La vida por un sueño: los 72 migrantes de San Fernando

A ocho años de la matanza de 58 hombres y 14 mujeres que intentaban llegar a EU ha pasado todo y nada. Las autoridades permanecen indolentes a los hechos, quizá nuca pensaron que ese hecho era solo el inicio del peregrinar de los seres queridos en búsqueda de respuestas y justicia.

Por: María Fernanda Rivero Benfield

Han pasado 2,920 días y noches desde la matanza de San Fernando, tantos días y tan pocas respuestas.

Desde pequeños, de forma continua nos preguntan por nuestros sueños, pero pocas veces nos planteamos: ¿qué estamos dispuestos a arriesgar para lograrlos? para algunos, la respuesta es la vida.

Pues sí, diariamente cientos de soñadores,  para algunos “migrantes”;  arriesgan la vida en México (alrededor de 400,000 y 500,000 personas cruzan irregularmente al año) con la esperanza de una oportunidad para lograr su sueño. Una oportunidad que a veces es arrebatada antes de empezar y esto sucede en nuestra casa, en nuestro país.  Tal fue el caso, de los 58 hombres y 14 mujeres que fueron asesinadas por Los Zetas aquel 24 de agosto de 2010 en San Fernando, Tamaulipas.

A ocho años de la matanza, ha pasado todo y nada, las autoridades han permanecido indolentes a los hechos, quizás pensaron que ese día solo era el final,  pero se les olvidó que tan solo era el principio del peregrinar de los seres queridos en búsqueda de respuestas, justicia y que había que apoyarlos de principio a fin.

Me gustaría saber quién se ha preguntado por la señora Glenda García que perdió a sus dos hermanos y a su padre en esa matanza, ¿estará bien?, ¿tendrá qué comer?, ¿cómo ha sobrevivido a estos 8 años sin su familia?, quienes cruzaban México para asegurarle una mejor vida.

¿Cuántos de nosotros nos hemos preguntado por el sobreviviente ecuatoriano?,  ¿alguien se le acercó a ofrecerle ayuda? porque habría que recordar que el día de la matanza, después de haber escapado con herida de bala, caminó kilómetros pidiendo ayuda a varias personas antes de llegar a los marinos, pero  nadie se la brindó. Él había sido víctima y testigo y nadie se tocó el corazón para ayudarlo, para darle un vaso con agua, extenderle la mano, ¿en qué nos hemos convertido?, ¿de dónde nace tanta indiferencia?

Creo que debemos replantearnos la empatía, alguien decía que el eslabón perdido entre el mono y el ser humano somos nosotros mismos, es hora de encontrarlo.

Hoy, Sin Fronteras, junto con otras organizaciones, alzamos la voz para exigir al gobierno de Andrés Manuel López Obrador a que retome el caso San Fernando, que se haga justicia y que de esto nazcan políticas públicas que nos aseguren que no volverá a suceder, en San Fernando fueron 72, pero hoy hemos perdido la cuenta. La solución no está en  endurecer y complicar la entrada de migrantes como lo ha señalado nuestro vecino del norte, ya que esto solo hace que  se arriesguen más a lograr su objetivo, su sueño. La gente no pararía para conseguirlo, además que el endurecimiento de normas crearía un mayor negocio para el crimen organizado.

No podemos permitir que las autoridades y los medios de comunicación  minimicen la escala de atrocidad de las desapariciones forzadas, torturas y asesinatos de población migrante y refugiada solo porque no son mexicanos.

Y nosotros como mexicanos, no podemos permitir que estén matando en nuestra casa, que nuestro país sea sinónimo de peligro, que seamos un México que ahogue sueños, es nuestro país, la seguridad de los nuestros y de los que llegan es una responsabilidad compartida que debemos asumir.

Por eso, los invitamos a no quedarse como simples espectadores y  que actúen, firmando una petición en change.org para dar pauta a que las cosas cambien. Observando no salamos vidas, no te quedes viendo.

Firma y actúa. Apoya la petición aquí.

 

* María Fernanda Rivero Benfield es coordinadora de Comunicación de Sin Fronteras.

 

@Sinfronteras_1

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