Usar datos para desenterrar tragedias

28 de los 2547 municipios concentran las desapariciones de personas en México y tres de cada diez desapariciones suceden en Tamaulipas o Guerrero.

Por: Mónica Meltis (@monicameltis) y José Merino (@ppmerino)

La violencia no se distribuye aleatoriamente. Más específicamente, los tipos de violencia no se distribuyen aleatoriamente. ¿Qué ocurre en el entorno inmediato que detona eventos de violencia anómalos? Pensemos en una de sus manifestaciones más brutales: fosas clandestinas. Ahí concurren dos eventos anómalos: el asesinato simultáneo de varias víctimas y la intención de que sus cuerpos nunca sean encontrados. En el encuentro de detonantes en el entorno y factores geográficos podemos quizás encontrar patrones que nos permitan, con datos conocidos, desenterrar tragedias aún no conocidas. Cerrar incertidumbres en torno al destino de algunos de los miles de mexicanos desaparecidos. Relatamos aquí un primer ejercicio en esa dirección.

Según datos de la Procuraduría General de la República, de 2005 a 2015 se han identificado 201 fosas con 662 cuerpos en 16 entidades. [1] La Secretaría de la Defensa Nacional contabiliza 246 fosas con un total de 534 cuerpos en 16 entidades del 2011 al 2015. Tan solo durante el mes de marzo del 2017 se encontró una fosa en la que (a la fecha) se han contabilizado más de 240 cráneos (tan solo con una exploración del 30 % del terreno).

En una colaboración con Human Rights Data Analysis Group (HRDAG) y el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana (UIA), realizamos un análisis estadístico sobre fosas clandestinas en el país. Este análisis fue construido a partir de una variable que recolectó el área de incidencia de la UIA en la que se identifican fosas clandestinas a partir de búsquedas automatizadas en medios locales y nacionales y por datos geográficos y sociodemográficos que Data Cívica, en colaboración con Data 4, recolectó y construyó: resultados a nivel municipal de la prueba ENLACE (español y matemáticas), porcentaje de zona montañosa en el municipio, presencia de carreteras libres y de cuota, incautaciones de mariguana, opio, heroína y otras drogas (en cantidad), colindancia con frontera norte y sur, distancia a la frontera, entre otras.

En el proyecto utilizamos un método de random forest para modelar la probabilidad de identificar la existencia de una fosa clandestina para cada municipio, dado un set de covariantes. El objetivo es predecir si una fosa será identificada o no. El modelo de random forest funciona como un árbol de clasificación. Esto significa que se comienza “entrenando” al modelo con municipios en los que podemos observar la presencia de fosas para, posteriormente, mostrarle una muestra de observaciones y ver qué tan bien “aprendió” a clasificar a los municipios a partir de las observaciones previas.

Por supuesto que las fosas identificadas representan un subconjunto de las fosas que hay en el territorio ya que, sin duda, existen fosas no identificadas en México. De tal forma, es posible que existan fosas que no sean predichas por este modelo, dado que es posible respondan a otro tipo de causas distintas a las predichas en este modelo.

Para este ejercicio, limitamos nuestro análisis a los años 2013 y 2014. De acuerdo con nuestro modelo, 2013 es un buen predictor de municipios con fosas en 2014. Variables como insuficiencia en matemáticas y español a nivel primaria y secundaria, ingreso municipal real, grado promedio de escolaridad y colindancia con frontera sur, son indicativos de presencia de fosas a nivel municipal en 2013. Para 2014, las variables se mantienen salvo distancia a la frontera y municipios colindantes de frontera norte.

Ahora bien, entonces, ¿por qué importa la geografía en todo esto?

La geografía importa cuando hablamos de desaparecidos y homicidios- y sobre violencia en general-. No sorprende que municipios colindantes con la frontera de Estados Unidos concentren desaparecidos (de acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), de los 38 municipios fronterizos, en tan solo cuatro de ellos no hay reportes de personas desaparecidas). En cuanto a geografía, sabemos también que 50 % de las personas reportadas desaparecidas en el RNPED han desaparecido en 28 de los 2547 municipios que constituyen México y que tres de cada diez desapariciones suceden en Tamaulipas o Guerrero.[2]

Tampoco sorprende que municipios colindantes con Estados Unidos concentren homicidios con arma de fuego. Es evidente que la producción de armas en Estados Unidos y su fácil acceso tienen un efecto en el impacto de la violencia en municipios fronterizos a ese país. Adicionalmente, en más de 560 municipios el porcentaje de homicidios con armas de fuego es mayor a 58 %. Los municipios fronterizos tienen en una media de 60 homicidios por cada 100 mil habitantes, mientras que los municipios no fronterizos tienen una media de 16 homicidios por cada 100 mil habitantes[3].

Otro factor geográfico relevante de acuerdo a nuestro modelo es la presencia de costas. La media por violencia por cada 100 mil habitantes en municipios fronterizos y costeros es mayor que el resto de los municipios. En específico la tasa media de homicidios por cada 100 mil habitantes en los municipios no costeros es de 17, mientras que los municipios costeros tienen una tasa promedio de 19.

Si bien este tipo de ejercicio nos permite generar intuiciones sobre factores geográficos, sociales y demográficos que tienen influencia sobre la presencia de fosas clandestinas a nivel municipal, es importante entender que son ejercicios con poder explicativo limitado. Seguimos identificando covariantes relevantes que nos permitan identificar con más precisión la factibilidad de la existencia de fosas en municipios de México.

Por otro lado, quizás lo más importante ahora es fortalecer nuestra variable dependiente: fosas clandestinas. Ampliar el detalle geográfico y temporal de su ocurrencia, identificar atributos geográficos más específicos que permitan entender en qué zonas de los municipios se elige llevarlas a cabo, y por parte de quiénes.

México es un país de tragedias e incertidumbres. Junto a la acumulación terrible de homicidios, se acumulan también personas desaparecidas. Hay además en torno a cada cuerpo y a cada desaparecido, grupos de familias buscando verdad. Queremos abonar para que lleguen a ella.

 

@datacivica

 

Nota: HRDAG y el Programa de Derechos Humanos de la Ibero están publicando de forma simultánea blogs sobre el ejercicio que realizamos en conjunto. Acá y acá pueden checar sus blogs.

 

[1] Solicitud de información, folio: 0001700283915

[2] Datos del RNPED en Fierro, Merino y Zarkin, 2015, “Desaparecidos”, Nexos. Datos consultados aquí, con información construida a partir del RNPED.

[3] Datos del SINAIS disponibles aquí.

Close
Comentarios