30 mujeres en Montreal

Cada día se fortalece la idea de que es necesario que las mujeres participen en el diálogo internacional, por la simple razón de que representamos la mitad de la población mundial y nuestra participación no es proporcional en todos los ámbitos. La política internacional es uno de ellos.

El 21 y 22 de septiembre tendrá lugar en Montreal, Québec, la primera “Reunión de mujeres cancilleres del mundo”.  Las convocantes son Chrystia Freeland, Canciller de Canadá y Federica Mogherini, la Alta Representante para Asuntos Internacionales y Política de Seguridad  de la Unión Europea.

Hoy en el mundo 30 países, regiones autónomas y entidades geopolíticas tienen al frente de sus cancillerías o ministerios de asuntos exteriores a una mujer: Ruanda, Namibia, India, Panamá, Suecia, Indonesia, Dominica, Jamaica, Myanmar, Honduras, Canadá, Ghana, Surinam, Bulgaria, Palau, Corea del Sur, Croacia, Andorra, Guatemala, Noruega, Austria, Kenia, Sudáfrica, Costa Rica, Australia, Mali, Escocia, Québec, Groenlandia y la Unión Europea. Al momento en que estoy escribiendo este post, aún no está la lista de cancilleres que participarán en la reunión de Canadá.  Lo sabremos en los próximos días.

¿Qué hace de esta reunión algo tan relevante  y qué hay que considerar respecto a este encuentro?

En primer lugar, que hoy en el mundo existe claridad sobre la importancia de reconocer la agenda de género e igualdad como un componente esencial de la agenda internacional.  Por un lado, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) reconocen la igualdad en dos sentidos: es el 5o objetivo de los 17 planteados y además se asume que la transversalidad de la perspectiva de género será considerada en cada uno de ellos. Se trata, de un objetivo clave para alcanzar el desarrollo global  y también se asume que transversalizar el género en cada uno de ellos es lo que hará que cada uno incida en el desarrollo conjunto.

Cada día se fortalece la idea de que es necesario que las mujeres participen en el diálogo internacional. ¿Por qué? Por la simple y llana razón de que representamos la mitad de la población del planeta y nuestra participación en las decisiones que afectan nuestras vidas en todos los ámbitos no es proporcional.  La política internacional es uno de ellos. Si bien, las cancillerías por su razón de ser buscan llevar  los objetivos e intereses de sus respectivos países al terreno internacional, es una realidad que la participación de las mujeres en este ámbito puede hacer una diferencia.

Un ejemplo claro de esto son los procesos de paz y negociación en el mundo. Por un lado, de acuerdo con datos de Conciliation Resources, de agosto de 2008 a marzo del 2012, se firmaron 61 acuerdos de paz en el mundo y sólo en 2 participaron mujeres.  De 1990 a 2010, sólo 92 de 585 acuerdos de paz hacían alguna referencia a las mujeres.  De los 31 acuerdos de paz más importantes firmados entre 1992 y 2011, en menos del 3% las mujeres fueron mediadoras y en sólo el 9% las mujeres fueron negociadoras. Hombres y mujeres son víctimas de la violencia en la guerra, pero por su condición de mujeres, ellas se enfrentan a realidades que los hombres no  viven: ser esclavas sexuales, ser violadas como una forma de extender la guerra al cuerpo femenino, entre otras cosas. ONU Mujeres señala que es vital que las mujeres participen en las negociaciones de paz, supervisión y aplicación de los acuerdos de paz, planificación posterior a los conflictos, misiones de mantenimiento de paz, programas de recuperación, gobiernos y parlamentos,  sectores de seguridad y justicia, administración de los servicios públicos   y en los procesos de justicia transicional.  Casos representativos de esto son Colombia, Reino Unido-Irlanda del Norte, Somalia, Indonesia-Aceh, por mencionar algunos. La participación de las mujeres como mediadoras en sus comunidades, como integrantes de  los procesos de paz y líderes locales hizo una diferencia en los resultados.

En segundo lugar, hay países  como Canadá y Suecia, que abiertamente hablan de una política exterior feminista. Canadá ha buscado sumar, por ejemplo, a los acuerdos comerciales que ha firmado o a los tratados que negocia, una cláusula o componente que incorpore la igualdad de género y en donde se vea claramente que los intereses de las mujeres son visibilizados. El Acuerdo Comercial con Chile fue un ejemplo. Al inicio de la negociación del TLCAN lo puso sobre la mesa, habrá que ver el resultado final si se suma a lo negociado entre México y Estados Unidos.  Suecia es un caso más acabado y con una hoja de ruta clara. Hace unas semanas acaba de presentar su Manual de política exterior feminista en el cual habla de las acciones que ha tomado, los aciertos que ha tenido y las cosas que pueden mejorarse.  Se trata de una aceptación clara sobre la importancia de incorporar la voz y la realidad de las mujeres al ámbito internacional con la finalidad no sólo de alcanzar los objetivos nacionales sino de contribuir al desarrollo global a través de la igualdad.

Por último añadiría que es el momento de visualizar los grandes temas de la agenda internacional desde una perspectiva de género. El encuentro no tiene sólo como objetivo hablar de mujeres entre mujeres, busca que los grandes temas que interesan a los países en el mundo hoy se visualicen con esta óptica. Me refiero no sólo a la paz, sino a la seguridad, al terrorismo, cambio climático, ciberseguridad, transformación digital, comercio, transformación cultural, finanzas y un largo etcétera.  Las mujeres visualizan el mundo desde otra óptica, no es mejor ni peor que la manera de verlo de los hombres. Lo que es una realidad es que no han sido tomadas en cuenta en las decisiones que les afectan y su voz no ha sido escuchada. La participación femenina garantiza resultados diferentes. ¿Serán óptimos? No lo sabemos, pero lo que si sabemos es que si las decisiones se siguen tomando a través de la exclusión de la mitad de la población, sin considerar otras variables y sin incorporar otras perspectivas, los resultados serán exactamente los mismos.

Esperemos a conocer la agenda del 21 y el 22 de septiembre, así como los resultados, conclusiones y acuerdos. Suceda lo que suceda, será un paso importante en la visibilización de la voz de las mujeres en las relaciones internacionales.

 

@LaClau

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