#YoSoy132: 10 años incomodando
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#YoSoy132: 10 años incomodando
Aquellos jóvenes que salieron a las calles contra Peña jamás se hubieran quedado callados ante los asesinatos y las masacres... hechos como esos nos sacaron a las calles y hoy el silencio es sepulcral.
Por Lucía Riojas
12 de mayo, 2022
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Un movimiento como el de aquella primavera, hoy, sería imposible: el presidente desde su tribuna, acusaría a estudiantes de ser parte del ala conservadora, pagada con recursos extranjeros, hijos de los más ricos del país, la reacción conservadora y una serie de etcéteras que impedirían que un movimiento como #Yosoy132 tuvieran el éxito de hace 10 años.

Nunca fuimos acarreadas, nunca tuvimos una visión partidista y nunca fuimos brazo ni extensión de nada más que de nuestras propias convicciones. Fue un acto para el cual nos habíamos preparado con máscaras de papel y sábanas que gritaban consignas, pero jamás imaginamos el tamaño, la intensidad, y mucho menos las consecuencias políticas a nivel nacional. Para muchas en nuestra generación fue un día que nos cambió la vida. Hoy, 10 años después, varias estamos en distintas instancias políticas, ya sea en alguno de los tres niveles de gobierno, así como en ONG nacionales e internacionales, o en colectivas y colectivos con distintas causas.

El #YoSoy132 logró fungir como un puente intergeneracional que, gracias a las nuevas tecnologías, a los espacios de encuentro universitarios y a muchas voluntades sumadas, pudo concentrar múltiples reclamos. No éramos un colectivo estudiantil enfocado en nuestras demandas universitarias, sino que estábamos dirigiéndonos a una realidad que veíamos cada vez más concreta: la de un país inmerso en una guerra amorfa, indefinida y por lo tanto, sin final visible. Se encontraron varios reclamos: 1) La lucha por el territorio: de las comunidades indígenas, tanto del EZLN como de otras comunidades, por ejemplo Huexca, y de las personas que ya habían vivido o estaban viviendo la realidad del desplazamiento forzado por el despojo del territorio; 2) La lucha transversal feminista y de la comunidad LGBTIQ+, antiespecistas y anarquistas; 3) La lucha por la paz: de familiares de personas desaparecidas, periodistas y de víctimas de violencia del estado, ya fuera por acción directa u omisión. Y finalmente, la punta de lanza: 4) la democratización de los medios de comunicación, y elecciones libres y democráticas.

El primero de diciembre de ese año, Enrique Peña Nieto tomó el poder en medio de una de las represiones más cínicas, donde Francisco Kuykendall fue herido de gravedad, herida que le provocaría la muerte. Después de aquel suceso, el movimiento se fragmentó en distintas y variadas formas de lucha.

Durante los siguientes años algunos y algunas estuvieron, estuvimos juntas, caminando con las víctimas de la guerra, acompañado procesos en distintos lugares del país y tratando de encontrar una salida a los problemas que nos aquejan. Siguiendo nuestros propios diagnósticos tomamos muchos y variados caminos, pero la tragedia de este país termina alcanzándonos a todas. Septiembre 19 del  2017  mostró de nuevo los vacíos y los vicios del Estado mexicano, y nosotras estuvimos ahí para hacer lo que llevábamos cinco años haciendo: organizarnos y ayudar en lo posible. Algo que era evidente, era que se tenía que disputar el poder.

Nosotras que pertenecemos a la iniciativa AHORA, optamos por una alianza con El Frente en la elección del 2018; otras y otros escogieron estar del lado de AMLO y otros más en organizaciones de la sociedad civil. Nuestra elección estuvo basada en la independencia política e ideológica. Veíamos que MORENA exigía silencio y sumisión y nosotras simplemente no podíamos aceptar tal cosa.

Para varios, en ese momento nos convertimos en los grandes traidores del movimiento, los que se aliaron con el PAN. Sin embargo, fuimos los únicos que nos opusimos a la militarización de este país y en tribuna denunciamos cada acto de autoritarismo y regresión que MORENA y sus aliados perpetraron.

Militarizar, corromper y desprestigiar a las familias de las víctimas de la guerra ha sido la clave sonora de este gobierno. Pronto se acabaron los sueños de un cambio verdadero y emergió la pesadilla de la farsa, la suplantación y el renacimiento de la clase política de la que tanto nos quejamos en 2012. Aquellos jóvenes que salieron a las calles contra Peña y sus aliados jamás se hubieran quedado callados ante el asesinato de dos jóvenes estudiantes por la guardia nacional, por la militarización generalizada, por la masacre de San José Gracia en Michoacán, por las y los periodistas asesinados… hechos como esos nos sacaron a las calles y hoy el silencio es sepulcral.

Para nosotras las cosas tienen una lógica relativamente simple: el debate de ideas entre personas diferentes es necesario en lo público y en lo privado. Ensuciarnos de debate, revolcarnos en argumentos y disputas, que los puros y santos se queden en las iglesias. Nosotras seguiremos debatiendo con quien sea necesario y seguiremos avanzando en detener la guerra. No hablo sólo por mí, sino por las que nos atrevimos a dar esta batalla, a quien con amor todos los días debatimos, pero quienes después hemos podido abrazarnos, mirarnos a la cara y continuar.

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#YoSoyAnimal
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