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Whitexican: una definición balanceada
Si "whitexican" va a acarrear consigo algún tipo de evaluación moral o estigma social es importante no solo definirlo, sino anclarlo en acciones verdaderamente reprobables.
Por René Rejón
24 de septiembre, 2020
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De origen incierto, el término whitexican se popularizó a raíz de la creación de su homónima cuenta en Twitter en 2018. Desde entonces, las redes sociales se han apropiado del término, pero éste sigue sin tener una definición clara. El mote suele acompañar posts con fotografías de mexicanos y mexicanas en ciudades extranjeras o comprando marcas lujosas; a veces se incluyen frases “inspiracionales” o “reflexiones profundas”. Francamente, este contenido no es sustancialmente distinto a la mayoría del que se publica en redes sociales alrededor del mundo. ¿En qué reside entonces lo whitexican?

Los creadores de @LosWhitexicans piensan que el término alude a una minoría privilegiada que no está al tanto del sistema de desigualdad que impera en el país y cree que todos en México tienen las mismas oportunidades. 1 Hay quienes argumentan que representa a un grupo de mexicanos con privilegios sociales y económicos2, o a gente que mezcla inglés con español y que, con dinero de sus papás, pasa el fin de semana en Las Vegas.3 La ambigüedad del grupo al que la palabra representa parece no preocupar mucho a quienes usan la etiqueta satíricamente: Whitexican es ya una versión humorística de la crítica social al clasismo y la discriminación.4,5

Sin embargo, el neologismo no aparece en un vacío, sino en un contexto de desigualdad y discriminación. Desde la academia y el activismo se ha documentado abundantemente el legado colonial en México y la injusticia estructural que éste representa. Patricio Solís6, Fernando Navarrete7, Mónica Moreno8, entre otros9,10, han escrito sobre cómo, en México, los recursos y las oportunidades se siguen distribuyendo de manera injusta, con base en características arbitrarias como etnicidad y color de piel. La evidencia demuestra que la meritocracia es una ficción en México11. Es un hecho que en nuestro país, estadísticamente, la melanina en la piel es inversamente proporcional al nivel de ingreso.

Con esto en mente, es claro que las circunstancias ameritan precisión conceptual. Si whitexican va a acarrear consigo algún tipo de evaluación moral o estigma social es importante no solo definirlo, sino anclarlo en acciones verdaderamente reprobables. Juzgar en lo personal a quienes resultan beneficiados por esta injusticia pierde de vista el carácter estructural del problema. Tener piel “blanca”, dinero o un largo historial de viajes al extranjero no son, en sí mismas, características negativas o moralmente reprobables. No se puede evaluar el carácter moral de una persona en acciones amorales. Si ser whitexican es algo malo, entonces serlo o no serlo, debe estar basado en las decisiones morales del individuo. Si ser whitexican es algo malo, necesitamos una mejor definición.

Ha habido ya algunos intentos para encontrar una definición crítica al término. Forssell sugiere que whitexican alude al orden social del sistema de castas durante la época colonial, en donde los europeos ocupan la cima de la pirámide social. De tal forma que los whitexicans son gente que “añora la aristocracia que lo blanco representa”.12 Esta definición, aunque captura certeramente el bagaje histórico en juego, sigue sin resolver el problema. Rara vez es whitexican un calificativo autoadscrito, lo que implica que un observador asume los deseos y aspiraciones del objeto de su burla. Esto es moralmente problemático. El movimiento antirracista en Latinoamérica ha criticado a blanco mestizos que han asumido un papel de “negrólogos”13, estudiando a sujetos sin tomar en cuenta la opinión de los mismos. Llamar whitexican a una persona, asumiendo sus aspiraciones con base en su color de piel (su nivel de ingreso, sus viajes, etc.), aunque en sentido opuesto, es un error de la misma naturaleza.

Además, tachar de whitexican a alguien rastreando exclusivamente su color de piel -u otras características arbitrarias-, podría ser (si no lo ha sido ya) contraproducente para el movimiento antirracista en México. Un mote negativo, del cual nada se puede hacer para escapar, polarizará la discusión, generará actitudes a la defensiva y, ultimadamente, retrasará la lucha antirracista. Tender un puente, explicando el problema y ofreciendo una salida, podría ser una mejor alternativa. Esta es mi propuesta.

Iris M. Young14 explica que la injusticia estructural priva a ciertos grupos de recursos y oportunidades sin que existan perpetradores o siquiera mala intención y propone no perder tiempo en buscar culpables sino enfocarse en solucionar el problema. Esto no quiere decir que en México no haya personas que discriminen a nivel individual, sino que el problema estructural no se explica solamente con estas acciones individuales. El sistema de castas colonial fue abolido en lo legal-institucional pero persiste en lo cultural, el racional está incrustado en normas y convenciones culturales de tal forma que hay víctimas sin que existan culpables. Entender esto es clave para definir quién es whitexican. No puede ser simplemente “una persona de tez blanca” pues en realidad ella no está causando el problema, sólo resulta beneficiada por ese sistema. Por supuesto, esto no quiere decir que estos individuos no tengan ninguna responsabilidad o que estén por siempre exentos de merecer el satírico whitexican.

La literatura en filosofía moral evalúa claramente las responsabilidades de quien se beneficia inocentemente de una injusticia15: quien recibe beneficios a causa de una injusticia tiene la responsabilidad de deshacerse de ellos16, idealmente devolviéndolos al legítimo dueño. No es recibir, sino conservar voluntariamente, estos privilegios lo que pone en falta moral a una persona. Whitexican puede cumplir una interesante función en este sentido, no como burla al blanco mestizo por su color de piel, sino como un reproche a quien se beneficia de la injusticia y no hace nada por enmendar el error.

Hay mucho por decir acerca de por qué la distinción entre whitexicans y “personas de tez blanca” es importante, de cómo los segundos pueden evitar ser lo primero, y de cómo reformar una estructura social injusta como la mexicana. Mucho más de lo que se puede decir en un corto texto como este. Mientras tanto, sirva esto para admitir que es probable que whitexican llegó para quedarse. Si hemos de incorporar a nuestro vocabulario otro término despectivo, anclémoslo no en características arbitrarias sino en una actitud realmente reprobable.

* René Rejón (@RRejonP) es Politólogo por la UNAM y filósofo por accidente. Cuando tiene oportunidad da clases, y cuando tiene necesidad trabaja para organizaciones de la sociedad civil. Su tesis doctoral investiga las responsabilidades morales de los beneficiarios de la injusticia estructural en sociedades post-coloniales.

 

 

1. Almanza, B. ” Whitexicans “: ¿ una nueva forma de racismo en México contra la gente blanca y adinerada ? BBC Mundo (2019). Disponible aquí.

2. Efe. ¿Qué es un ‘whitexican’ y por qué esta cuenta se burla de ellos? Publimetro (2019). Disponible aquí.

3. Agencies. What is a ’ whitexican ’ and why does this account make fun of them? The Mexicanist (2019). Disponible aquí.

4. Ramirez, A. ¿Quiénes son los whitexicans y por qué no es un término racista? Plumas Atomicas (2019). Disponible aquí.

5. Colas, J. ‘Roma’ is a start. But we ‘Whitexicans’ still need to reckon with our ‘muchachas.’ The Washington Post (2019). Disponible aquí.

6. Solís, P., Krozer, A., Arroyo Batista, C. & Güémez Graniel, B. Discriminación étnico-racial en México: una taxonomía de las prácticas. Proyecto sobre Discriminación Étnico Racial en México (PRODER) (2019).

7. Navarrete, F. México Racista. Una denuncia. (Penguin Random House, 2016).

8. Moreno Figueroa, M. & Saldívar Tanaka, E. ‘We Are Not Racists, We Are Mexicans’: Privilege, Nationalism and Post-Race Ideology in Mexico. Crit. Sociol. 42, 515–533 (2016).

9. Villarreal, A. Stratification by skin color in contemporary Mexico. Am. Sociol. Rev. 75, 652–678 (2010).

10. Trejo, G. & Altamirano, M. The Mexican Color Hierarchy. in The Double Blind: The Politics of Racial and Class Inequalities in the Americas (eds. Hooker, J. & Tillery, A. B. J.) 1–14 (American Political Science Association, 2016).

11. Krozer, A. La mentira de la meritocracia : para ser rico hay que nacer rico. Nexos (2019). Disponible aquí.

12. Forssell, A. Whitexican : hacia una definición crítica. Nexos (2020). Disponible aquí.

13. Black and Indigenous Resistance in the Americas. (Lexington Books, 2020).

14. Young, I. Responsibility for Justice. (Oxford University Press, 2011).

15. Lindauer, M. & Barry, C. Moral Judgment and the Duties of Innocent Beneficiaries of Injustice. Rev. Philos. Psychol. 8, 671–686 (2017).

16. Goodin, R. & Barry, C. Benefiting from the Wrongdoing of Others. J. Appl. Philos. 31, 363–376 (2014).

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