El gran 1/07 y las preguntas que vienen

Morena creció más allá de sus límites para ganar en las urnas y convertirse en un amasijo de todo tipo de perfiles e ideologías, de la cual deberá conformarse una mayoría parlamentaria que dé forma y cause a ese proyecto alternativo de nación que hoy nace.

A pesar de mis impulsos egocéntricos creo que no vale la pena escribir a estas alturas sobre mi muy personal intención de voto. La verdad es que me parece un ejercicio confesional bastante aburrido y poco útil. El voto es secreto, no hace falta anunciarlo como si se tratara de ganar adeptos a una iglesia que necesita feligreses.

Asimismo, trataré de ahorrarme mis comentarios sobre lo que me parecieron campañas electorales patéticas, aburridas y plagadas de imágenes y mensajes negativos. Pocas propuestas, poca imaginación y creatividad, ataques masivos en redes sociales; muchos lugares comunes, agresiones y acusaciones. Quizá lo más grave es el saldo de muertos que deja este proceso electoral, el olor a pólvora en cientos de municipios y ciudades no desaparece tras la jornada electoral, ahí se queda y lo hereda el gobierno que entra…

Tras los resultados abrumadores de la victoria de Andrés Manuel López Obrador, solo la ceguera religiosa de algunos equipos de campaña los mantenía creyendo hasta el último minuto que los resultados darían la vuelta a lo que decenas de encuestas de opinión ya pronosticaban de forma bastante atinada: AMLO iba a la cabeza en todos los sondeos que se hicieron, públicos y privados. Solo los nervios de las fallas de encuestas en otros países y en años anteriores nos daban el beneficio de la duda en nuestras mentes.

En fin, pasando las elecciones federales del 1/06 se avizora un escenario inédito y sumamente interesante. Surge una nueva fuerza política en el país como mayoría en las cámaras y como nueva fuerza política en varios estados, una gran oleada que cubre un gran porcentaje del territorio nacional. No puedo dejar de pensar en la alegoría del “carro completo” de los priistas en los ochentas. Desde Baja California, Sonora, Sinaloa, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Chiapas, cada uno de los distritos de estos estados se ha pintado de color vino.

Esto también implica la pulverización y quizá en algunos casos la desaparición de ciertas fuerzas políticas, a quienes la repartición de posiciones por las debidas coaliciones no les alcancen números suficientes para ser bancadas decorosas en ambas cámaras. La atomización del voto con las coaliciones electorales dejará muy reducidos a algunos partidos políticos y generará una nueva conformación de fuerzas en el Congreso, así como de nuevas mayorías.

Algunos escenarios preliminares para la Cámara de Diputados prevén al PRI con tan solo 40 escaños, el PVEM con 15, el PRD con 19, sin duda son los grandes perdedores de la jornada. Mientras que los ganadores serán MORENA con 185 escaños, 62 para el PT (la bancada más grande de su historia), 56 para el PES (el mejor negocio de su corta vida política) y 29 para el MC, por mencionar algunos.

En cuanto al Senado los escenarios dibujan 55 escaños para Morena, 23 para el PAN, 13 para el PRI, el PES con 9, PRD tan solo 8 senadores, 7 para MC y 5 para el PVEM. Sin embargo, vale la pena mencionar que el Senado tendrá por primera vez en la historia una mayoría de senadoras, con 65 mujeres y 63 hombres. En la cámara de diputados serán 246 mujeres y 254 hombres, prácticamente la paridad de género, un panorama histórico para este país.

No obstante, el gran lema politológico dicta que las coaliciones electorales no necesariamente implican coaliciones legislativas, por lo que es posible que observemos pronto tensiones entre las bancadas de los partidos en ambas cámaras, sobre todo por las nueva conformación de fuerzas representadas en el Congreso, lo que a su vez abre múltiples posibilidades para potenciales alianzas o bloques legislativos.

¿Cómo serán estas alianzas y en qué temas se podrán dar? ¿Será posible revertir la reforma energética y educativa en los primeros años de gobierno? ¿Con que fuerzas políticas? Creo que son algunas de las preguntas que debemos hacernos desde estos momentos y tratar de prever los escenarios de legislativos que den las mayorías necesarias para la gobernabilidad necesaria del país. No estoy del todo seguro que el PES vaya a ciegas con una agenda del PT o Morena. No sé si el PRI y PAN logren salvar sus heridas de campaña y puedan conformar un bloque legislativo.

No hay duda que el liderazgo lo conducirá Morena como primera fuerza política que será dirigido desde la Presidencia, pero con el reto de ser un partido prácticamente nuevo que se enfrenta a fuerzas políticas que buscarán bloquear varias de las propuestas de campaña de este partido y un nuevo gobierno que deberá mostrar resultados tangibles en poco tiempo.

Al mismo tiempo, Morena deberá lidiar con una estructura y nuevos adherentes (algunos de ellos un poco incómodos), lo que será más complicado de lo que parece. Las batallas internas no tardarán en dejarse ver. El movimiento social que llevó a López Obrador a la boleta y luego a la silla presidencial deberá transformarse en una fuerza política responsable y conducir la política nacional. ¿Cómo mutará el movimiento para convertirse en un partido mayoritario y al frente del gobierno tras años de ser la fuerza opositora principal de los gobiernos del PRI y PAN? No creo que sea una respuesta trivial.

Morena creció más allá de sus límites para ganar en las urnas y convertirse en un amasijo de todo tipo de perfiles e ideologías, que fueron sumándose en la medida que avanzó la borrachera electoral. Sin embargo, la realidad nos pegará a todos en septiembre y deberá conformarse una mayoría parlamentaria que dé forma y cause a ese proyecto alternativo de nación que hoy nace.

Claramente Morena es un partido/movimiento anclado a una figura central que será el Presidente de la República. En ese sentido Morena se asemeja más al PRI que a cualquier otro partido del que tengamos memoria. El centralismo y caudillismo serán sus características intrínsecas desde donde surgirá el nuevo proyecto de renovación nacional; a pesar de que algunos no alcancemos todavía a entender cómo será ese nuevo proyecto donde cabe desde el PES hasta el PT, desde Espino a Bartlett, Batres, Gómez Urrutia y Germán Martínez, todos bajo un mismo paraguas multicolor.

A veces, me da la impresión de ser testigo del nacimiento de un nuevo PRI; finalmente Morena podría ser la versión contemporánea de lo que fue la mutación del PRM al PRI en su momento, y así también dar nacimiento a la cuarta transformación nacional de la que habla López Obrador. Una nueva fuerza política hegemónica y plural nace de los escombros de la anterior.

 

@rodaxiando

Close
Comentarios