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Venezuela: se acabó el tiempo de titubeos
Una voz certificada se une al coro de los que llevamos años diciéndole al mundo: no se puede voltear la mirada e ignorar a los millones que sufrimos. La comunidad internacional ya no puede decir que desconoce lo que ocurre en el país y sufrimos a diario los venezolanos.
Por José Manuel Olivares
6 de septiembre, 2019
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¿Por qué insistimos en lograr una salida a la dictadura que vivimos en Venezuela? Por una cuestión humana. Los venezolanos vemos con profunda frustración cómo muchos pretenden circunscribir nuestra crisis a una lucha entre izquierda y derecha, entre socialismo y liberalismo, cuando la realidad demuestra que el colapso del país toca a tu puerta sin preguntar por el dinero o las creencias que tengas, llevándose miles de vidas a causa de un modelo que se impone a sangre y sufrimiento.

Lo que padecemos en Venezuela es mucho más complejo que esos debates y aún más grave y urgente.

El informe que presentó la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, el pasado 5 de julio, desnuda la crueldad de lo que llevamos años padeciendo y denunciando. Ya no son las organizaciones de derechos humanos las que valientemente presentan reportes y testimonios de víctimas; ya no somos los políticos y diputados quienes denunciamos las torturas y persecuciones; ya no es el sector privado que denuncia el quiebre de la economía y de la industria nacional; ya no son los medios de comunicación y los periodistas que alertan sobre la censura y el amedrentamiento. Una voz certificada se une al coro de los que llevamos años diciéndole al mundo: no se puede voltear la mirada e ignorar a los millones que sufrimos. La comunidad internacional ya no puede decir que desconoce lo que ocurre en el país y sufrimos a diario los venezolanos.

La dictadura de Maduro cobra víctimas y vidas mientras se mantiene usurpando el poder. Según la encuesta ENCOVI la esperanza de vida en el país ha disminuido 3.5 años y los riesgos de mortalidad han aumentado en todos los estratos sociales. De hecho, la más reciente encuesta nacional de hospitales, realizada por la red denominada “Médicos por la Salud”, arroja resultados dantescos sobre la realidad hospitalaria y de salud en el país. Entre noviembre 2018 y enero 2019, fallecieron 1.557 a causa de falta de insumos; durante los apagones de marzo, 40 personas fallecieron; 75% de los hospitales han reportado no poseer morfina; el desabastecimiento general para insumos de emergencia está alrededor del 50% y la lista de calamidades solo incrementa. En este contexto, aproximadamente 4 millones de venezolanos han cruzado la frontera, muchos en condiciones muy precarias, llegando a países vecinos en busca de mejores oportunidades de vida.

Zonas enteras del país han quedado a merced de grupos paramilitares irregulares que operan con total tranquilidad y libertad en nuestro territorio con la complicidad de la dictadura. Es por esto que la situación para nuestros vecinos y el resto de la comunidad internacional es igual de alarmante y urgente como lo es nuestra situación interna.

Nosotros sabemos que cada día cuenta, que la pesadilla que vivimos pronto tiene que llegar a su fin, y que cada día que Maduro usurpa el poder es un día que nos costará más para recuperar el país. Por eso no nos quedamos de brazos cruzados y asumimos todos los espacios de lucha democrática para hacer respetar nuestras leyes y Constitución.

Recientemente, gracias a la mediación del gobierno del Reino de Noruega, iniciamos un proceso de negociación que puede poner fin al sufrimiento de los venezolanos y una salida a la dictadura. Acudimos con la firme convicción de poder alcanzarlo por la vía democrática, demandando una autoridad electoral renovada que cumpla realmente con sus deberes y unas elecciones libres y justas, con observación, garantías y estándares internacionales, que nos permitan expresarnos y elegir una opción política que nos lleve al futuro que deseamos. Estas elecciones las piden nuestros aliados, la Unión Europea e incluso los socios estratégicos de Maduro, y la base del partido chavista. Pero muy especialmente, la piden los venezolanos.

Los venezolanos hemos resistido y sufrido mucho a lo largo de estos años. Cada día hay nombres e historias que alimentan la cruel realidad de lo que significa que Maduro esté en Miraflores. Lo hemos hecho todo y seguiremos intentando todos los caminos legales y democráticos, pero también le pedimos a los demócratas del mundo que no volteen la mirada ante lo que ocurre en Venezuela. Lo que vivimos en Venezuela no le compete nada más a los venezolanos. Es una crisis de dimensiones globales que demanda mayor contundencia en el rechazo a la dictadura y el apoyo a los venezolanos que más sufren.

De nuestra parte encontrarán mayor compromiso por brindarle a los venezolanos un país que ofrezca a todos las oportunidades para desarrollarse, que sea transparente y seguro, tolerante, estable y, sobre todo, democrático.

* José Manuel Olivares es médico y político venezolano por el partido Primero Justicia. Diputado a la Asamblea Nacional, electo en el año 2015 por el estado Vargas.

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