Migrantes: la crisis que solo se agiganta

Si ahora las condiciones en las que viven los migrantes en la frontera ya son paupérrimas, ¿qué pasará si México empieza a albergar a más y más migrantes de forma temporal? Y conforme crezca la población migrante en las zonas fronterizas, ¿qué pasará con el discurso de odio en nuestro país?

La caravana migrante llegó a la frontera norte. Con esto, un grupo que se organizó alrededor del movimiento se ha tenido que acoplar a la estasis. Hay aproximadamente 6000 migrantes centroamericanos en la zona de Tijuana y las autoridades migratorias de Estados Unidos solo están permitiendo que entre 60 y 100 de ellos soliciten asilo cada día. A ese paso, si no llegara una persona más, tomaría como mínimo dos meses procesar a todos los migrantes. Este estimado es muy conservador. De acuerdo con la ONG Al Otro Lado, las autoridades estadounidenses han informado que va a tomar por lo menos tres meses procesar el caso de cada nuevo solicitante.

Mientras tanto, las tensiones han llegado a niveles críticos. Este fin de semana vimos escenas trágicas cuando migrantes, desesperados por cruzar, trataron de entrar por un hueco en la barda y fueron ahuyentados por autoridades estadounidenses con gas lacrimógeno. La Policía Federal también intervino y granaderos alejaron a los migrantes de la frontera. La interpretación de esta escena depende de cómo se entiende lo que está pasando. Para Trump es evidencia clara de que los migrantes son unos criminales, para los que defendemos a los migrantes es de que su desesperación y deseo por tener una oportunidad para una mejor vida aunado a políticas diseñadas para generar tensión llevan a sucesos como el que del domingo.

Lo peor de todo es que las medidas que se están discutiendo solo agigantarán el cuello de botella que se formó al norte y, dependiendo de su implementación, podrían derivar en una crisis humanitaria aún mayor. El equipo de Trump está analizando una regla que obligaría a todos los solicitantes de asilo en Estados Unidos que entraron por México, a esperar la resolución de su petición en nuestro país (algo que puede tomar como mínimo dos años).

La oficina de la futura Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, emitió una respuesta en la que niega cualquier acuerdo. Sin embargo, no niega que haya una negociación para que México albergue a los migrantes solicitando asilo en Estados Unidos que no puedan articular algún “miedo razonable” (el estándar legal) de quedarse en México. En EEUU para solicitar asilo una persona tiene que establecer que tiene un “miedo creíble” de regresar a su país, no cualquier otro país por el que pasó antes de llegar a EEUU.

Este plan podría tener consecuencias devastadoras. Para empezar, si ahora las condiciones en las que viven los migrantes en la frontera ya son paupérrimas, ¿qué pasará si México empieza a albergar a más y más migrantes de forma temporal? Y conforme crezca la población migrante en las zonas fronterizas, ¿qué pasará con el discurso de odio en nuestro país?

Hasta ahora la autoridad (es un decir) que más se ha pronunciado en materia migratoria ha sido el alcalde de Tijuana Juan Manuel Gastélum. Sí, el del ya famoso “los derechos humanos son para los humanos derechos”. Este Trump-tijuanense se ha encargado de animar el movimiento “Mexico First.” Si bien este movimiento hasta ahora solo se ha traducido en magras protestas en contra de los migrantes, esto no quiere decir que la xenofobia no pueda ser afanada para movilizar a un segmento importante de la población mexicana en contra de los migrantes. De hecho esto ya está sucediendo. Nuestra susceptibilidad (como especie, no como mexicanos) a señalar al Otro como responsable de nuestros problemas fue evidenciada con cómo la opinión pública se tornó en contra de los centroamericanos a través de imágenes y videos alterados (fake news) que pintaron a los migrantes como unos malagradecidos oportunistas. Es probable que conforme vayan aumentando los campamentos de refugiados y las confrontaciones entre migrantes y autoridades gubernamentales, más y más mexicanos se unan al equipo de Gastélum.

Articular una política pública tanto justa como realista va a ser complicado y tardado, sin embargo, las señales hasta ahora no son prometedoras. La única propuesta concreta en materia migratoria del presidente electo López Obrador hasta ahora ha sido un plan para impulsar el desarrollo económico en toda la región centroamericana (la propuesta discutida arriba es más bien una medida diplomática para la realción bilateral México-EEUU). Si bien esto es algo positivo, no resuelve nada en el corto ni mediano plazo. Los migrantes centroamericanos están escapando de zonas prácticamente de guerra, donde solo la pacificación es un sueño. Ni hablar del crecimiento económico.

Esto no es suficiente para resolver el problema. Además, el reto presentado para el país por el aumento de migrantes solo se complicará más cada día. Si el gobierno no se enfoca en una una reingeniería completa de la política migratoria, será obligado a responder a la coyuntura con medidas temporales que agravarán el problema a la larga, o, peor aún, se paralizará. Espero no sea el caso.

 

@elpgerson

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