Las alianzas que viví del PRD y el PAN

En 2015, el PRD perdió la oportunidad de tener mayor presencia en otros estados al ir en alianza con el PAN. Este año se repite la historia con el Edomex.

Por: Sergio Leyva (@LeyvaSergio)

Para Agustín. Gracias, Duarte se fue

 

Pocos lo saben, pero el margen que posibilitó el fin de Javier Duarte y la salida del PRI en Veracruz se debe a un presidente nacional del PRD que fue capaz de doblar el contubernio de sus “tribus” con el gobierno y el Revolucionario Institucional.

La madrugada del jueves 12 de enero de 2016 llegamos los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) a las oficinas del PRD, donde nos esperó toda la tarde y noche del miércoles Agustín Basave Benítez con su carta de renuncia a tan solo dos meses de haber asumido.

Antes de llegar, en un hotel de la ciudad, el autodenominado “bloque”[1] de tribus del PRD encabezadas por Alternativa Democrática Nacional (ADN) acordó que, dado el nivel de los señalamientos hechos en la carta[2] (ya pública a los medios de comunicación) no habían condiciones institucionales para que Agustín siguiera al frente, y estaba dispuesta a hacerse cargo de las consecuencias políticas de la renuncia y de la conducción política del partido.

Un par de horas después el presidente nacional del PRD, somnoliento, anunciaba a la prensa que aguardaba en la sala de presidencia hasta altas horas de la noche la aprobación de la alianza con el PAN en Veracruz. Qué había pasado: los había evidenciado y ganado el round político.

Conocí a Agustín en otro tiempo, cuando fue mi profesor universitario, un hombre de convicciones firmes y de un pensamiento político claro.

Fui el único integrante del CEN que junto con él voté a favor todas y cada una de las propuestas de alianzas en contra del PRI que se presentaron en la mesa, y que pudieron haber significado un cambio democrático en muchos estados de la República para mejorar la vida de millones de mexicanos, también un reposicionamiento político importante para el PRD rumbo a 2018.

Desde el momento que asumió la dirección del partido ocupó todas sus energías en hacer del PRD una oposición útil al país y firme contra el PRI.

El 25 de noviembre de 2015, ante el evidente fracaso de la comisión de diálogo con Morena, por unanimidad el CEN del PRD le aprobó el resolutivo “el rumbo está claro”[3] y su iniciativa política de entablar negociaciones de alianzas con el PAN.

En la mejor negociación que pudo haber traído un presidente nacional del partido, Basave nos presentó una propuesta simétrica: cuatro entidades las encabezaría el PRD (Oaxaca, Zacatecas, Hidalgo y Tlaxcala) y cuatro Acción Nacional (Veracruz, Tamaulipas, Durango y Puebla). Inmediatamente el pánico cundió.

Recuerdo perfectamente un mes después, el 22 de diciembre, cuando intentaron desautorizarlo para dejar de negociar con el PAN. La grabación de esa sesión del CEN apareció en las manos de un periodista en Veracruz afín a Javier Duarte, y los comunicados signados en la prensa el 7 de enero en aras de dinamitar alianzas opositoras, principalmente en dos estados: Veracruz (Javier Duarte) e Hidalgo (Miguel Ángel Osorio Chong). Hechos relatados en la propia carta.

Agustín logró lo inimaginable en la situación interna del partido: la alianza contra el PRI en Veracruz. Tuvo sólo una bala de plata frente a las tribus y la ocupó. Así los días siguientes desecharon las mancuernas de alianzas en: Hidalgo (PRD), Tamaulipas (PAN), Tlaxcala (PRD), Puebla (PAN), así como la de Aguascalientes, a propuesta del partido en aquel estado. Y de manera extraordinaria se aprobó una candidatura común en Quintana Roo.

Qué merecimiento le tenían, las y los integrantes del CEN, a los ciudadanos de Hidalgo y Tamaulipas para que no se les consideraran prioritarios. Por qué, si tenían las mismas condiciones que Veracruz, Durango y Quintana Roo: nunca habían tenido alternancia, sólo 87 años de priismo.

Pero la inverosímil situación interna del partido no acabó ahí.

El 24 de febrero “el bloque de tribus” acabó con las posibilidades electorales de la alianza contra el PRI en Oaxaca, eligiendo dentro de los precandidatos al peor posicionado en todas y cada una de las encuestas que se realizaron.

Y el 10 de marzo, votaron en contra de apoyar la candidatura común con Javier Corral en Chihuahua, quien junto a la izquierda ha luchado por la defensa de PEMEX y la reforma en telecomunicaciones, incluso desobedeciendo a su propio partido.

Fue la única candidatura en México donde acudió a hacer campaña la izquierda democrática: Denise Dresser, Cuauhtémoc Cárdenas, Elena Poniatowska, Ifigenia Martínez, Daniel Giménez Cacho, María Rojo, Clara Jusidman, Gerardo Fernández Noroña, Guadalupe Acosta Naranjo, el éxodo de Morena; todos, excepto el PRD.

En su lugar se le permitió a la tribu Foro Nuevo Sol postular a Jaime Beltrán del Río, confeso asesor financiero del exgobernador César Duarte (PRI), quien enfrenta 62 denuncias penales por corrupción y desfalcar en 52 mil millones al estado.

No puedo negar la vergüenza que me produjo la actuación de los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional de mi partido, principalmente los más jóvenes del órgano. Con ello se extinguió la tradición liberal y democrática del partido.

¿Cuál fue el balance del 2016?

En Puebla y Tamaulipas ganó Acción Nacional sin necesidad de las alianzas planteadas; y en cambio, el PRD a su suerte perdió en Tlaxcala con corta desventaja a falta de los votos del PAN. En Hidalgo, donde se nos había propuesto encabezar, perdimos la oportunidad de lograr la alternancia y quedamos en un lejano tercer lugar.

En Oaxaca regresamos de la mano de José A. Estefan Garfias y Gabino Cué la entidad a Alejandro Murat. Y en Chihuahua, castigados por la incondicionalidad del PRD con Duarte, tuvimos el peor resultado electoral casi perdiendo el registro.

Pero lo cierto es que las alianzas anti-PRI funcionan y lo logramos en Veracruz, Durango y Quintana Roo.

¿Somos o no somos oposición en el Estado de México?

Este lunes 23 de enero venció el plazo establecido por la autoridad electoral para registrar alianzas entre partidos políticos en el Estado de México. La que inevitablemente se requería dada la fragmentación del voto de la oposición para sacar al PRI de la entidad.

No es un secreto a voces la disposición del PAN para que la izquierda encabezara dicha candidatura con una figura como Alejandro Encinas, capaz de sumar otros partidos políticos en un gran frente democrático. Posición que acalla las voces de quienes interna y permanentemente se han opuesto a las alianzas en el PRD.

Tampoco es un secreto que el mismo grupo político señalado hace un año por su cercanía al gobierno haya hecho todo lo posible desde el PRD Estado de México para desechar una alianza exitosa, ya probada, y que inclusive ve con desdén la candidatura de Encinas.

En su lugar prefieren postular al coordinador de los diputados en el congreso local y cercano al PRI, responsable de haber mandado votar por la Ley Atenco -aquella por la cual el PRD tuvo que pedir disculpas y acudir a la CNDH- igual de haber aprobado el sobreendeudamiento a municipios del estado. Apoyarlo en detrimento de Encinas es un descrédito igual que el ocurrido en Chihuahua.

Veo a nuestra presidenta nacional con la iniciativa política de sacar para bien de este país una alianza opositora en la entidad. Librará una batalla importante con quienes quieren llevar de rodillas al partido en este proceso electoral. El PRD se debate en el Estado de México su independencia política y su utilidad pública a esta democracia, es el momento de la unidad de los demócratas frente al sinsentido del sectarismo.

Se fue Duarte, se puede ir Eruviel.

 

* Sergio Leyva es secretario de jóvenes del PRD.

 

 

[1] Alternativa Democrática Nacional (ADN), Foro Nuevo Sol, Izquierda Democrática Nacional (IDN), Vanguardia Progresista, Patria Digna y Coalición de Izquierda.

[2] Léase completa en: Basave envía carta de renuncia al Consejo Nacional del PRD.

[3] De consulta aquí.

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