Chalán

Mi generación es el sandwich que no sufrió el 68, pero sí las estupideces del populismo postrevolucionario de Echeverría, López Portillo, De la Madrid. Nuestros grandes villanos son Salinas de Gortari, Bartlett y quizás Darth Vader, pero la más mala de nuestras brujas es la Maestra. Y por supuesto, el diputado Aldape.

Por: Edgar San Juan (@edgarsanjuanp)

 

Chalán es un largometraje producto de la Primera convocatoria de Coproducción entre Canal 22 e Imcine; está financiada en 80% con fondos públicos, por ello creemos que Chalán es un bien público al que todo ciudadano debe poder tener acceso de manera gratuita y por eso decidimos ofrecerla antes de su estreno comercial por Streaming (Visionado online, no descarga, tipo Nuflick o Netflix), para todo el territorio nacional de manera gratuita el 21 de Noviembre a las 20:00 hrs.

Chalán es un thriller político ambientado en la atmósfera de la clase política mexicana actual. Chalán intenta arrojar una linterna a la oscura cueva a la que tarde o temprano entraremos –o peor aún- ella entrará en nosotros. Expreso Chalán porque estoy fracasando en hacer el cambio que me propuse: Mi generación es el sándwich que no sufrió el 68 –de hecho somos sus hijos- pero sí que sufrió las estupideces del populismo postrevolucionario de LEA, JOLOPO y MMH; nuestros grandes villanos son CSG, Bartlet y quizás Darth Vader; pero la más mala de nuestras brujas es La Maestra. Vivimos la primera ola democrática factible en México, perdimos con Cárdenas, luchamos con él; Nos prometimos cambiar este país, 12 años después del ‘88 llegó la alternancia –en el año 2000 culposamente admito que voté por esa plasta, ese engaño masivo que fue el panxismo.

Y hoy, atestiguo asombrado el retorno del Partido que generó –junto con nosotros como sociedad, pero bajo su guía- el México lastimoso en que habito. ¿Por qué somos incapaces de crear como sociedad una élite política que cree el México necesario y posible? El liderazgo panista y priísta (y perredista off course) nos ha enseñado que en México se debe caminar mirando al piso para evitar los hoyos, desniveles y decenas de obstáculos posibles que dominan las banquetas mexicanas.

Nuestra élite también camina mirando al piso –Calderón es el ejemplo perfecto de ello- y todos asumimos que es normal, que se puede vivir así. No creo en el liderazgo y en el proyecto que me venden los partidos, entes de los que no podría estar más lejos: Los niveles de pobreza son abismales, la desigualdad es obscena, similar a la de hace 30 años y me refiero a lo económico, pero más grave me refiero a que el ascensor social mexicano no está funcionado, nuestra educación es fallida.

Con una necesidad por gritar un ya basta a nuestro output político, fue que comenzó la génesis de Chalán, narrativa que era parte del guión original de un guión titulado Ch que posteriormente se convertiría en Norteado; más adelante descubrí que el personaje de la tercera historia en Ch necesitaba más espacio, por lo que desarrollé y escribí  Norteado para ese cabrón mustio encantador, que se ganó el norte. Pasando el rush Norteado y La Nana como Productor, pude volver como Guionista a (Ch)Alan, el Chofer del Legislador que vive un pequeño infierno de decisiones, una tuerquita perdida en un engrane mastodóntico. Revisé el guión, lo actualicé y adapté a nuestro mundo de hoy.

Cuando salió la convocatoria del 22-Imcine para generar largometrajes en coproducción, decidimos aplicar a la convocatoria, le propusimos el guión a Jorge Michel, cuyo largometraje anterior Somos lo que hay (Méx, 2010) se estrenó en Cannes  y  que recientemente fue objeto de remake en la versión estadounidense We are what we are. Jorge se comunicó perfectamente con el guión, ya que además de ser un excelente director, tiene un compromiso político y social cercano a la atmósfera que sugería el guión de Chalán. Comenzamos a trabajar, junto con un equipo impecable de profesionales encabezado por Noé Hernández, prota de Miss Bala y Juan Carlos Remolina, ambos monstruos de la actuación con mayúsculas.

Una parte importante del guion ocurría en san Lázaro, por lo que al lunes siguiente en que se publicaron los resultados de la convocatoria en la que Chalán resultó seleccionado, acudí al H. Palacio Legislativo a iniciar los contactos para conseguir el permiso de filmar uno o máximo días en el recinto. Los primeros contactos fueron exquisitos: Si se lo proponen, los Parlamentarios y su cuerpo operativo pueden ser encantadores, nos abrieron las puertas del Palacio, junto con el crew recorrimos todos los vericuetos de San Lázaro en scouting, nos autorizaron la filmación, programamos el rodaje, las secuencias del Congreso serían las últimas por si surgía cualquier imprevisto. Comenzó el rodaje de la cinta en las demás locaciones del DF y cuando intentamos dar seguimiento a nuestra relación con el Congreso, la cosa comenzó a resbalar; se hablaba de una dificultad técnica que pronto cambió a problema en fechas y de ahí mutó al clásico ratón loco mexicano, la pesadilla burocrática por excelencia: De la Secretaría Técnica te cursaban a la Presidencia de la Cámara  y de ahí a la Comisión de RTC y, ¿Por qué no? A la Comisión de Cultura, de ahí te canalizaban amable, pero firmemente a Servicios Generales, de ahí a Seguridad para volver a la Secretaría Técnica donde al verme de nuevo ahí me cuestionaban con el clásico de: “Pero te dije que tenías que verlo en Presidencia” .

Nunca nos dijeron que no, pero tampoco nos dijeron que sí y así se eternizó el proceso, concluyó el rodaje con la esperanza de que cualquier día se resolvería el memorándum de la Técnica que “nomás teniendo ese docu, ponemos fecha a la grabación”; pero nunca fluyó, se cerró la oportunidad para hacer del Congreso parte de Chalán, pero no Chalán parte del Congreso.

Me pateé por horas cada pasillo de San Lázaro, comí con legisladores, recabamos firmas de apoyo –Agradezco a los 75 legisladores que firmaron la carta de apoyo para el rodaje en el Congreso-,  pero no nos sirvió de nada.

Unos meses después, viendo la imposibilidad de filmar en la Cámara, Mon sugirió la idea de reemplazar la Cámara –todos nos sugerían buscar alternativas para filmar en otro lugar, pero confieso que como guionista estaba obsesionado con San Lázaro, con su arquitectura, con sus simbolismos y sobre todo, con lo que representa en la pirámide del poder en México- pero lo que Mon proponía, no era reemplazar la locación, sino la manera de filmarla haciendo una animación; lo pensamos, Verónica, Jorge y yo sopesamos los riesgos y nos decidimos a hacerla. Creo que la animación es el espacio de la peli más polémico y arriesgado en términos de narrativa y estética, ya la juzgarás tú ciudadano.

Una vez concluida la peli, comenzó su gira por Festivales, se estrenó en el Festival de Montreal; en Montenegro Noé ganó el premio al mejor actor por su protagónico y en Morelia se comunicó de manera perfecta con su público. Ahora seguirá Mar del Plata, Los Angeles y varios Festivales más.

Para la distribución en México, conociendo las dificultades para exhibir cine mexicano, y sobre todo con el objetivo en mente de acercar Chalán con su público, fue que decidimos jugarnos el resto y hacer una premier online gratuita a la que todo ciudadano pueda tener acceso, Chalán hará historia al convertirse en la primera cinta mexicana en ofrecerse así, sin intermediarios entre los creadores y el público, veremos qué sucede.,

Para difundir este evento que yo califico de histórico, implementamos una táctica guerrillera a través de redes sociales y portales afines al proyecto, Animal Político y Sopitas han sido claves en esta misión, cuyo caballo de batalla es el @Dip_Aldape, avatar del antagonista de la peli. Aldape es el anticristo: elbista, americanista, dipu federal pluri, una joyita; el ser más casposo que hemos podido crear sin volverlo anacrónico, una muestra muy representativa de nuestra clase política contemporánea. Síguelo en tw y prometo que te divertirás: @Dip_Aldape.

Chalán es una peli singular, un proyecto atípico, ojalá logremos arrojar un poco de luz en esa oscura cueva política y propiciar una reflexión sobre el poder, sobre el ciudadano y sobre la actitud de nosotros ciudadanos ante el poder que nos guía y avasalla. Chalán soy yo, pero somos todos. Chalán es tuya.

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