El reencuentro de México con la solidaridad

No permitamos que estos sentimientos de solidaridad florecidos tras la tragedia sean opacados por las acciones de algunos que seguramente van a aprovechar la situación de carencia y vulnerabilidad de muchas personas para hacer negocios con el dolor y paralizar la cadenas de solidaridad.

Por: Elio Villaseñor

Han pasado algunos días después del sismo que nos tocó vivir con mucho susto en la Ciudad de México y, en el transcurso del tiempo, vemos cómo ese susto se ha ido traduciendo en muchas historias de tragedia y solidaridad humanas. Los datos del Gobierno Federal han contabilizado 337 personas fallecidas, 140 mil edificaciones afectadas y la pérdida total de casi 50 mil inmuebles como resultado de los sismos del 7 y 19 de septiembre, que afectaron a ocho entidades del sur mexicano (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Morelos, Puebla, Ciudad de México, Estado de México y Tabasco).

En este ambiente de dolor y tristeza sale a la luz nuevamente esa reserva espiritual de solidaridad de los mexicanos y las mexicanas para ser parte de la cadena de apoyos en los centros acopios y para rescatar de los escombros a niños, niñas, jóvenes, mujeres y hombres. Se repiten esas escenas donde cada quién quiere aportar sus manos, sus conocimientos y medios para solidarizarse en medio de la tragedia humana.

Esta es la esencia de la calidad humana que nos caracteriza como mexicanos y mexicanas, un pueblo que tiene un corazón grande y una actitud siempre dispuesta a dar independientemente del género o de la condición socioeconómica: las personas se movieron por la misma causa y para ser útiles ante la tragedia.

Este sentimiento de servir nos hace una sociedad fuerte y desgraciadamente la cultura política existente nos envenena con la corrupción y la impunidad, dos lastres que no nos permiten avanzar.

Una lección importante en este contexto es que somos una sociedad que merece mejores condiciones para la convivencia donde se siga fortaleciendo la confianza y el tejido social, así como el predominio de valores como la transparencia y la rendición de cuentas.

Desde los escombros, vuelve a salir esa cara de mexicanos y mexicanas que anhelamos con mucha valentía y con decisión una vida plenamente digna.

No permitamos que estos sentimientos, florecidos tras la tragedia, sean opacados por las acciones de algunos que seguramente van a aprovechar la situación de carencia y vulnerabilidad de muchas personas para hacer negocios con el dolor y paralizar la cadenas de solidaridad.

La gran tarea que la sociedad civil tiene enfrente es seguir apoyando en la emergencia y preparándose para la tarea de la reconstrucción con la misma determinación y con este espíritu de lucha, para ser vigilantes y exigir que los recursos públicos no se desvíen a la financiación de campañas políticas; tenemos que apoyar a las personas afectadas para que se organicen, de forma que junto a otros sectores, como la academia, elaboremos proyectos para la reconstrucción en los territorios afectados.

La sociedad civil también debe exigir de los tres niveles de gobierno mayor transparencia, rendición de cuentas y respeto para implementar los proyectos y planes de reconstrucción.

La sociedad mexicana ha puesto nuevamente en el primer plano la exigencia a sus autoridades y representantes populares para que estén a la altura de las exigencias y las necesidades, por la dignidad de los mexicanos y las mexicanas.

A la respuesta inmediata de la ciudadanía se sumó poco a poco una serie de expresiones de solidaridad desde distintas partes del mundo: las comunidades de mexicanas y mexicanos que radican en Irlanda , España, Italia etc., así como los gobiernos de otros países que han enviados sus apoyos, entre ellos, Israel, Japón, Estados Unidos, Panamá, Colombia, Venezuela y Argentina. Igualmente, destacable es el caso de actores como Diego Luna y Gael García, quienes han abierto cuentas bancarias para apoyar a las comunidades de los lugares afectados por los sismos.

La tragedia, pues, ha sido un momento para reencontrarnos con la fuerza de la solidaridad de los mexicanos y las mexicanas, así como de la comunidad mexicana en el exterior y otros países para enfrentar estos momentos de dolor y tristeza. No estamos solos.

 

* Elio Villaseñor es Director General de Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo, A. C. (@Iniciativa_pcd)

 

En este número del observatorio de ciudadanía binacional (disponible en este enlace), les compartimos las distintas expresiones de solidaridad y también de apoyo del exterior para la población damnificada de los sismos del 7 y 19 de septiembre.

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