El Estado y su deuda con la libertad de prensa

A las autoridades de México, el día mundial de libertad de prensa sirve para recordarles que han fallado en una lucha que no han querido dar; la protección y garantía de la libertad de prensa es su responsabilidad.

Por: Diego Martínez (@dievalor)

El 3 de mayo se conmemora el día mundial de libertad de prensa, razón suficiente para evaluar el estado de este derecho humano en un país cada día más violento y con autoridades ajenas al sufrimiento de las víctimas de los delitos.

En más de 30 años de trabajo al rededor del mundo, y 10 años de documentación en México, ARTICLE 19 ha constatado que, en nuestro país, la Libertad de Prensa se ha convertido solo en un ideal que parece imposible garantizar.

La violencia contra las y los periodistas ha crecido de manera tal, que cada año se convierte en un nuevo récord de agresiones. Tan solo el año pasado se documentaron un total de 507 agresiones contra la prensa, nunca se había documentado más violencia en perjuicio de las y los periodistas en un mismo año.

De las 2765 agresiones documentadas por Artículo 19 de 2009 a 2017, 1986 se cometieron durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto, la cifra será significativamente mayor al términode su mandato. Es importante recordar que, en la gran parte de estas agresiones, los perpetradores son los propios agentes estatales, con lo que se da cuenta no solo de la incapacidad de garantizar la libre expresión, sino de la “pertinencia” de no hacerlo por múltiples factores.

Sabemos que las agresiones contra las y los periodistas pueden darse por múltimples factores, directos o indirectos y con distintas repercusiones, tales pueden darse en forma de una inadecuada regulación de la publicidad oficial a través de la #LeyChayote, o a través de la interminable impunidad del 99.6% de los delitos cometidos en contra de la libertad de expresión.

Además de lo anterior, no solo existe el riesgo para las y los periodistas de ser agredidos por múltiples actores públicos, privados o del crimen organizado, la violencia institucional cometida por órganos como la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, el Mecanismo Federal de Protección a Periodistas o las Comisiones de Derechos Humanos Locales, son cada vez más constantes. Los procesos ante estos organismos de “protección” y atención,  impiden el ejercicio pronto y real de los derechos humanos, generan revictimización en la mayoría de los casos y resultan ineficaces en sus obligaciones de prevenir y sancionar violaciones a la libertad de prensa.

Este día no solo se debe recordar la importancia de garantizar el ejercicio libre y plural del periodismo para alcanzar una mejor vida democrática, este día debe servir para recordar la deuda olvidad del Estado Mexicano y conmemorar a todos y todas las periodistas que han perdido la vida a causa de la búsqueda y difusión de información e ideas, a todos y todas aquellas que han dejado plumas y cámaras para sumergirse en la autocensura a causa de la violencia e ineficacia de un gobierno apático y ausente, o a aquellos y aquellas que les ha cambiado la vida por actos u omisiones del Estado Mexicano.

A todas y todos los periodistas y la sociedad en general, el día mundial de libertad de prensa es el pretexto ideal para reconocer, valorar y reivindicar esta imprescindible tarea. Necesitamos más investigaciones, reportajes, noticias, fotos o cualquier forma de expresión que de cuenta de las atrocidades cometidas a la sociedad, de los actos de corrupción de las autoridades y de su ineficacia  y responsabilidad en violaciones graves a derechos humanos.

A las autoridades de México, el día mundial de libertad de prensa sirve para recordarles que han fallado en una lucha que no han querido dar; la protección y garantía de la libertad de prensa es su responsabilidad. Las acciones que realicen deben encaminarse en reconocer su participación en las agresiones a las y los periodistas y las omisiones que cometen en las que no son participes, propiciar prácticas que impidan generar mas violencia contra comunicadores y comunicadoras y realizar investigaciones reales que den con los responsables de estas agresiones.

Si las acciones en favor de la libertad de prensa no se implementan de forma urgente, esta se consolidará como otra simulación solo alcanzada en el imaginario de quien asegura su existencia.

 

*Diego Martínez es abogado del Programa de Protección y Defensa de Artículo 19.

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