Las voces del bullying

Que el Presidente adopte una postura de víctima ante la crítica y el análisis que busca mejoría en las propias instituciones del Estado es preocupante. Tal parece que Peña está perdido en su propio laberinto: sin respuestas, sin propuestas, con furia y frustración para quienes no hemos entendido sus grandes logros. Su distanciamiento de la sociedad mexicana es abismal.

Ya hace tiempo que este gobierno no emociona a nadie. Tiró la toalla hace dos años. La actual es una administración fallida desde aquel otoño negro: la matanza en Ayotzinapa, La Casa Blanca, #FueElEstado, #YaMeCansé y una larga lista de escándalos de corrupción, desde los desfalcos de Duarte hasta el socavón de Cuernavaca, dejan testimonio del sello indiscutible de este sexenio. Después de dichos eventos el gobierno perdió la brújula e inició una espiral decreciente de popularidad y legitimidad.

La narrativa inicial –grandilocuente y triunfalista– que lo mantenía a flote se desgastó muy pronto, y las prometidas “reformas estructurales” nunca mostraron sus grandes beneficios. Asimismo, la estocada final fue durante el bochornoso capítulo de la visita del todavía candidato Donald Trump a México. De ese momento de humillación nacional nunca se recuperaría.

Una y otra vez ha quedado claro que Peña Nieto carece de agilidad mental; se muestra poco hábil en la improvisación, se equivoca con frecuencia ante detalles que lo dejan mal parado. Equivoca nombres de ciudades, estados, países; hace bromas fuera de lugar y de contexto, que nadie parece comprender. Es paradójico que siendo tan meticuloso en el cuidado de las formas priistas de antaño se muestra continuamente descuidando el mensaje ante una nación ya muy sensible ante su impericia verbal.

A muy pocos inspiran las frases del Presidente y su gabinete. A muchos más nos apena su actitud, su falta de empatía, su descuido de los temas importantes, sus quejas ante la sociedad como si hubiera que tratarlo con cuidado ante lo que considera un “abuso de la sociedad”. Pobre Peña, incapaz de quitarse la máscara de político. Totalmente incapacitado para acercarse al pueblo y ponerse un minuto en sus zapatos. Tal parece que todo fuera un montaje en su vida.

Nuevamente, la falta de inteligencia emocional del Presidente sale a la luz durante la clausura del 6to Foro Nacional Sumemos Causas, organizado por Causa en Común, para analizar y discutir la política de seguridad actual y las reformas necesarias para mejorar en este tema. En dicho evento el Presidente no solo adopta un discurso equivocado, también lo hace en el uso de “bullying”, asumiendo que las instituciones de gobierno sufren una suerte de acoso constante y violento por parte de la sociedad civil. ¡Qué descaro!

La crítica que proviene de las organizaciones sociales no puede ser confundida con bullying, imposible verlo de esa manera. Si esa es la óptica del titular del Ejecutivo Federal algo muy malo pasa por los filtros que llegan a él; su burbuja lo ha cegado a tal grado que percibe una sociedad que agrede y amedrenta a “las instituciones del Estado” y que no les permite hacer su labor. No es así. La critica de las organizaciones sociales y del llamado “círculo rojo” no busca más que el fortalecimiento del Estado democrático mexicano. Verlo de otra forma es un error.

Que el Presidente adopte una postura de víctima ante la crítica y el análisis que busca mejoría en las propias instituciones del Estado es preocupante. Tal parece que Peña está perdido en su propio laberinto: sin respuestas, sin propuestas, con furia y frustración para quienes no hemos entendido sus grandes logros. Su distanciamiento de la sociedad mexicana es abismal.

Acostumbrado a la adulación, la crítica lo saca de balance, al grado que ve agresores en quienes buscan contribuir con un análisis crítico de las instituciones: menos vulnerables al crimen organizado, blindadas ante la rapacidad de los políticos, sólidas ante los cambios de gobiernos, partidos y políticas. La idea es formar instituciones a prueba de políticos corruptos y de políticas mal diseñadas. Todo eso le irrita.

Nos esperan largos y dolorosos meses por delante.

 

@rodaxiando

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