Transición en Europa central para pensar México

La frase que más hemos escuchado este año ha sido “vamos por la cuarta transformación de México”, pero para poder hablar de ella en serio hay que estudiar, “diseccionar” y generar información que nos permita entender su significado.

Cuando cayó el muro de Berlín en noviembre de 1989 se vinieron abajo certezas del mundo bipolar y se vivió el entusiasmo de la construcción de un nuevo orden mundial en el que la multipolaridad sería la respuesta a la nueva realidad. Los países que formaban la ex Unión Soviética o que se encontraban en su zona de equilibrio -la mayoría de ellos en Europa central- vivieron transformaciones que dieron paso a elecciones democráticas o a sangrientas divisiones que dieron origen a nuevos países o al regreso a las fronteras previas a la Segunda Guerra Mundial. Lo que fue una constante fue el reciclaje, reinvención y reposicionamiento de las viejas élites de los partidos comunistas en nuevos partidos que participarían en el mundo “post soviético” o “post bipolar”.

Las preguntas obligadas respecto a estos grupos de poder y élites son: ¿qué tanto cambiaron para participar en el nuevo orden? y ¿su participación qué tanto influyó en la transformación de los nuevos regímenes? Expertos como Daniel Brumberg, que en su momento estudiaron las transiciones y transformaciones en la región, hablaban de las estrategias de sobrevivencia de los cuadros partidistas para mantenerse en el poder (survival strategies -svs- les llamó).

¿De donde provinieron las élites y los nuevos cuadros gobernantes en los países de Europa del Este o Central? Una parte fueron integrantes de los viejos partidos comunistas que gobernaron durante la Guerra Fría.

Eric Hanley, Petr Matějů, Klára Vlachová y Jindřich Krejčí en su estudio The Making of Post-Communist Elites in Eastern Europe (1989) se hicieron preguntas cuya respuesta permite comprender ciertos elementos de las transformaciones vividas: ¿qué sucedió con la alta jerarquía en Europa central desde 1989? ¿Qué porcentaje de la élite del poder ocupó posiciones de élite antes de la caída del socialismo de Estado? La pregunta de fondo era ¿qué tanto había cambiado la élite, o se había reproducido a pesar de las transformaciones institucionales que habían tenido lugar? ¿Qué tanto habían “circulado” las élites y qué porcentaje de estas élites eran “nuevas” en el escenario político y cuáles eran sus orígenes? Las respuestas varían en cada país, pero las preguntas son articuladoras de una explicación compleja que permite analizar los cambios posteriores y los desenlaces particulares treinta años después.

Para los autores hay dos aproximaciones o teorías que explican los desenlaces:

  1. Reproducción de las élites. Aquí se plantea que los cambios que tuvieron lugar en Europa central a partir de 1989 no alteraron la composición de las élites y que éstas se adaptaron a los cambios para mantener su estatus. Se presupone que sus integrantes tuvieron las capacidades necesarias para mantenerse en la cúpula del poder y del “nuevo orden”.
  2. Circulación de las élites. Esta aproximación plantea que los cambios generaron un cambio sustantivo dentro de las élites y que los factores que posibilitaron la movilidad durante el período socialista dejaron de ser funcionales y que los nuevos procesos desarraigaron a las viejas élites de sus puestos de poder e influencia y dieron paso a una nueva élite con nuevas características y atributos.

En ambos casos, las respuestas tienen que visualizarse junto a otras variables tales como las particularidades de las élites: si se trata de elites burocráticas o políticas, o ambas, cuáles fueron sus relaciones con grupos económicos nuevos, viejos, afuera, adentro del país; si se trata de burócratas que se mantuvieron en el poder por su conocimiento (tecnócratas) o por su lealtad al partido y a las figuras políticas que mantenían el liderazgo. En algunos casos los integrantes de las diversas élites se convirtieron en empresarios, en otras constituyeron nuevos partidos, liderearon la oposición que después llegó al poder o transformaron los viejos partidos comunistas en partidos para competir en democracia. Hay que añadir las particularidades del desarrollo económico de cada país, así como su estructura educativa.

He presentado un mapa bastante acotado para explicar de manera general parte de un proceso de gran complejidad como lo fueron las transiciones en Europa central. Lo que quiero rescatar de este marco complejo son las preguntas que tratan de arrojar luz respecto a la presencia y participación de las élites del poder antes y después de la caída del socialismo en la región. ¿Para qué? Para ser analíticos y plantearnos las mismas preguntas, profundizar en ellas y generar otras, respecto a las personas que integran el grupo que llegará al poder a partir del 1o de diciembre próximo. Evidentemente, hay que adecuar las preguntas al contexto mexicano: nuestra cultura política, el PRI (por algo tanto estudiosos del Partido Comunista Soviético como militantes del mismo se dedicaron a estudiarlo hace décadas), el corporativismo del partido, las características de los partidos cuando han sido gobierno y cuando han sido oposición en los distintos momentos de la historia reciente, etcétera. Retomo el caso de las transiciones en Europa central por tratarse de países en los que existió un partido único durante décadas en el poder, al igual que en México tuvimos un partido único -el PRI- por 70 años. Esto dejó un sello en nuestra manera de hacer y pensar la política. Se podía estar a favor o en contra, pero el PRI fue el referente a partir del cual se articularon la política, el discurso y la narrativa sobre la democracia. No deja de resultar interesante que en esta última elección el único candidato partidista que había sido militante del PRI fuese, precisamente, López Obrador.

La frase que más hemos escuchado este año ha sido “vamos por la cuarta transformación de México”, pero para poder hablar de ella en serio y más allá de frases electorales y slogans de campaña hay que estudiar, “diseccionar” y generar información que nos permita entender su significado. Los cambios se dan en contextos y los llevan a cabo personas, no se dan en abstracto. Una aproximación inicial a la élite que gobernará al país implica hacerse, inicialmente, las siguientes preguntas: ¿de dónde viene? ¿En qué partidos militaron sus integrantes? ¿Cuál es su historia? ¿Cuándo trabajaron en el gobierno o el partido? ¿Están por su lealtad partidista, por su lealtad al líder, por las corporaciones y fuerzas de poder que representan, por su conocimiento? ¿Qué ideas han acompañado a sus acciones? ¿Estamos siendo testigos de la creación de una nueva élite o simplemente de un reciclaje de élites? ¿En dónde están las nuevas caras e integrantes de esta élite? ¿Cuál es el perfil generacional de las y los integrantes de este nuevo grupo? Si bien comprender este mapa no explicará totalmente los cambios que puedan darse en el futuro, si podrá servir como hoja de ruta inicial para comprender una parte de la película.

No tenemos una bolita mágica para saber qué sucederá, pero sí podemos estudiar la historia reciente de México y el papel que desempeñaron en ella y cómo lo hicieron quienes llegan al poder. Analizar la historia y conocer los procesos vividos en otros países, también, nos ayuda a pensar desde otra óptica nuestro presente y nuestra realidad.

 

@LaClau

Close
Comentarios