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¿Transferencias dirigidas o Ingreso Básico Universal? Una mirada a los trade-offs en Perú e Indonesia
Existe una creciente preocupación sobre la pérdida de puestos de trabajo durante las próximas décadas como consecuencia de la automatización. Como solución a esta problemática, un candidato a las elecciones presidenciales norteamericanas del 2020 propuso al ingreso básico universal. ¿Es esta la mejor alternativa?
Por Nicolas Zerbino
9 de abril, 2019
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En un estudio reciente, Rema Hanna y Benjamin Olsen, de Harvard y MIT, respectivamente, estudiaron los intercambios que se dan en términos de bienestar social entre programas de transferencias apuntados y universales cuando varía la información disponible para determinar a los beneficiarios.

Los autores se enfocan en los errores de inclusión (individuos que son incorporados a un programa erróneamente) y exclusión (personas que deberían percibir las transferencias, pero no son tomadas en cuenta) de un programa social. Con datos de Perú e Indonesia estiman las tasas de inclusión y los errores de identificación resultantes que inducen el óptimo social en términos de bienestar.

La selección del método a través del cual se identifica a los beneficiarios de un programa social no es trivial. En países desarrollados, la información sobre el verdadero ingreso de los individuos es más accesible. En el mundo en desarrollo, esta información tiene poca confiabilidad, ya que una proporción importante de la población desarrolla su actividad laboral en los sectores informales. En estas circunstancias, utilizar el ingreso como método de identificación puede atribuir el beneficio a individuos que no deberían ser incluidos. Una alternativa son las medidas proxy, es decir, utilizar variables fácilmente observables, como el acceso al agua corriente o la posesión de un refrigerador, entre otras, y desarrollar índices que determinen elegibilidad. Sin embargo, este tipo de métodos puede ser manipulado por la población a medida que se familiarizan con los resultados.

Para simplificar el estudio, los autores se enfocan en dos programas: Bantuan Langsung Tunai en Indonesia y Juntos de Perú, con muestras de 263,705 y 46,305 beneficiarios, respectivamente. Los del primero reciben USD 100 en el correr de un año y los del segundo, USD 30 por mes. Los autores encuentran que, en ambos países, para alcanzar por lo menos al 80 por ciento de los beneficiarios es necesario tolerar un error de inclusión de entre 22 y 31 por ciento. Para disminuir el error de exclusión más allá del 20 por ciento, la inclusión indebida aumenta a tasas mucho mayores.

Impulsores del Ingreso Básico Universal frecuentemente citan los costos administrativos como un factor negativo en los programas apuntados. La evidencia de las experiencias en Perú e Indonesia indica que los costos administrativos oscilan entre el 0.8% y 1.7% del presupuesto total. Este monto distribuido entre todos los habitantes (inducido por un sistema universal) es muy cercano a cero.

Al modelar los beneficios sociales de los programas, atribuyéndole un mayor peso a las personas con menores ingresos, los autores muestran que el programa socialmente óptimo en Perú sería dirigido al 18% de la población, con un error de inclusión del 6.4% y un error de exclusión del 52.4%. Para Indonesia, el programa apunta al 19% de la población, con un error de inclusión del 7.4% y 58.2% de exclusión. Según los autores, estos elevados errores de exclusión pueden generar una creciente inestabilidad política por violaciones de equidad horizontal, es decir, personas con iguales características perciben beneficios diferentes.

Las distorsiones inducidas por estos programas sobre tasas impositivas e incentivos laborales son aspectos no menores que deben ser analizados, pues traen con ellos otro conjunto de desafíos. En un estudio relacionado¹, Banerjee y autores no encuentran reducciones en la oferta laboral a partir de siete programas evaluados en el mundo en desarrollo. Las distorsiones emergen en una mayor tasa impositiva implícita al entrar al mercado laboral (los beneficios que se dejarían de percibir). Irónicamente, un mayor error de exclusión suaviza esta problemática porque en el punto de corte hay hogares que padecen el desincentivo y otros que no.

En líneas generales, los programas apuntados son significativamente más deseables que los universales en lo que se refiere a los beneficios sociales que generan. Un punto a favor de las transferencias universales es que distorsionan menos el incentivo a trabajar. Una alternativa de identificación para luchar contra la ineficiencia (darles beneficios a aquellos que no los merecen y no otorgarlos a aquellos que sí) es el targeting comunitario. Esta estrategia consiste en asignar cierto numero de transferencias a una comunidad y, a través de reuniones participativas, se decide quiénes presentan mayor necesidad de percibir transferencias. Estos programas son más propensos a otorgar beneficios a personas con menor potencial de generar ingresos a futuro, pero implican otras disyuntivas. A futuro, los errores de exclusión e inclusión que surgen de una pobre identificación pueden disiparse con una mayor digitalización y bancarización de las economías en desarrollo.

 

* Nicolás Zerbino escribe para Chicago Policy Review y es candidato a maestro en Políticas Públicas por la Universidad de Chicago (2020). Ha trabajado en la aplicación de análisis de datos en el sector educativo y como asistente de investigación en la Universidad de Montevideo. Le interesan los temas de desarrollo, migración y políticas urbanas, así como el uso de nuevas tecnologías para mejorar la rendición de cuentas del Estado frente a la ciudadanía. 

Chicago Policy Review busca disminuir la brecha entre la investigación académica sobre políticas públicas y las soluciones prácticas que requieren los tomadores de decisiones. Producida por estudiantes de posgrado de la Universidad de Chicago, esta revista digital toma estudios empíricos complejos y los sintetiza en artículos concisos y accesibles, además de llevar a cabo entrevistas con profesionales en el campo para conocer sus puntos de vista.

 

Referencia: Hanna, R., and Olken, B. A. “Universal Basic Incomes versus Targeted Transfers: Anti-Poverty Programs in Developing Countries.” Journal of Economic Perspectives, 32(4) (2018): 201-26.

¹ Banerjee, Abhijit V., Rema Hanna, Gabriel E. Kreindler, and Benjamin A. Olken. “Debunking the Stereotype of the Lazy Welfare Recipient: Evidence from Cash Transfer Programs.” Stereotype of the Lazy Welfare Recipient: Evidence from Cash Transfer Programs.” The World Bank Research ObserverVolume 32, Issue 2 (2017): 155–184.

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