¿Al diablo con la igualdad de género?

Un documento, aparentemente creado por el equipo de transición de López Obrador, plantea la eliminación del área de equidad y género en las oficinas de gobierno. De ser cierto, esto iría en contra de las recomendaciones que ha recibido México en materia de igualdad de género. 

Ha circulado en redes sociales un documento que lleva por nombre “Guía y criterios generales para el inicio y continuidad de la administración” que aparentemente ha sido creado en las oficinas del equipo de transición  del presidente electo, López Obrador. Más allá de cosas que son de llamar la atención, como que se den instrucciones al gobierno en funciones, cuando se es gobierno electo, y que se hable de reducciones del 30% en plazas y costos, sin tener clara la explicación que justifique los porcentajes que ordenan modificar (¿Por qué 30% y no 43.8%? Sigo sin encontrar la información que justifique las decisiones planteadas), me sorprendió mucho leer que “Se eliminan las áreas de equidad y género, comunicación social, asuntos internacionales, evitar (sic) duplicidad de funciones en áreas de servicio, (áreas administrativas, jurídicas, y tecnologías de la información, enlaces legislativos, de transparencia, auditoría); sólo se mantienen enlaces con estructuras mínimas ”.

Como el documento aún no se  puede encontrar como oficial, quiero pensar que es un borrador y que es posible que hayan modificaciones y que reconsideren las consecuencias que estas decisiones tienen. Me interesa destacar concretamente las implicaciones de deshacerse de las áreas de igualdad (que no son de equidad, habría que asesorar a quienes han escrito eso sobre el uso correcto del lenguaje vinculado a ello) y las preguntas  derivadas de esta decisión.

En primer lugar, la eliminación de estas áreas contraviene compromisos internacionales que tiene México y recomendaciones que ha recibido en materia de igualdad de género.  Hay mucho que criticarle al gobierno saliente, pero también hay aciertos, y entre ellos se encuentra haber incorporado como uno de los ejes transversales del Plan Nacional de Desarrollo la perspectiva de género. Es la primera vez que se ha hecho en la historia del país. ¿Cuál fue el objetivo último de esta medida? Garantizar los derechos de las mujeres y evitar que las diferencias de género sean causa de discriminación, desigualdad o exclusión.  Entre las líneas de acción se estableció la necesidad de tomar medidas especiales para erradicar la violencia de género en la Administración Pública Federal.

Por otro lado,  el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y No Discriminación contra las Mujeres (2013-2018) (PROIGUALDAD) señala la importancia de fortalecer las capacidades institucionales para cumplir con la Politica Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres y establece como una línea de acción central la creación y fortalecimiento de las Unidades de Género para el monitoreo de las acciones y programas para la igualdad.

Esto se dice fácil, pero llevó muchos años de trabajo de las feministas y las organizaciones de la sociedad civil a favor de la igualdad y los derechos humanos de las mujeres, así como de sus aliados. Implicó reconocer la desigualdad entre mujeres y hombres en el país, la necesidad de impulsar políticas públicas con perspectiva de género para construir condiciones de igualdad en el largo plazo y reconocer que la Administración Pública Federal (APF) también es un espacio de violencia contra las mujeres y en el que la igualdad de trato no existe. Si bien no todas las Unidades de Género han contado con recursos suficientes, su presencia, importancia e impacto se ha ido fortaleciendo con el tiempo. Son áreas que hay que apoyar, fortalecer e impulsar para buscar condiciones de igualdad en la administración pública y en el proceso de formulación políticas públicas.

Desaparecerlas “por no ser prioritarias” habla de la visión que se tiene de la violencia contra las mujeres en el país en el que diariamente hay siete feminicidios. La defensa de una de las voceras del gobierno electo en redes sociales ha sido:  “No se eliminan las unidades sino que se centralizarán en Segob p q (sic) sean transversales”.  Esa respuesta hizo que mi preocupación creciera, pues implica dos cosas: que no se entiende el significado de “transversalizar la perspectiva de género” y que los avances que se han dado en la administración pública para lograrla no son reconocidos y se dará marcha atrás.  Además habría que preguntarse por que debería moverse esta área a Gobernación si es una competencia de la Secretaría de la Función Pública. Si la violencia contra las mujeres y la desigualdad no son prioritarios, ¿qué es prioritario?

A nivel internacional, la OCDE ha reconocido los esfuerzos de México para diseñar políticas que se encaminan a reducir las brechas de género en los sectores gubernamentales. Una de las recomendaciones que hace en el documento Construir un México inclusivo. Políticas de buena gobernanza para la igualdad de genero, dice: “Para que los esfuerzos se afiancen y logren un impacto duradero, es vital maximizar sistemáticamente el uso de herramientas normativas como las evaluaciones del impacto de género, presupuestos en función de género, y la recopilación de datos desagregados por sexo que apoyan la formulación de políticas basadas en pruebas.”

A nivel internacional se ha demostrado que para superar la discriminación es central que se transversalice la perspectiva de género a lo largo del ciclo de formulación de políticas.  Si en las dependencias de la APF desaparecen las Unidades para la Igualdad, será no sólo poco probable, sino prácticamente imposible que se avance en la igualdad sustantiva que se busca. Será muy difícil que  México cumpla con los compromisos internacionales  que tiene en la materia. Uno de los más importantes es la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra las Mujeres (CEDAW) que nuestro país ratificó en 1981.

A México le falta mucho por hacer en la materia, sin duda, pero la existencia misma de las Unidades para la Igualdad ha representado un avance importante. El compromiso con la igualdad, la diversidad  y la no violencia se refleja con recursos, presupuesto y acciones concretas no desapareciendo y borrando los avances que se han dado.

Falta poco más de un mes para que el presidente electo entre en funciones. Está a tiempo de rectificar el rumbo respecto a esta propuesta (quiero pensar que es una propuesta) y de demostrar que de veras le importa la desigualdad en la que vive la mitad de la población y la mitad de las personas que votaron por él. Sin compromiso real (que se demuestra, insisto, con recursos, presupuesto, políticas y líneas de acción concretas) con la igualdad de género, no logrará cumplir una sola de sus promesas de campaña. No lo digo yo, la Agenda 2030 es un claro ejemplo y por ello se transversalizó la perspectiva de género en cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Sin igualdad  de género no hay desarrollo.

Así de claro.

 

@LaClau

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