¿Quién vigila los mares de México? 

A pesar de extraer un promedio de 1.7 millones de toneladas de pescados y mariscos cada año, esa majestuosidad marina está en peligro ya que el 42% de estas especies comerciales están sobreexplotadas, es decir, se pesca desmedidamente alterando el  ciclo de reproducción, crecimiento y abundancia de peces.   

Por: Luis Rodmun (@luisrmunguia

Los mares están ahí donde siempre. Los vemos desde la playa, un avión o un balcón. Pescamos, nadamos y buceamos entre olas y arrecifes.

Por las tardes disfrutamos de un sol que se hunde en el horizonte marino y admiramos su nacimiento por la mañana.

Degustamos un filete de pescado en hoja santa, un coctel de camarón con perfume de romero o un pulpo a las brasas. Y hasta dieta de pescado inventamos para bajar de peso.

El océano nos regala esa tranquilidad perpetua de su superficie, sin embargo, apenas centímetros abajo, existe un universo indómito que lucha todos los días para seguir dando vida.

Muy pocos, comparado con lo que nos provee el océano, lo vigilan y procuran. Prácticamente le hemos dado la espalda al mar, a menos que sea sólo para explotarlo indiscriminadamente como destino turístico o pesquero.

Los mares de México no son cualquier charco, del total del territorio mexicano 65 % es superficie oceánica, el resto es terrestre, es decir, tenemos más agua que tierra.

Gracias a los océanos que nos rodean (Atlántico y Pacífico), México ocupa el lugar 12 entre los países con apreciados litorales y superficie marina.

A pesar de extraer un promedio de 1.7 millones de toneladas de pescados y mariscos cada año, esa majestuosidad marina está en peligro ya que el 42% de estas especies comerciales están sobreexplotadas, es decir, se pesca desmedidamente alterando el ciclo de reproducción, crecimiento y abundancia de peces.

A la sobreexplotación de nuestros frutos marinos se suma la pesca ilegal y la que no se reporta, hay registros que entre 1950 y 2010 la pesca real en México fue aproximadamente el doble de la reportada.

Existe también la pesca informal, la incidental, la que nunca llega a puerto mexicano porque se vende en altamar a empresas extranjeras, y como te imaginarás, la autoridad sabe todo lo anterior y hace poco o casi nada para evitarlo. (Y si no lo sabe peor aún).

Y claro que hay omisión por parte de la autoridad si apenas hay 214 inspectores de pesca de la Conapesca  para los 3 millones 149 mil 920 kilómetros cuadrados de superficie de zona económica exclusiva para pescar.

La mitad de estos inspectores están en oficinas en labores administrativas o vigilando charales en lagunas y ríos en tierra firme.

Para ilustrar la incapacidad, a cada inspector de pesca (de los 214) le tocaría vigilar un promedio de 15 mil kilómetros cuadrados (casi el estado de Querétaro), ni Aquaman podría vigilar tanto.

De acuerdo con un reporte del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) los inspectores de la  Conapesca  vigilan sólo de lunes a viernes y no trabajan de noche, y cuentan con 65 navíos menores para vigilar la flota pesquera del país.

Nunca habrá suficiente personal para custodiar millones de kilómetros de mar, por ello la vigilancia satelital ha sido un gran aliado, sin embargo, en México hay opacidad para acceder a la información de este monitoreo. Muy pocos saben lo que sucede verdaderamente mar adentro.

Por otro lado, la guardia costera de la Marina (de reciente creación), hace mucho pero muy poco por la protección de la biodiversidad marina, su foco principal ha sido combatir el trasiego de droga que sucede en el mar, olvidando toda la ilegalidad que acontece con la pesca nacional.

De acuerdo con investigaciones del IMCO, por cada 100 kilogramos de pesca legal hay otros 60 de pesca ilegal.

Si le sumamos la falta de gobernanza y coordinación de todas las instituciones federales del sector ambiental y pesquero (Conapesca, Inapesca, Semar, Profepa, Sagarpa, Semarnat, entre otras) se convierte en la tormenta perfecta para que nuestras especies estén amenazadas por todos aquellos que explotan nuestros mares fuera de todo marco regulatorio.

La vigilancia de las zonas de pesca exige una total y plena sinergia institucional, mejores reglas para todos, mayor presupuesto, transparencia, revisión de subsidios y la voluntad de todos los pescadores industriales, ribereños o artesanales, así como una profunda cooperación de legisladores y funcionarios del sector pesquero y ambiental del gobierno federal.

En Oceana pretendemos lograr cambios políticos para aumentar la biodiversidad y la abundancia de la vida marina de los mares mexicanos.

Oceana llegó a México para identificar soluciones prácticas y hacerlas realidad. La buena noticia es que podemos recuperar esos mares para disfrutarlos en su esplendor y abundancia pesquera.

Pescadeando

Por lo pronto me voy a refinar un caldito de Cuatete. Este caldo, que es de origen guerrerense, lleva camarones y pez bagre de la región; se cocina con chile guajillo molido, cebolla y ajo, se perfuma con cilantro, epazote, orégano y para darle un toque mentolado una ramita de hierbabuena. Les cuento luego cómo me fue.

 

 

* Luis Rodmun es director de Comunicación de @OceanaMexico, la organización internacional más influyente centrada en la conservación de los océanos; la protección y restauración de los mares del mundo, y en cambios políticos para aumentar la biodiversidad y la abundancia de la vida marina. A lo largo de su desarrollo como periodista y estratega de comunicación en empresas nacionales e internacionales ha colaborado por el desarrollo sustentable de su entorno.

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