuato dieron, cada uno, más de 500 mil votos de ventaja a Peña Nieto sobre AMLO. En Guanajuato, EPN aventajó a AMLO por 635,966 votos, y en Edomex sólo por 626,857.¿Cómo pudo irle mejor a Peña en el bajío que en su entidad? Guanajuato y Jalisco tienen menos casillas que Edomex, sí, pero en aquellas entidades el margen porcentual de Peña fue mayor que en la suya.

 

Por último, también existen diferencias entre voto urbano y no urbano al interior de cada entidad.  Esta gráfica ilustra el margen porcentual promedio entre EPN y AMLO en las casillas de cada entidad, distinguiendo entre casillas urbanas y no urbanas. Como podemos ver, en ninguna entidad del país le fue mejor a AMLO que en las casillas urbanas de Tabasco o el DF, y en ningún lugar le fue peor que en las casillas urbanas de Guanajuato. Destaca que las casillas urbanas del Edomex se encuentran entre las entidades más reñidas. Por otro lado, si atendemos sólo a casillas no urbanas, Peña Nieto obtuvo los mayores márgenes sobre AMLO en Sinaloa, Durango y Chihuahua.

 

Varias lecciones surgen del análisis anterior. Para concluir destaco sólo dos. La primera es una lección importante para cualquier candidato presidencial: la elección fue mucho más reñida de lo que aparenta en las casillas urbanas que, al representar casi dos tercios de las casillas del país, prácticamente garantizan el triunfo al candidato que gane en ellas. Baste recordar que tanto Peña hoy como Calderón en 2006 ganaron por márgenes similares en casillas urbanas. La segunda es quizá más importante para futuros candidatos de izquierda: para ganar en las zonas urbanas del país no basta con arrasar en una o dos entidades. En 2006 AMLO ganó holgadamente en el DF, Edomex y en las casillas rurales y no bastó. En 2012 volvió a arrasar en la capital y dio una buena batalla en Edomex. Pero no fue suficiente porque se topó con el bajío y un resucitado voto rural priísta. El centro político-electoral del país no está en el “centro”.

 

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