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Súbale, que aquí cabemos todas: #SinMiedoASer #VamosJuntas
Construir espacios más habitables y seguros es posible, iniciando con el reconocimiento de la diferencia y abrazando nuestras identidades. Resistir, por ejemplo, es una expresión que apuesta por la lealtad al ser. Todas hemos vivido violencias y todas resistimos a nuestra manera.
Por Stephanie Orozco
10 de diciembre, 2021
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Las mujeres en México tenemos un sentimiento en común: el miedo. Miedo a salir a las calles que siempre nos muestran su lado más inseguro. Miedo a denunciar a nuestros agresores. Miedo a exigir lo que por derecho nos pertenece. Miedo a salir de esa relación violenta. Miedo a exigir justicia. Miedo a hablar con nuestras familias de nuestras preferencias. Miedo a ser quienes somos.

Pero el miedo no nos representa ni nunca nos ha representado. Somos mucho más que eso. En realidad, el miedo nos ha transformado en resistencia y desde ahí, la creatividad y la valentía han sido las herramientas necesarias para trascender a la acción. Hoy me refiero a la acción de simplemente ser y dejar atrás estigmas, prejuicios, violencias y autoexigencias.

¿Qué pasa cuando le damos la vuelta a la violencia y comenzamos a construir desde la admiración a la diversidad? ¿Qué pasa cuando nos reconocemos únicas, auténticas, diferentes, pero cohabitantes de un mismo espacio? Y más allá aún: ¿qué pasa cuando nos identificamos compañeras de causas? Los resultados, sin duda, se cosecharán con tolerancia y respeto sobre lo que no nos resulta tan ajeno ni lejano.

Además del miedo, tenemos en común muchas cosas más. Dentro de las diferentes violencias que vivimos las mujeres se han visibilizado cuestiones que atravesamos y que han trascendido hasta imposibilitar algunas acciones de la cotidianidad: el traslado a casa, ir al sanitario en un espacio público o disfrutar de un momento de diversión en el exterior. De la indignación ante la falta de espacios seguros, surge la fuerza para exigir que estos sean tan habitables para nosotras como para ellos.

Desde la interseccionalidad que nos hace vivir y padecer distintas violencias, hay quienes reúnen ciertas características que les vulneran ante sociedades poco respetuosas ante la diferencia. Aunque todas las mujeres vivimos duelos que se configuran ante diferentes contextos, no hay duda alguna de que a quienes les cuesta la vida “atreverse a ser”, es a las mujeres transexuales. Son ellas quienes su miedo se vuelve alerta pues su misma identidad les condena a una vida de constante riesgo a ser asesinadas en cualquier espacio.

A las mujeres transexuales les cuesta la vida existir, formar una familia, tener pareja, estudiar, trabajar, vestirse como quieran, usar maquillaje o tacones, nombrarse “ellas” y exigir el respeto a su identidad. Llamar y denunciar algunos actos consecuentes de la transfobia y otros tipos de discriminación, además de que nos ayuda a visibilizar la exclusión, también se dimensionan en el cambio de consciencias. El costo se traduce en acciones que tienen consecuencias en los proyectos de vida de las personas y que es importante nombrarlos para reparar desde el dolor de la exigencia. Los actos violentos por discriminación antes de ser reparados, tendrían que ser evitados a través de la garantía de la no repetición. Ahí está una de sus luchas.

 

Alessa, quien fue clave en el camino por el reconocimiento de la identidad de género  en las actas de nacimiento de las personas trans en la Ciudad de México, tuvo siempre claro que el mundo debe ofrecerles más de 35 años de vida como mínimo, porque de nada sirve tener un acta de nacimiento cuando la siguiente será una de defunción. Alessa, al igual que otras mujeres trans, exigen tiempo, oportunidades y los derechos humanos para poder crear proyectos de vida en los que la libertad nazca de su propia inserción en la sociedad; una inserción cómoda, pacífica, sin juicios ni exclusión.

“¿Qué más radical que desaprender todas las conductas machistas?”, se pregunta Jessica Marjane, una de las fundadoras de la Red de Juventudes Trans. “Hay que sentarnos a escucharnos y hacer otras resoluciones de conflictos. Disentir es una forma de posicionarse para encontrar acuerdos de convivencia en algo tan básico como evidenciar que en el centro, algo tan sencillo como caminar sin miedo es una utopía o una meta. En un mundo donde lo que se ofrece es exclusión, muerte y explotación, lo radical es lo contrario: empatía, resarcimiento y escucha”, dice con seguridad.

Un 10 de diciembre como hoy que se publica esta nota, pero de 1948, se firmó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Décadas después, la progresividad de los derechos nos hacen mirar hacia un futuro donde el respeto a las diversidades rija la convivencia. Un futuro donde ni la orientación sexual, la identidad de género, la diversidad de cuerpos, el origen, las discapacidades, la edad, la personalidad, el oficio, situación jurídica, la religión, el estatus socioeconómico y demás características que nos hacen únicos, únicas y uniques, sean motivo de violencias.

Alessa es y fue un referente de las mujeres transexuales y las trabajadoras sexuales,  pensadora y punto de partida para exigir justicia y defender proyectos de vida que no se vean impedidos por los prejuicios y estigmas de las sociedades. Valiente y optimista, Alessa es inspiración de toda una generación feminista. Alessa fue semilla.

Las morras, mujeres, señoras, compas, chavas, chicas, hermanas o como prefieran ser llamadas, son quienes desde la resistencia han inspirado a cientos de mujeres a romper con los ciclos que esconden y trasgreden la identidad de quienes buscamos existir con paz en nuestros entornos. Son ellas quienes han inspirado el trabajo de otras mujeres que actualmente luchan por el derecho a ser de todas y que desde la campaña #SinMiedoASer buscan en la unión, la sororidad que tanto hace falta.

Como Alessa y su historia, organizaciones de la sociedad civil, colectivas, activistas y defensoras de derechos humanos se unieron para transmitir a la sociedad historias de mujeres que han transformado su miedo y experiencias de violencias en inspiración. EQUIS Justicia para las mujeres, la Red de Juventudes Trans, la Asociación por las Infancias Transgénero, BALANCE, la Casa de las Muñecas Tiresias AC, la Casa Hogar Paola Buenrostro, el Centro de Apoyo a las Identidades Trans A.C., Escucharnos Decir, Existimos, Fondo Semillas, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), IOIO, Manos Amigues, el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB), Impulso Trans A.C., Indecidibles, INTERSECTA, Más Sueños A.C. QuereTrans, la Red Nacional de Refugios y Transformar-Trascender están juntas en esta campaña: #SinMiedoASer #VamosJuntas.

 

No estamos aquí para satisfacer ningún estándar impuesto por patrones machistas, misóginos y sexistas; y mucho menos para cambiar nuestra manera de vivir para sobrevivir. Estamos aquí para existir con plenitud y libertad nuestra identidad tan diversa como vivencialmente empática. De aquí parte la campaña #SinMiedoASer, de las historias de mujeres que desde su vivir han inspirado a más mujeres a atreverse a existir en su complejidad identitaria y también han movido los engranes de organizaciones de la sociedad civil que buscan incidir en la toma de decisiones y en el acompañamiento a través de sus acciones.

Construir espacios más habitables y seguros es posible, iniciando con el reconocimiento de la diferencia y abrazando nuestras identidades. Resistir, por ejemplo, es una expresión que apuesta por la lealtad al ser. Todas hemos vivido violencias y todas resistimos a nuestra manera.

Desde la identificación e inspiración, la grupa de mujeres que integran #SinMiedoASer nos invitan a participar en distintos espacios para colaborar. Así que, ¿por qué no empiezas compartiendo esta nota con alguien más? Tal vez una mujer que admires. Así seremos más quienes vivamos sin generar o tolerar violencias. Seremos más las que gritemos sin miedo que ya no iremos por la vida sin ser.

Para conocer la historia de Adriana Alanís, Kenia Cuevas, Natalia Lane, Tania Morales, Nancy Rojas, Ana Karen López, Nadia Maciel, Mijane Jiménez, Jessica Marjane, Margarita Alanis (y muchas mujeres valientes más) o conocer de cerca la campaña, unirte y compartir, solo hace falta un click acá o en cualquiera de las siguientes ligas acá, acá, acá y acá.

* Stephanie Orozco (@fanieorozco) es comunicóloga política feminista por la UNAM, asesora legislativa y activista por los derechos de las mujeres.

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