El Estado frente al narco

A jóvenes entre 11 y 16 años de edad que estudian en secundarias públicas –generales, técnicas y estatales- se les preguntó por qué creen que las personas se meten al narco. El motivo que mencionan con mayor frecuencia es la obtención de “dinero fácil”, seguido de la búsqueda de fama y lujos.

Las juventudes en México conocen a personas que están metidas en el narco: son sus familiares, sus amistades, sus vecinas/os, sus compañeras/os. Directa o indirectamente la historia del narco se construye con sus historias. Con relatos que muestran el laberinto por el que las personas entran, permanecen y salen de la delincuencia organizada.

En un estudio realizado entre jóvenes de entre 11 y 16 años que estudian en secundarias públicas -generales, técnicas y estatales- en municipios con alta incidencia delictiva, [i]  cuando se les preguntó por qué creen que las personas se meten al narco, el motivo que mencionan con mayor frecuencia es la obtención de “dinero fácil” seguido de la búsqueda de fama y lujos. Las expresiones son diversas pero describen un patrón de respuesta claro: “Mi padrino es jefe de un cartel y se vive de lujo“, “Psss el que yo conozco gana dinero, sacó su casa y el compró una camioneta y vive bien en su pueblo“.  “Tengo un tío que es narco e hizo mucho dinero y carros y cosas“.  “Conozco a una persona que se metió en el narco, se hizo jefe de toda la bola de narquitos y ahora está disfrutando su vida al 100%, viviéndola al máximo con sus hijos y esposa“. “Conozco a alguien que se metió a las drogas e involucró a su amiga, ella casi nunca traía dinero y ahora sí y con los que se junta también“. “Tiene una casa grande, vigilada, cámaras, túneles, armas, carros mujeres, mujeres, amistad, cosas y dinero“.

Luego mencionan la necesidad o la enfermedad como razones por las que se entra a la delincuencia organizada: “Entró al narco por necesidad trasladando droga para ayudar a su familia“.  “Mi hermano no tenía dinero, era pobre y se metió de narco“.  “Yo tenía un amigo que por pobre se metió a vender droga para mantener a su familia“.  “Mi hermano mayor se metió al narcotráfico porque mi mamá se enfermó y no tenía trabajo mi papá“.

Después aparece la búsqueda de protección, de seguridad o de venganza. “Tenía un tío que se metió de narco por venganza porque mataron a su hijo y él quiso vengarse de ellos. Es que un tío lo metieron a la cárcel y fue por una equivocación y cuando salió se metió con los narcos y mandó matar a quienes le pusieron el dedo“.  

En seguida aseguran que las personas se meten al narco porque les gusta matar o para tener acceso a armas o a drogas.  “Mi tío es drogadicto y para que le dieran droga él tenía que vender. Pues un tío trabajaba vendiendo droga y el también la consumía. Un muchacho que estaba en un grupo norteño y se metió en las drogas y cayó un poco en eso. A mi hermana le ofrecieron droga, le gustó y después tuvo que robar para conseguir la droga“.

También afirman que hay quienes entran al narco para llamar la atención, para ganarse el respeto o el miedo o para tener poder y mando. “Mi tío era narcotraficante y era uno muy buscado, era uno de los altos mandos de uno de los jefes. El abuelo de un compa mató a 2000 personas. El papá de mi amigo era narco, mató a más de 8 gentes“.

Está la tradición familiar y las tensiones en la familia. “Pues yo conozco a un primo que asaltaba bancos con un tío, él empezó desde mi edad y él decía que no tenía miedo de nadie o nada. Mi abuelo era un sicario muy poderoso. Yo conozco a una familia que el padre trabajaba en la delincuencia, pero él era el jefe, no sé si ha hecho algo de lo que pueda arrepentirse pero una vez llegaron a su casa los del otro bando y se lo llevaron, lo iban a matar pero la novia de un sobrino de él trabajaba con los que secuestraron al señor y lo soltaron“.

Además aluden que la búsqueda de una relación, del amor o de sexo es una causa para entrar a un cartel o a otro. “Yo conozco a un muchacho y su familia tuvo que irse porque una de las muchachas de la familia se casó y luego se separó de un narco. Este narco los amenazó con matarlos si no se salían de su pueblo. Una amiga era novia de un narco y se peleó con él y él quería matar a toda su familia“.

Finalmente aducen que hay quienes no optan por entrar sino que los obligan a cometer delitos o a fungir como halcones, punteros, mulas, sicarios o padrotes para no dañar a sus familias. “Un niño que lo metieron a la fuerza a ser una persona de mal y matar gente porque lo amenazaron de matarlo y matar a su familia y unos años después lo mataron. Era un muchacho que estaba involucrado y lo obligaron a matar a su esposa y el no quiso matarla y él estaba en una esquina y llegaron los malandrines y lo mataron“.

Cuando se les preguntó a las y los jóvenes de secundarias públicas en municipios con alta incidencia delictiva cuáles creen que son los costos que pagan las personas que se involucran en la delincuencia organizada, la cárcel y la muerte son las secuelas que mencionan con mayor frecuencia. “Mi vecino vendía mariguana y perico hasta que un día le cayó la marina y lo golpearon y se lo llevaron a la cárcel“. “Un vecino trabajaba de narco y un día cruzó para el otro lado y lo agarró la migra y ahora sufre de las consecuencias porque está en la cárcel”. “El hijo de una tía por estar involucrado en el narcomenudeo y no pagar lo que debía, lo mataron, hoy su familia está incompleta“. “Tenía un amigo que se juntó con personas malas, días después lo agarró la policía y lo llevaron al tutelar de mejores y estuvo 5 años en el tutelar, después de que salió ya no se supo nada de él“. “Un amigo se dedica a traficar personas a Estados Unidos pero lo metieron al tutelar de menores, duró más de 5 años. Él mataba gente y secuestraba y cayó en la cárcel y le dieron muchos años“.  “La esposa de mi tío lo presionaba para que llevara dinero a casa y se metió al narco y ahora está en la cárcel“. “Era un señor que trabajaba en la delincuencia organizada que ya no quería trabajar más y bajó de la sierra y los narcos lo buscaron y lo encontraron y lo hicieron pedacitos y lo metieron en una hielera y terminó muerto“. “No pues mi primo se metió al narcotráfico y terminó en el tutelar, cumplió los 18 y lo sacaron, después a los 2 años lo mataron“.

Después aparecen las distintas formas de perder a la familia. “Cuando un tío se metió al narco para mandar matar a los que hicieron que terminara en la cárcel, ya que los mataron lo obligaron a matar a su familia y cuando la mató lo mataron a él“. “Un vecino se involucró y fueron a secuestrar a su familia“. “Un amigo por andar de sicario mataron a su hermana. Traficaba armas, se metió a nuestra casa, nosotros no sabíamos y le dimos techo, ahora nadie de la familia lo quiere“. “Un señor se casó con una muchacha, tuvieron cuates y el señor se tuvo que ir a conseguir trabajo en el narco y tuvo que olvidar a su familia. Pues el señor está en la sierra y está con la delincuencia organizada vigilando a los que siembran drogas y cada 4 meses visita a su familia, casi no puede estar con ellos“.

Luego mencionan la huida o el escondite. “Tengo un amigo que se dedica al narco, pero no puede salir de aquí por miedo a que lo mate alguien“. “Yo conocí a un sicario que vivió encerrado todo el tiempo y llegó el día que fueron por él a su casa y le cortaron las uñas para hablar y no habló y lo mataron“. “Pues yo tengo un amigo que es ratero, pero un día lo quisieron matar y él estaba bien espantado y se fue a vivir a otra parte. Un vecino intentó involucrarse y tuvo que desaparecer“.

También aseguran que hay quienes son levantados o desaparecidos. “Un tío tiene un amigo al que levantaron por andar metido en el narco“.  “Hace 2 años metieron a la cárcel a mi tío por robo de droga y actualmente está desaparecido“.

El daño físico y psicológico son consecuencias que las y los jóvenes identifican con el involucramiento en la delincuencia organizada. “Un tío lo obligaron a matar a toda la familia porque se había involucrado en la delincuencia y se suicidó“. “A un tío lo quisieron matar, pero le dispararon en el brazo“. “Mi tío era un narco, tenía lugares en donde él se escondía y fabricaba la droga, tenía 6 carros, 2 familias y etc, y un día lo encontraron en la cajuela de un carro abandonado, muerto, lo torturaron, le quemaron sus partes íntimas y lo torturaron hasta matarlo. Lo hallaron en un lote baldío con la lengua quemada y las uñas se las habían arrancado y le cortaron los testículos“.

Además, está la pérdida de amistades y la pérdida de la propia identidad, las deudas, las limitadas opciones de empleo, la desconfianza en las personas y en las instituciones y las adicciones. Son escasos los ejemplos que dan las y los jóvenes de personas que estuvieron involucradas en el narco y que ahora viven una vida no violenta. “Un día mi tío hizo un delito y lo metieron a la patrulla y le pusieron esposas y luego lo agarraron y le dieron 9 años de cárcel y ya salió y se hizo cristiano y somos muy felices“. “Mi amigo duró más de 5 años en la cárcel y ahorita salió y está estudiando para ser médico“. “Un chico que se dedicaba a robar cosas como de casa, coches, etc siempre hacía lo mismo, todos los días, pero un día conoció a una persona súper especial y se pudo salir de eso y ahora solo aspira a tener un buen futuro y ya será papá. Salió bajo fianza y hoy en día está rehabilitado y trabajando“.

En conjunto, estas historias captan la multiplicidad y variedad de causas por las que una persona se involucra en la delincuencia organizada y los efectos percibidos de dicho involucramiento. No hay una sola ruta de entrada ni de salida del narco. Esta variedad de patrones implica que más que estrategias generales para atender a una sola población en riesgo, se requieren políticas públicas que detecten y atiendan las múltiples amenazas y los variados riesgos que enfrentan distintas poblaciones en diversos territorios.

Máxime, se necesita que el Estado -con toda su complejidad institucional, burocrática, programática y presupuestal- detone cambios concretos que aseguren que cada vez que una persona enfrente una encrucijada tenga la posibilidad real de elegir libremente entre alternativas viables. Lo que se necesita es que el Estado sea el ente que propicie los puntos de inflexión para que las comunidades puedan satisfacer sus necesidades, expectativas y aspiraciones.

En México el imaginario individual y colectivo ha sido colonizado por el narco porque éste ha llenado los huecos que han dejado las autoridades una y otra vez. Frente a las promesas o a las ausencias del Estado, el narco no es un mito, es un hecho.

Hasta que el Estado mexicano no sea garante de opciones reales de vida no violenta y arquetipo del éxito por la vía legal, capos como Joaquín “El Chapo” Guzmán seguirán teniendo más popularidad y credibilidad que el Presidente de la República.

Causas mencionadas por las juventudes por las que las personas se involucran en la delincuencia organizada 

Efectos mencionados por las juventudes del involucramiento de juventudes en la delincuencia organizada

Dinero fácil Muerte
Fama y lujos Cárcel o tutelar
Necesidad y enfermedad Pérdida de la familia
Protección, seguridad y venganza Huida o escondite
Por gusto y por acceso a armas y a drogas Personas levantadas o desaparecidas
Atención, respeto, miedo y poder Daño físico o psicológico
Relación, amor o sexo Deudas y limitadas opciones de empleo
Obligación/amenaza/trata de personas Pérdida de amistades y de la propia identidad
Desconfianza
Adicciones

 

* Suhayla Bazbaz Kuri (@SuhaylaCCIS) es fundadora y directora general de Cohesión Comunitaria e Innovación Social AC.

 

 

[i] Las historias que se presentan son una selección de 210 relatos compartidos de manera anónimo a Cohesión Comunitaria e Innovación Social AC por hombres y mujeres jóvenes, de entre 11 y 16 años, que estudian en secundarias públicas en dos entidades federativas de la República Mexicana. Por razones de seguridad no se especifican las entidades en las que viven ni las escuelas a las que asisten.

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