En defensa del financiamiento público a partidos

¿De dónde van a sacar los partidos dinero para sus campañas si lo donan a los damnificados del sismo? Hay de dos sopas: o buscan dinero con los empresarios, que después querrán recuperarlo a través de contratos gubernamentales, o desvían recursos públicos.

Por: Saul Vazquez Torres (@SawieV)

¿Qué está en el fondo de la idea de eliminar el financiamiento público a los partidos? Una idea muy simplista y profundamente peligrosa: los partidos tienen “secuestrada” nuestra democracia y además “lucran” con ese secuestro, reciben muchos millones de pesos cada año y cierran la puerta a la participación política. Son, resumidas cuentas, el origen de todos los problemas en la democracia mexicana.

Hay un grave problema con este diagnóstico, no que carezca de verosimilitud. En nuestra democracia es muy difícil participar por fuera de los partidos, los requisitos para una candidatura independiente son ridículos y sólo quien tiene mucho dinero o una profunda organización social lo puede lograr. Casos como el de Kumamoto se cuentan con la mano y responden a la realidad de unos cuantos distritos urbanos. El problema entonces no es que nuestros partidos estén libres de vicios, es que quitarles el financiamiento público sólo los puede hacer estar peor.

Seguí con atención la campaña de Bernie Sanders por la candidatura del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos el año pasado. Uno de sus principales reclamos era cómo los candidatos ahora tenían que venderse a los Comités de Acción Ciudadana[i], para lo cual Sanders exigía que las campañas se financiaran sólo con dinero público, ya no el dinero de los grandes magnates. A Sanders no le falta razón, en Estados Unidos, según un estudio de Thomas J. Hayes, los senadores de ambos partidos no responden a las preferencias de sus votantes, sino a las preferencias del 10 % más rico de los americanos, es decir, a las preferencias de aquellos capaces de financiar sus campañas. Incluso el mismo Trump se vendió durante su campaña como un político capaz de financiarse a sí mismo, no como Hillary que era presa de éstos comités.

Sé que suena difícil en medio de la tragedia pedir que se gaste dinero en los partidos políticos, pero hoy en día la influencia del desvío de recursos en las campañas es grande. A los lectores de Animal Político no les debe ser raro saber cuánto dinero desvío Javier Duarte a las campañas del PRI, más aún, con el escándalo de la Estafa Maestra. ¿De dónde van a sacar los partidos dinero para sus campañas? Hay de dos sopas: o buscan dinero con los empresarios, que después querrán recuperarlo a través de contratos gubernamentales, o desvían recursos de donde ya son gobierno, promoviendo aún más el clientelismo.

Estoy consciente que voy contra las voces del momento. Hay petición en Change.org donde más de 1.7 millones de personas han pedido que se done el presupuesto de campaña para los afectados de los sismos del 7 y 19 de Septiembre. Ya he visto pronunciarse a los dirigentes del Frente Ciudadano por México en este mismo sentido. López Obrador también lo había dicho, aunque él hablaba del 20 o 50 por ciento. Sin duda a la ciudadanía no le falta algo de razón, hay que repensar cómo gastan nuestro dinero los partidos. Necesitamos mayores controles y fiscalización. Sin embargo, privatizar la política y hacer que sólo puedan ser candidatos las personas con el privilegio para financiarse, o con los contactos en la esfera empresarial, es muy peligroso.

Claro, ésta crisis ha demostrado la urgencia también de replantear la manera en que se construye y ejerce nuestro presupuesto público. Mi maestro Leonardo Núñez González ha venido denunciando este problema en los últimos meses. Hay mucho dinero que no se está gastando como debería y se está desviando. Eliminar el financiamiento a la política sólo va a agravar este problema. Creo además que hay un gasto muy obvio a eliminar que sí representa en términos prácticos lo necesario para la reconstrucción y el mismo Leonardo nos los hizo ver. Aunque nunca verán a los medios presionando para que esto ocurra, ya que muchos de ellos hoy se benefician de esto.

 

 

* Saul Vazquez Torres es estudiante de Relaciones Internacionales en el ITESM Campus Santa Fe, consejero nacional del PRD e Integrante de la Iniciativa Galileos.

 

[i] Comités que surgieron de una sentencia de la Suprema Corte para darle la vuelta a los límites de aportaciones privadas en Estados Unidos.

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Comentarios

  1. Alejandro Ortiz Izunza

    Definitivamente el subsidio a los partidos debe reducirse, cuando se creo fue para equilibrar a los incipientes partidos que se registraban a través de la LOPPE, ante el partido hegemónico, el PRI. Así podrían competir en el “Mercado Político”. Antes el PAN, el PCM y otras organizaciones políticas se desempeñaban con el dinero que aportaban militantes y simpatizantes. Podrían sostenerse con el aporte de cuotas de sus diputados, sus senadores, sus funcionarios en los tres niveles de gobierno. De hecho la aportación multimillonaria a partidos como el PRI y sus satélites, les ha servido para compras masivas de votos y campañas dispendiosas donde poco informan de lo que nos interesa a los ciudadanos. ¡Claro todas estas iniciativas requieren una revisión de las reglas electorales!, para que no se cuele dinero sucio, ni aportaciones interesadas de los poderes fácticos.

  2. Edgar Adán Najera

    No describes algo que realmente no pudiera ocurrir, sin embargo, tampoco es algo que no esté pasando ya. Actualmente los partidos políticos, una vez han colocado a sus candidatos en las posiciones deseadas y después de haber malgastado los recursos públicos en millonarios spots de televisión, compra de votos, acarreados, etc., realizan sus funciones en base a intereses partidistas y compadrazgo se y para muestra actualmente hay muchos botones, por lo que me parece que pensarse dos veces sobre la eliminación del financiamiento público hacia estás instituciones no implicaría necesariamente fortalecer nuestra de por sí “raquítica” democracia.

    En lo que definitivamente coincido contigo, es en que eliminar dicho financiamiento no es la única reforma que se debe hacer. Es indispensable en primer lugar contar con una autoridad electoral autónoma y sería y no invadida por los mismos intereses partidistas, se debe conseguir una verdadera instancia anticorrupción que no incubra los tejes y manejes de quién podría ser su jefe en turno, eliminar fueros, establecer lineamientos y auditorias confiables, etc…

    En fin, que la lista es larga y definitivamente necesaria, lamentablemente esta discusión surge de la desgracia que nos afecta a todos, por los sismos de días pasados, y tristemente, no es una aspiración fidedigna de los partidos. En contrario, afortunadamente ahora existen medios de difusión masivos como las redes sociales, que nos permitirán como ciudadanos, mantener la presión necesaria a los diferentes actores públicos y recordarles que sus verderos jefes no son los dirigentes o sus bancadas, ni sus estatutos o supuestas ideologías políticas, tampoco el amigo magnate dueño de incontables empresas constructoras que aporto millones a la campaña, sino todos y cada uno de los que conformamos la sociedad civil.

  3. Fernando Arriola

    Una opción es que la iniciativa “Sin Voto No Hay Dinero” sea aplicada a nivel nacional. Aunque el problema de fondo es el altísimo y descarado nivel de corrupción de la clase política, Federal, Estatal y Municipal.