La ficción de la prevención

La ventana de oportunidad para la prevención social de la violencia y la delincuencia se ha cerrado. Cierto es que hay algunas personas comprometidas y competentes y algunos casos de éxito financiados con recursos del PRONAPRED. Pero la suma de excepciones no equivale a la construcción de una política de Estado.

Por: Suhayla Bazbaz Kuri (@SuhaylaCCIS)

La prevención social de la violencia y la delincuencia en México es una ficción. La primera decisión presidencial de Enrique Peña Nieto -anunciada en su toma de posesión el 1 de diciembre de 2012- fue instruir la creación de un programa nacional y transversal de prevención del delito.[i] Dicha instrucción abría una ventana de oportunidad para instaurar una verdadera política de Estado que detectara y atendiera las causas estructurales, los factores de riesgo y los factores de protección de la violencia y la delincuencia.

Esa ventana de oportunidad se ha cerrado. Cierto es que hay algunas personas comprometidas y competentes y algunos casos de éxito financiados con recursos del PRONAPRED. Pero la suma de excepciones no equivale a la construcción de una política de Estado.

Identifico tres problemas que originaron este chasco. El primero radica en el conjunto de “cortos circuitos”[ii] -de carácter institucional, de información, de planeación, de ejecución, de evaluación, de comunicación y de corrupción- que han impedido un uso eficaz y eficiente de más de 12 mil millones de pesos.[iii] El segundo estriba en que lo político se impuso sobre lo público convirtiendo a la prevención social de la violencia y la delincuencia en un instrumento que debía servirle al Gobierno de la República -y a los gobiernos estatales- no a las personas ni a las comunidades. Había que tener eventos, sin importar los procesos. Había que crear alianzas, sin importar los objetivos. Había que aseverar una baja en los delitos, sin importar las razones. Había que mostrar que algo se hacía, sin importar los efectos de lo que se hiciera. El tercero consiste en que, ante hechos que contravenían los discursos, este Gobierno de la República -como el que le antecedió- prefirió defender lo andado que corregir la ruta y sacrificó la meta nacional de alcanzar un México en paz en el altar de la inercia de burocrática y de la impunidad política y jurídica.

Nuestro país no puede permitirse continuar con la ficción. La violencia y la delincuencia no cesan por decreto. El silencio en lo nacional no acalla la realidad en lo local.

No podemos nadar de muertito los próximos 28 meses que le restan al mandato de Enrique Peña Nieto. Es imperativo que haya una evaluación de proceso, de resultado y de impacto del PRONAPRED y de los cientos de programas federales y estatales que supuestamente lo complementan. Necesitamos más evidencia científica y técnica y menos propaganda gubernamental.

Tampoco podemos admitir que quienes aspiran a la Presidencia de la República opten o por repetir la fórmula o por abandonar la agenda centrándose exclusivamente en el combate frontal, reactivo y punitivo, en las detenciones y decomisos, en la industria del miedo. Debemos exigirles que expliciten de forma clara y precisa: (1) ¿Cómo van a crear una Política de Estado para fortalecer la cohesión comunitaria, para garantizar la seguridad ciudadana y humana y para contener y revertir el abandono del Estado frente a tantas personas y frente a tantos territorios? (2) ¿Cómo van a transversalizar la prevención social de la violencia y la delincuencia en el Plan Nacional de Desarrollo, en los programas sectoriales, especiales y regionales y en los Presupuestos de Egresos (3) ¿Cómo evitarán cometer las mismas fallas que Felipe Calderón Hinojosa y que Enrique Peña Nieto?

El 11 de febrero de 2013 planté mi visión de futuro ante el Presidente de la República y sus Secretarias y Secretarios de Estado. Aseguré que había que construir en el presente el México que queríamos en el futuro.[iv] El futuro ya es presente y el pasado será tiempo perdido si no reconocemos los errores para poder aprender y avanzar. México no merece una farsa más.

 

* Suhayla Bazbaz Kuri es Fundadora y Directora General de Cohesión Comunitaria e Innovación Social AC desde 2009. La autora titula esta columna a partir de una frase de Nelia Bojórquez Maza.

 

 

[i] En el sexenio anterior el Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana había sentado ciertas bases presupuestales, legales e institucionales en la materia pero la balanza durante la gestión de Felipe Calderón Hinojosa se inclinó en sentido opuesto.

[ii]Cortos circuitos”, columna invitada publicada por Animal Político el 11 de septiembre de 2015.

[iii] Solo se consideran los recursos asignados al PRONAPRED en los Presupuestos de Egresos de la Federación de 2013, 2014, 2015 y 2016 y el 20 % del Subsidio para la Seguridad de los Municipios que éstos debían destinar a la prevención social de la violencia y la delincuencia durante 2013, 2014 y 2015 -dado que para 2016 este porcentaje se eliminó. Al total de $ 12,630,897,641 habría que sumarle los recursos del FASP y los asignados a los programas de la CIPSVD.

[iv]Construyamos en el presente el México que queremos en le futuro”, columna invitada publicada por Animal Político el 21 de febrero de 2013.

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