Preguntas ciudadanas

A tres semanas de las elecciones en las que triunfó Andrés Manuel López Obrador, tengo muchas preguntas y la información que he leído, recibido, escuchado, no me aclara las cosas. Tener más preguntas que respuestas es incómodo y envidio a quienes tienen más respuestas que preguntas.

Hace tres semanas amanecimos en México con una certeza: supimos, sin lugar a dudas, quién había sido el ganador de la elección del primero de julio.  El ambiente de incertidumbre electoral de los meses previos dio paso a una nueva etapa del proceso y pudimos seguir caminando, al menos por unos días, sin contener la respiración.

Recibimos en los días posteriores un sin fin de noticias: sobre la paridad en el Legislativo, las y los integrantes del gabinete del próximo gobierno, los mensajes de Jefes de Estado y Gobierno de otros países al presidente electo mexicano, los 50 lineamientos para combatir la corrupción y aplicar una política de austeridad republicana, el caso del Fideicomiso “Por los demás”, la carta que mandó López Obrador a Trump, entre otras.

Además de las noticias que salen de la casa del Equipo de Transición en la Colonia Roma, he observado, leído y escuchado  conversaciones en los medios de comunicación, las redes sociales y en la calle, y debo decir que no me gusta percibir que el encono sigue latente y que los adjetivos que descalifican siguen agazapados y listos para hacer su aparición a la menor provocación.

Además de estas percepciones, un par de semanas después, tengo muchas preguntas que la información que he leído, recibido, escuchado, no me aclara, y quiero transmitirlas aquí. Algunas serán compartidas, otras estoy segura, serán respondidas por las voces que están llenas de certeza en estos tiempos. Tener más preguntas que respuestas es incómodo y no puedo evitar envidiar a las personas que tienen más respuestas que preguntas.

¿Cuándo quedarán atrás los insultos? Expresar una opinión que cuestione al presidente electo o alguna de sus propuestas es motivo suficiente para recibir todo tipo de insultos y descalificaciones. ¿No se supone que una de las características de la democracia es el debate de ideas y las ideas se plantean, proponen, desarrollan a partir de preguntas? Parece que existen preguntas válidas o inválidas a priori, dependiendo de quién las plantee y qué es lo que se cuestiona.  La oposición, la crítica, y el debate son pilares fundamentales de la democracia, los pesos y contrapesos necesarios para el equilibrio de poderes en una república.

¿Cuál es el análisis a partir del cual se han establecido los 50 lineamientos para combatir la corrupción y aplicar la austeridad republicana? No creo que exista un solo mexicano o mexicana que no esté de acuerdo con combatir  la corrupción y con la necesidad de hacer ajustes a los gastos excesivos de la administración pública federal. En eso todos coincidimos. Lo que no entiendo es cuáles son los datos duros que sustentan las propuestas que se leen en el documento. Recortar funcionarios y prestaciones suena bien, ¿pero a partir de qué se tomó esa decisión? ¿Por qué se reduce en 70% la estructura del personal de confianza y no en 95% o 14.6%? ¿Cuánto se va a ahorrar con ello y a partir de qué criterio se estableció esa cifra?

Se dice que “Se cancelarán fideicomisos o cualquier otro mecanismo utilizado para ocultar fondos públicos y evadir la legalidad y la transparencia.” ¿Si los fideicomisos son para ocultar fondos y evadir legalidad y transparencia, en primer lugar, por qué fue creado el fideicomiso “Por los demás”?

¿Por qué Los Pinos se convertirán en espacio de arte y cultura? ¿Por qué el  presidente electo puede decidir que la Residencia oficial que alberga a la institución presidencial -no a la persona- pueda convertirse en un espacio de recreación? Los presidentes en Estados Unidos viven durante su mandato en la Casa Blanca;  quien ocupa la presidencia en España en el Palacio de la Moncloa; quien ocupa la presidencia en Francia habita el Palacio del Eliseo; el Palacio del Quirinal es la residencia oficial de la presidencia italiana; en Argentina es la Quinta presidencial de Olivos. Justin Trudeau no vive en 24 Sussex Drive, la residencia oficial del Primer Ministro de Canadá debido a que la casa está en mal estado y  decidió no solicitar dinero de los contribuyentes para su reparación, pero no decidió darle un uso distinto. Habita Rideau Cottage, una casa adyacente a la casa de la Gobernadora General de Canadá. En todos los casos, las residencias oficiales son patrimonio de la nación y no patrimonio personal de los titulares del ejecutivo. López Obrador puede decidir no vivir en ella, como lo hizo Lopez Mateos que nunca se mudó de su casa en San Jerónimo, pero no cambió la condición del lugar. ¿Cuál es el fundamento financiero y administrativo para tomar esta decisión? Si hay un lugar que está en perfecto estado entre los recintos oficiales en este país, es justamente ese.  ¿Cómo nos beneficiaremos las y los mexicanos con esto?

¿Cómo se garantizará que las personas más capacitadas sean funcionarios públicos si no se generan incentivos de ninguna especie para su participación y se buscará bajar su sueldo y eliminar cualquier tipo de prestación? Se lee: “No se autorizará la contratación de despachos para elaborar proyectos de ley, planes de desarrollo o cualquier tipo de análisis y recomendaciones que puedan hacerse con el trabajo y la capacidad profesional de los servidores públicos”. ¿Quién evaluará el trabajo y la capacidad profesional de los servidores públicos en funciones para saber si están capacitados o no para  elaborar proyectos de ley, planes de desarrollo o cualquier tipo de análisis y recomendaciones? ¿Serán los mismos funcionarios quienes lleven a cabo la evaluación o tendrán que contratar a externos para que les evalúen y determinen sus capacidades? ¿Serán juez y parte de su propia evaluación? ¿Cómo se manejarán los recursos humanos del gobierno para garantizar su talento, eficiencia, capacidad de innovación, de decisión, de análisis, compromiso y asertividad? ¿Cómo se optimizará el capital humano y los recursos con los que cuenta? ¿Quién garantizará que tengamos una administración pública y funcionarios de clase mundial? No asumo que hoy existen en todas las áreas, pero si existen muchos servidoras y servidores públicos inmensamente talentosos, que han dedicado años, muchos, a formar una carrera en el sector público y que tienen un expertise incomparable y que sin duda el nuevo gobierno necesitará. ¿Cómo piensan retener ese talento? ¿Han evaluado el costo de perderles? Mientras las empresas en el mundo buscan la manera de retener talento, sobre todo cuando han invertido en él, en México se decide de un plumazo desaparecerles de la administración pública federal. ¿Se ha hecho una evaluación de riesgos y costos?

¿Cuánto se va a ahorrar el gobierno vendiendo el avión presidencial y cuánto se va a gastar en cada gira que tenga que hacer López Obrador cuando sea presidente en funciones? En las giras internacionales viaja el Jefe de Estado con los  integrantes del gabinete relacionados con el o los temas de las giras, equipo de apoyo y seguridad, sumemos ahora los gastos implícitos en  las giras al interior de la república. Al cabo de seis años ¿habrá valido la pena esta venta, cuál será el retorno de inversión de esta decisión? ¿Si le parece muy grande el avión, por qué no adquirir uno más pequeño, pero que cumpla la función? Me cuesta trabajo imaginar que el presidente de la 15a economía del mundo pueda no asistir a un foro internacional o no llegar a una visita de Estado porque su vuelo perdió la conexión. Me preocupa más aún que no se garantice su seguridad en vuelos comerciales y que se exponga la vida de personas ajenas a la cosa pública y a quienes les pueda tocar viajar con él.

No veo en ningún documento, de los que he revisado, la transversalidad de la perspectiva de género en las propuestas. Un ejemplo es aquella en la que se propone que los funcionarios públicos  trabajen  de lunes a sábado y a partir de las 6 de la mañana. ¿Qué alternativas se brindan para las y los trabajadores que tienen hijas e hijos? ¿Habrán guarderías, podrán llevarlos a trabajar a las oficinas? ¿Qué sucederá con aquellos padres y madres que no puedan llevar a sus pequeños a la escuela porque entran a las 8 y ellos tienen que estar a las 6 en el trabajo? ¿Cómo se modificará la Ley Federal del Trabajo?   También hay que señalar que el trabajo en el sector público puede ser muy ingrato y que se trabajan muchísimas horas, lo que no quiere decir que sea un trabajo eficiente. La OCDE ha señalado que México es el país de la organización donde más horas se trabajan a la semana, y ello no nos hace el país más productivo. ¿Se piensa que más horas serán sinónimo de más productividad? ¿Cómo nos va a beneficiar eso como país?¿Cuáles son los estudios que avalan esta decisión? ¿En pesos constantes y sonantes, qué significará esto? ¿Cómo se van a evaluar y medir  los resultados? ¿De qué manera esto apuntala el ahorro y el cuidado del medio ambiente? ¿Cada cuánto? ¿La Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, que será la que colaborará con el gobierno que entrará en funciones a partir de diciembre, participará en hacer transparentes estos datos?

Tengo más preguntas en materia internacional, pero las dejaré para otro artículo.

Por favor, si alguien puede aclararme estas dudas con estudios, datos duros y análisis fundamentados, lo agradeceré mucho. Ahora, más que nunca, el país necesita información relevante para poder exigir rendición de cuentas y transparencia y quienes manejarán el presupuesto de la nación y tomarán decisiones que afectarán el destino de México tienen la obligación de hacerlo. “Un buen juez por la casa empieza”, ¿no?

 

@LaClau

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