Respuesta de Uber sobre el Fondo de Movilidad

El hecho de haber constituido un fideicomiso privado no significa necesariamente que una empresa de la iniciativa privada controle los fondos, responde Uber ante la duda de ¿a dónde se va el 1.5 % que pagamos al fondo especial?

Por: Carlos Olivos, director de Comunicación de Uber México

Mucho se ha hablado en medios de comunicación sobre el Fondo para la Movilidad, el Taxi y el Peatón de la Ciudad de México, donde Uber aporta el 1.5 % de todos sus viajes. Este fondo fue el resultado de la regulación a Empresas de Redes de Transporte, publicada en Julio del 2015. Existe una serie de dudas sobre qué representa el concepto de fideicomiso privado y por qué no entra en el concepto de público. ¿Quién tiene la facultad de definir su uso? Y sobre todo ¿por qué las instituciones de transparencia no proveen información al respecto?

Para Uber México es muy importante que todos, absolutamente todos, tengan claridad al respecto. Ese es el objetivo de esta colaboración, ser transparentes y aclarar estas dudas.

Primero, comencemos con la diferencia entre un fideicomiso público contra uno privado. El primero de ellos tiene como administrador a una entidad pública como la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México. El hecho de haber constituido un fideicomiso privado no significa necesariamente que una empresa de la iniciativa privada controle los fondos. Simplemente significa que el fiduciario será una institución de crédito debidamente regulada y no la Secretaría de Finanzas. En este caso, el contrato de fideicomiso se constituyó con tres partes: la parte que aporta (fideicomitente), es decir, Uber; Banco Interacciones, como fiduciario y administrador de los bienes fideicomitidos (fiduciario), y un único beneficiario, la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México (fideicomisario).

Así, para la utilización de este fondo, la Secretaría de Movilidad tiene el derecho de nombrar un Comité Técnico, el cual estará encargado de girar las instrucciones al administrador/fiduciario (el banco), para el uso y destino de los recursos.

En su momento, fue de común acuerdo (en el contrato del fideicomiso) que las plataformas no formaran parte de este Comité, ya que se conformaría por funcionarios de la administración pública. Esta es una medida justa para evitar que los particulares fueran juez y parte. En Uber aceptamos esta disposición, ya que consideramos que el destino de los fondos a los proyectos de transporte, movilidad y peatón que más lo requieran es algo que corresponde a las autoridades, y por expertos independientes y académicos cuando así se requiera.

De esta forma, Uber ha sido puntual en sus aportaciones trimestrales, al ser esta su única obligación, en el entendido que el fondo se utilizaría en proyectos en beneficio de la ciudadanía. Así, hemos realizado las aportaciones que actualmente suman MX $ 130 millones. Pago que se ha realizado siempre notificando oportunamente a la SEMOVI.

Quiero reiterar que el acuerdo administrativo con el cual se estableció el “Fondo de Movilidad para el Taxi, la Movilidad y el Peatón” se encuentra vigente y activo. En todos los instrumentos jurídicos que se derivaron de dicho acuerdo, la autoridad manifestó contar con las facultades y autorizaciones para su suscripción.

En Uber una vez establecidas regulaciones incluyentes para las Empresas de Redes de Transporte, de la cual formamos parte, cumplimos de manera clara y oportuna para seguir contribuyendo a la movilidad de las ciudad, y seguir ofreciendo oportunidades de autoempleo.

 

* Respuesta de Uber México al texto de Carlos Martínez Velázquez, publicado en el blog C al Cubo de Central Ciudadano y Consumidor el pasado 24 de agosto.

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