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Rastreo masivo de casos para salir del confinamiento de forma segura
Incorporar el rastreo de casos masivamente en los lugares de mayor riesgo epidémico (como la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) tiene que ser una de nuestras prioridades en el manejo futuro de la pandemia, ya que nuestra relación como humanidad con el COVID-19 apenas va empezando.
Por Rodrigo Huerta y Rodrigo Bazúa
14 de mayo, 2020
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De acuerdo con el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, la estrategia que México decidió tomar contra el coronavirus logró aplanar la curva epidémica, lo cual quiere decir que 74% menos personas se enfermaron de COVID-19 comparadas con las se hubieran enfermado si no se hubieran tomado las medidas de sana distancia. Esto es logro de la sociedad en su conjunto, aún así para poder regresar a las calles debemos también incorporar nuevas estrategias que nos permitan detectar oportunamente nuevos casos para aislarlos tempranamente e impedir que se formen nuevos brotes de la enfermedad.

Hasta ahora, la estrategia mexicana se ha enfocado en la vigilancia centinela para detectar las tendencias epidemiológicas del COVID-19 y así tomar medidas masivas como la reducción de la movilidad poblacional y la sana distancia. Ya hemos dicho que esta estrategia ha sido efectiva para las fases 1, 2 y 3 de la epidemia, de acuerdo con las autoridades, pero eso no quiere decir que la epidemia vaya a terminar automáticamente después del 30 de mayo ya que es muy difícil que el virus desaparezca o salga completamente de circulación. Incorporar nuevas medidas a las ya existentes podría adaptar nuestra respuesta a los nuevos retos de la pandemia.

Incorporar el rastreo de casos masivamente en los lugares de mayor riesgo epidémico (como la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) tiene que ser una de nuestras prioridades en el manejo futuro de la pandemia, ya que nuestra relación como humanidad con el COVID-19 apenas va empezando. Como declaró el 6 de mayo la canciller de Alemania, Angela Merkel: “hoy se puede decir que dejamos atrás la primera etapa, pero a pesar de esto, permanecemos en el inicio de la pandemia y seguiremos luchando contra el virus durante mucho tiempo”. Es casi seguro que habrá nuevos brotes de COVID-19 en México y en el mundo en el futuro próximo y no tan próximo. Si no incorporamos nuevas medidas, se puede llegar a escenarios como el de España, donde al levantar las restricciones se observó un nuevo incremento de mortalidad. Además, las medidas de confinamiento masivas repetidas podrían profundizar la crisis económica y afectar todavía más a los mexicanos más pobres, sin necesariamente salvar más vidas que otras estrategias menos disruptivas.

Rastreo masivo de contactos

Una medida que puede ser de gran ayuda para detectar y controlar los futuros brotes de COVID-19 es el rastreo masivo de casos. En sí, el rastreo de casos es una estrategia clásica de la epidemiología, pero en años recientes ha demostrado ser un elemento clave para la contención y la mitigación de las epidemias de ébola en África, y ahora también contra el COVID-19. En China, por ejemplo, a través del rastreo de contactos lograron reducir el tiempo que una persona con COVID-19 estaba en las calles contagiando la enfermedad por casi 3 días en promedio, lo cual llevó a que cada caso contagiara a suficientemente pocas personas como para suprimir el brote. Basados en esta experiencia, en el estado de Massachussets en Estados Unidos se decidió implementar esta estrategia y está teniendo buenos resultados.

El rastreo de casos puede hacerse de muchas formas, pero básicamente consiste en: 1) identificar tempranamente a un caso de COVID-19 al buscarlos activamente, 2) visitar o contactar a todas las personas con las que haya tenido contacto en el periodo en el que fuera contagioso, 3) indicarles todos a sus contactos que se aíslen y darles seguimiento, para que 4) se les hagan las pruebas de COVID-19 en caso de que desarrollen síntomas o incluso sin síntomas y 5) repetir el proceso con todos los contactos de la persona en caso de que resulte positivo. También sirve para dar seguimiento estrecho a los pacientes confirmados para poder indicarles cuándo y a qué hospital ir en caso de tener una enfermedad moderada o grave. Lo que se busca es encontrar rápidamente a toda la red de contactos para aislarlos y así cortar rápidamente un la cadena de transmisión y suprimir un brote.

Llevar a cabo un rastreo de casos de la magnitud suficiente como para identificar tempranamente y suprimir brotes futuros evidentemente conllevaría dificultades técnicas y políticas, pero en México contamos con muchas oportunidades para poder lograrlo efectivamente.

Primero que nada, necesitamos un número elevado de personas jóvenes con buena salud para hacer este trabajo. Al mismo tiempo, existen muchos jóvenes deseosos de ayudar activamente en la respuesta ante el COVID y también podría apoyarse de la infraestructura de programas como Jóvenes Construyendo el Futuro y las misiones de Médicos del Bienestar. Segundo, se requiere la disponibilidad masiva de pruebas de alta calidad, y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) de Estados Unidos recientemente aprobó una prueba rápida de antígenos, que parece ser confiable, más barata y más sencilla de realizar que la que hemos usado hasta la fecha. Aun así, también podríamos seguir con esta estrategia si decidiéramos continuar con la prueba “estándar”, llamada PCR. En cualquiera de los casos, es necesario considerar las dificultades asociadas a las pruebas, ya que es complejo tomar la muestras, transportarlas y procesarlas de forma segura.

A pesar de las dificultades y de que el costo de esta estrategia podría ser elevado, el costo social, micro y macro-económico de repetidas jornadas de sana distancia podría ser mucho mayor. Además, esta estrategia podría darle trabajo a muchos sectores de la población sin empleo, lo que pudiera ser como un “New Deal” de Roosvelt, tan admirado por el presidente López Obrador. Asimismo, una vez finalizada la pandemia, podríamos finalmente sentar las bases de un sistema de trabajadores comunitarios de salud que ayuden a fortalecer las intervenciones comunitarias de salud para enfermedades crónicas y la salud mental, por ejemplo. Finalmente, puede ser nuestra oportunidad de lograr un sistema de salud universal, público, gratuito con enfoque comunitario y equidad, bajo los cuales se decidió implementar el INSABI.

En conclusión, implementar el rastreo masivo de casos para las fases futuras del COVID-19 en lugares de alto riesgo de rebrotes representa una opción importante para regresar a las actividades cotidianas de forma segura, al permitir identificar y suprimir oportunamente nuevos brotes, además de inyectar dinero a la economía, proteger a los más vulnerables económica y médicamente, y sentar las bases para un sistema de trabajadores comunitarios de salud para lograr el sistema de salud que la mayoría de los mexicanos soñamos.

* Rodrigo Huerta es investigador del Centro de Salud Poblacional del Instituto Nacional de Salud Pública. Rodrigo Bazúa Lobato es médico y en los últimos cuatro años ha atendido a las comunidades de la Sierra Madre de Chiapas.

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