EUA ya no es un país para el asilo político

Aún si no ha logrado construir su muro o aprobar medidas legislativas que revolucionen el sistema migratorio, Trump ha sido exitoso en utilizar todas medidas para que la migración sea más difícil.

En el libro Strangers in the Land, John Hingham explica que la política migratoria en Estados Unidos es el producto de la tensión entre dos concepciones del país. La primera, llamémosla la cosmopolitana, es la visión de que EUA puede asimilar a quien sea porque pertenecer al país tiene que ver con creer en la idea del mismo no en ser de una raza o religión. La segunda, llamémosla la nativista, es la creencia de que la forma de vida de los estadounidenses es amenazada más por fuerzas externas que por internas. La alternancia en la visión dominante es lo que ha llevado a los cambios en política migratoria a lo largo de los años.

Cuando el momento político ha favorecido a los nativistas las leyes migratorias han respondido de igual forma. Por ejemplo, en 1924 con el “Quota Act” que impuso máximos de migrantes. Por otro lado, cuando el ala cosmopolita del país ha estado en el poder, se han aprobado leyes pro migrantes. En general, los 35 años que antecedieron a Trump fueron reflejo de este impulso de apertura. Un grupo especialmente protegido fue el de refugiados y de solicitantes de asilo político. Ya en 1980 un reporte del congreso decía que “la lucha particular de (cada) refugiado, y no su nacionalidad o consideraciones políticas debería de ser la base para determinar si se le admite a los Estados Unidos”. Esto refleja que el fundamento de las leyes de asilo político sería el individuo, y por ende, que todos los casos merecerían ser considerados plenamente.

Con la administración de Trump, esto ha empezado a cambiar. En un discurso a una audiencia de jueces migratorios en Octubre de 2017, el Fiscal General Jeff Sessions pidió obstaculizar la apertura de casos de asilo y criticó que se había dado asilo político en demasiados casos de forma equivocada (obviamente sin tener evidencia de esto). En junio, revirtiendo precedentes legales de décadas, Sessions eliminó al abuso doméstico y a la violencia de organizaciones criminales como posibles justificaciones para buscar asilo en los Estados Unidos.

Antes de continuar, es necesario describir algo del proceso del asilo político. Para comenzar un caso de asilo, un individuo se entrevista con un funcionario público que decide si hay una posibilidad real de que el solicitante será perseguido en su país, o sea si tiene “temor creíble” de persecución. Si encuentra que sí hay evidencia de que este temor existe, entonces el caso avanza, si no, la persona puede apelar a un juez y éste revisa el caso y decide si hay o no “temor creíble”. Si no hay “temor creíble” el individuo es deportado someramente, si sí puede luchar su caso (un proceso que dura por lo menos 3 años).

Los datos que miden cuántas determinaciones de “temor creíble” fueron favorables para los migrantes sugieren que la administración de Trump está logrando obstaculizar el proceso de asilo político.

De acuerdo a datos de TRAC (proyecto de la Universidad de Syracuse que recaba información del sistema migratorio), el porcentaje de casos en los que se ha determinado miedo creíble ha disminuido en cada año de la administración de Trump. Mientras que en el 2016 el 28.8% de los casos terminaban con una determinación de “temor creíble”, en el 2017 redujo 25.7% y en lo que va en el 2018 está en tan solo 21.7%. O sea, la probabilidad de poder pelear un caso de asilo político ha disminuido significativamente en tan solo dos años. Puede que el cambio de 7 puntos porcentuales no suene a mucho, pero estamos hablando de miles de personas que ahora no podrán siquiera pelear su caso.

La reducción en el número de casos en el que se encuentra “temor creíble” refleja que los esfuerzos anti-migrantes de Trump están siendo exitosos. Aún si no ha logrado construir su muro o aprobar medidas legislativas que revolucionen el sistema migratorio, Trump ha sido exitoso en utilizar todas medidas para que la migración sea más difícil. Esto pone en evidencia, aún más, que lo de Trump se trata de cerrar fronteras y no de la legalidad, ya que, el asilo político es un recurso completamente legal para migrar a Estados Unidos. Restringirlo es congruente con una visión estrecha de quién “se merece” migrar a ese país y con un regreso a una era nativista en la política de los Estados Unidos.

 

@elpgerson

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