Mujeres, internet y democracia

La brecha digital de género es una barrera para la participación e inclusión política de las mujeres, afecta la manera en la que pueden ejercer sus derechos y hacer visibles sus propuestas, necesidades e intereses.

Dedicado a María Elena Meneses, con cariño y admiración infinita, hasta donde sea que se encuentre.

 

El acceso a internet  y a la tecnología son variables centrales hoy en día  para considerar la presencia y liderazgo femenino, la construcción de la ciudadanía y la participación política y democrática de las mujeres en México y  el mundo.

Lo digital es político, no hay otra manera de decirlo.

Partiendo de esto, podemos decir que la brecha digital de género es una barrera para la participación e inclusión política de las mujeres, afecta la manera en la que pueden ejercer sus derechos y hacer visibles sus propuestas, necesidades e intereses.

Es necesario hacerse algunas preguntas: ¿De qué manera internet puede promover y catalizar la participación e incidencia política femenina en su doble rol de usuarias del mismo y generadoras de contenido? ¿De qué forma internet promueve la igualdad? Internet, en este contexto, es visualizado desde dos ópticas: tanto como herramienta de empoderamiento, transformación política, social y de desarrollo y como  espacio público, o ampliado, en el que participa e interactúa la sociedad.

Para comprender desde una óptica general el impacto de la brecha digital de género debemos considerar las principales brechas que existen en los procesos de apropiación digital:

  1. La primera brecha es el acceso y uso de la tecnología así como el uso incipiente que se hace de ella.  En México, 71.3 millones de personas tienen acceso a internet, 63.9% de la población de seis años y más. Estamos hablando de personas que se conectan a través de sus celulares, computadoras y diversos dispositivos y de éstas, 50.8% son mujeres y 49.2% son hombres. A nivel global, el 53% de la población tiene
  1. La segunda brecha es principalmente cuantitativa y es la que nos explica qué hacen o dejan de hacer las personas, y las mujeres en particular, con internet y la tecnología, cuánto tiempo le dedican y cómo la usan. Esta brecha nos habla de las habilidades digitales de las usuarias y del entorno en el que viven y se desarrollan y de cómo éste facilita y potencia -o no- el uso de esta herramienta. Esta variable, puede ser una de las más significativas en la actualidad para determinar el nivel de inclusión digital de las mujeres y niñas en una comunidad, una entidad, un país, el mundo.

¿Para que sirve conectarse a  internet y usar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) si  no les permite a las mujeres  cambiar sus condiciones de vida, expresarse, participar, incidir en la toma de decisiones, vivir mejor?  Bien lo dijo María Elena Meneses  en su texto  “Redes sociales y virtuales: potencial democratizador y herramientas de vigilancia”: “La brecha digital no es sólo cuestión de conectividad, existen otras brechas menos susceptibles a la medición cuantitativa, como la del conocimiento y la participación democrática, que tienen un vínculo directo con la educación digital”.

El analfabetismo digital es un impedimento para la participación política de las mujeres en el diálogo democrático actual y limita, junto con otras variables, su capacidad de incidencia en la toma de decisiones.

El gran reto está en lograr que las mujeres usen esta herramienta para la transformación y el cambio social, para construir igualdad, para modificar el entorno propio si éste no es favorable y es violento o discriminatorio e inequitativo.  Se trata de lograr que usen internet con sentido y dirección, no sólo que lo usen como consumidoras o usuarias pasivas y como si no tuviesen opciones.  En otras palabras, se trata no sólo de tener la herramienta sino de saberla optimizar con objetivos y fines claros.

Señala el Banco Mundial que “la voz” de las mujeres y su “capacidad de hacer” o transformar determina su posibilidad de tomar decisiones y ampliar su universo de opciones.  En este contexto, internet y las TIC son herramientas clave que posibilitan magnificar la voz de las mujeres  y de promover acciones colectivas con miras a incidir en las decisiones de los diversos ámbitos en los que interactúan: desde lo comunitario y local hasta lo nacional y hoy, como nunca antes, en lo internacional.

¿Cómo puede internet lograr que las mujeres participen en política e incidan en ella? ¿Cómo puede potenciar su presencia on line en el debate democrático y en la construcción de propuestas y acciones y cómo puede emplearlo para la acción, el activismo y la participación off line?

Además de las brechas digitales de las que hablamos, aquí habría que sumar otras variables, como la cultura política, la estructura de la toma de decisiones, el nivel de involucramiento e interés en los temas vinculados a la democracia. La cuestión central es lograr  que las herramientas digitales y la conectividad les posibiliten participar y ejercer su ciudadanía plena, que tengan la opción de hacerlo, no que estén al margen porque carecen de los medios para conseguirlo.  ¿Cómo convertir el acceso en empoderamiento? Según el reporte del Women Rights Online, después del combate a la violencia y a la pobreza, el tercer mayor reto para las mujeres en los países en desarrollo es el acceso a la información.

El acceso a internet por si solo no garantiza la participación política ni la consolidación del liderazgo femenino. Una cultura política que no promueva la democracia y la igualdad, tampoco será tierra fértil para la participación de las mujeres. El acceso limitado y el costo de internet también juegan un papel en los procesos de consolidación y participación democrática. Internet y las TIC posibilitan y amplían la capacidad de incidencia femenina, aunadas a otras variables.

Lo que si es un hecho  es que la brecha digital representa una brecha política.

La brecha digital de género es una barrera a la participación política de las mujeres.

La marginación digital hoy es una forma de marginación política.

 

@LaClau

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