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Sobrevivir en la ambigüedad: a qué se enfrentan los solicitantes de asilo en Arizona, y las oportunidades locales para el cambio
Mientras su solicitud está pendiente, los solicitantes de asilo se encuentran en una especie de tierra de nadie y carecen de sistemas de apoyo, como el acceso a una asistencia sanitaria accesible, servicios sociales, gestión de casos, ayudas a la alimentación y la vivienda, y oportunidades de empleo que han ayudado a otros grupos de inmigrantes a tener éxito y contribuir económica y socialmente en Estados Unidos.
Por David Schlinkert
28 de octubre, 2021
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En una austera y envejecida oficina de Phoenix, Arizona en 2019, una máquina sonaba frente a la puerta mientras 10 solicitantes de asilo centroamericanos recordaban sus propias experiencias. Una madre de dos niños compartió su historia: “Mi padre fue extorsionado y luego asesinado el día de mi cumpleaños de una manera espantosa. Decidimos irnos, aterrorizados, en medio de la noche, sólo con nuestra ropa… Todavía vivo con miedo y tengo continuos ataques de ansiedad. Voy a terapia, pero creo que esto es algo que ni siquiera las terapias pueden curar… Cierro las puertas y sigo teniendo miedo. Es un miedo que no me deja en paz”.

Su experiencia, aunque personal y dolorosa, no es un caso aislado. Todos los solicitantes de asilo con los que hablamos nos contaron historias de violencia por parte de bandas o del Estado en su país de origen que los llevaron a tomar la decisión final de buscar seguridad en otro lugar. Pero incluso después de huir de su país de origen se enfrentaron con varias dificultades. Al menos un miembro de cada familia enfermó en el viaje a través de México y hacia Estados Unidos. Una vez en Estados Unidos, eran  sometidos a condiciones de vida precarias y a veces peligrosas en los centros de detención de EE.UU., con la separación de los niños afectando a muchas familias. Una mujer de este estudio estuvo separada de su hijo de seis años durante tres meses.

Todos los solicitantes de asilo expresaron su temor y frustración por las restricciones para trabajar mientras esperaban que se resolviera su situación legal, así como por la escasez de recursos en lo que respecta a la vivienda, el apoyo legal y el acceso a la atención sanitaria, especialmente para sus hijos. Para satisfacer sus necesidades de atención sanitaria, algunos solicitantes de asilo acudieron a los servicios de urgencias o a las clínicas con tarifas reducidas a las que les remitieron los asistentes sociales de las oficinas locales de servicios sociales. Las necesidades de servicios de salud mental y conductual tenían menos probabilidades de ser satisfechas, especialmente en el caso de las mujeres que querían hablar con un profesional médico sobre sus experiencias traumáticas, incluidas las agresiones sexuales y la separación de sus hijos.

¿Quiénes son los solicitantes de asilo?

La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 garantiza el derecho a solicitar asilo en otros países. Los solicitantes de asilo son diferentes a los inmigrantes indocumentados que vienen a Estados Unidos. por razones económicas. La solicitud de asilo en Estados Unidos es un proceso legal que no requiere un visado de viaje ni una autorización previa antes de presentar la solicitud. Puede iniciarse en la frontera o en el puerto de entrada a Estados Unidos, o bien desde dentro de Estados Unidos, presentándose ante un funcionario de inmigración (de forma afirmativa) o cuando son encontrados por un funcionario de inmigración (de forma defensiva). Los solicitantes de asilo deben presentar pruebas creíbles que respalden sus afirmaciones de persecución antes de que se les conceda el asilo. Un complejo y sobrecargado proceso legal determina si su solicitud de asilo les permitirá permanecer en Estados Unidos, lo que se ha vuelto cada vez más complicado tras el inicio de los Protocolos de Protección al Migrante (MPP por sus siglas en inglés,  comúnmente conocidos como la política de Quédate en México).

Los solicitantes de asilo pueden convertirse en personas asiladas en Estados Unidos, lo que les proporciona una vía legal hacia la ciudadanía si un juez de inmigración dictamina que el solicitante ha sido juzgado en su país de origen por su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opinión política. No obstante, mientras su solicitud está pendiente, los solicitantes de asilo se encuentran en una especie de tierra de nadie y carecen de sistemas de apoyo, como el acceso a una asistencia sanitaria accesible, servicios sociales, gestión de casos, ayudas a la alimentación y la vivienda, y oportunidades de empleo que han ayudado a otros grupos de inmigrantes a tener éxito y contribuir económica y socialmente en Estados Unidos.

Capacidad Local Construyendo Oportunidades

El debate político en Estados Unidos en torno a la inmigración tiende a centrarse en los grandes cambios políticos a nivel federal, tal como la política de Quédate en México o el derecho a tener un abogado de inmigración, que pueden ser políticamente inviables y difíciles de aplicar a gran escala. Por ello, los solicitantes de asilo se encuentran a menudo en un limbo burocrático. Sin embargo, existen múltiples formas en las que los gobiernos, así como los proveedores locales de atención sanitaria pueden responder a las necesidades inmediatas de los solicitantes de asilo en las comunidades locales. Esto, a través de la ampliación de los servicios directos y la creación de coaliciones, facilitando su transición a la vida en los Estados Unidos.

Los conocimientos compartidos, las mejores prácticas y las plataformas de promoción pueden fomentar el éxito local. Por ejemplo, los proveedores de atención sanitaria locales pueden replicar programas de éxito basados en pruebas, como la Alianza para la Salud de los Refugiados en Phoenix, Arizona, que ofrece una atención específica y gratuita. De este modo, los solicitantes de asilo no tendrían que utilizar y sobrecargar los servicios de emergencia para cubrir sus necesidades sanitarias básicas. Además, los gobiernos locales pueden aumentar la cantidad de organizaciones de servicios sanitarios y sociales. Esto, suministrando cartas de apoyo a las organizaciones que buscan oportunidades de financiamiento con el fin de atender a los solicitantes de asilo.

Los gobiernos locales y municipales también pueden ayudar a los esfuerzos de organizaciones religiosas y sin fines de lucro y religiosas mediante la coordinación con los sitios de entrega (después de la detención) del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) para asegurar que haya suficientes recursos de salud disponibles para los solicitantes de asilo en las comunidades locales. Para crear coaliciones, potenciar los conocimientos y defender a los solicitantes de asilo, los gobiernos locales de ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México pueden mostrar el importante papel que los solicitantes de asilo podrían desempeñar en las comunidades. El discurso y los diálogos informativos sobre los retos y las contribuciones de los solicitantes de asilo pueden fomentar un entorno que promueva resultados positivos.

Los gobiernos locales también pueden crear asociaciones con las ciudades de ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México con el fin de ayudar a desarrollar grupos de trabajo interinstitucionales y del sector privado que identifiquen de forma proactiva las oportunidades basadas en el contexto económico, la infraestructura local y la voluntad política que beneficien a los solicitantes de asilo y a las comunidades. Las universidades y los institutos, los medios de comunicación social y los grupos de defensa de los derechos humanos pueden aumentar los esfuerzos de investigación y difusión para informar mejor al público en general sobre la situación legal de los solicitantes de asilo, su historia, sus necesidades y las barreras que les impiden integrarse, sobre la base de un pensamiento y una información positiva, en lugar de negativa.

A pesar de la dura realidad a la que se enfrentan los solicitantes de asilo, varios entrevistados se mostraron optimistas sobre su futuro. Un hombre dijo: ” Quizás algún día la vida sea un poco mejor – porque en este momento puede que no, puede que no sea tan buena. Pero algún día, sí. Por ahora, quiero seguridad y trabajar. Quiero vivir en paz. En paz es todo, es todo lo que un ser humano quiere”.

La inmigración es una cuestión federal. No obstante, trabajando juntos a nivel local, las comunidades pueden crear oportunidades únicas e inmediatas para los solicitantes de asilo, de modo que puedan adaptarse más rápido, contribuir y prosperar en un esfuerzo mutuamente beneficioso dentro de las comunidades que ahora llaman hogar.

* David Schlinkert es el director de Monitoring, Evaluation, Research, Learning, and Communications en el Center for Applied Research and Innovation in Supply Chain Africa de Arizona State University (@ASU_MX).  Schlinkert cuenta con amplia experiencia en la realización de investigaciones políticas aplicadas con enfoque en la salud y la autosuficiencia de las poblaciones desplazadas tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

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