Las claves de una #ReconstrucciónAbierta

Tras los sismos del mes pasado se modificaron las reglas para simplificar el acceso a los recursos del FONDEN, pero no es posible saber si los recursos fueron gastados en lo esperado y si beneficiaron a la población damnificada.

Por: Joel Salas Juárez (@joelsas)

Hace un mes dos terremotos devastaron el centro y sur del país; pasada la emergencia hoy son indispensables dos acciones para lograr una #ReconstrucciónAbierta: crear una instancia de Coordinación Nacional y un Fondo Único para la Reconstrucción. Esto es necesario porque debemos evitar a toda costa errores cometidos en el pasado. La experiencia del FONDEN es lo más cercano que tenemos a nivel nacional sobre administración de recursos para reconstruir luego de desastres naturales. Hay evidencia sobre irregularidades en ella, lo cual despierta preocupación sobre lo que ocurrirá en el presente. Esta vez, la magnitud de la tragedia despertó una gran solidaridad, por lo que además de los recursos públicos, hay recursos privados que fueron donados para la reconstrucción. La necesidad de dar certeza sobre la administración adecuada de los recursos es mayor. ¿Cómo garantizar transparencia, eficacia y eficiencia de dicha administración? ¿Cómo asegurar que todo el que necesite ayuda la obtenga y evitar duplicidades o desvíos?

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha detectado pérdidas millonarias y múltiples faltas en el ejercicio del FONDEN. En 2012, por ejemplo, una auditoría al estado de Tabasco estimó que se emplearon 107 millones 598 mil 988 pesos para pagar servicios de gobiernos estatales en lugar de reparar daños por desastres naturales. Desde 2010 también encontró irregularidades en otras entidades federativas como Michoacán, Baja California Sur, Nuevo León, Chiapas y Oaxaca. Entre otros, hay subejercicio, entrega tardía de recursos, pago por contratos no concluidos y repartición inequitativa de insumos. Un Fondo Único para la Reconstrucción que reúna los recursos públicos y las donaciones privadas y una Coordinación Nacional que los administre facilitarían seguir la ruta del dinero, es decir, saber quién aportó cada peso, cómo se planeó su ejercicio (y si se involucró a la población), quién lo ejerció, cómo se ejecutó y qué resultados se entregaron a la población afectada. Esto facilitaría el involucramiento de las autoridades de los tres niveles de gobiernos y poderes, la población afectada, empresarios, periodistas, académicos, sociedad civil organizada y población en general. Ante cualquier duda, todas las partes tendrían respuestas.

Los recursos ejercidos por el FONDEN han aumentado desde el año 2000 y durante el 2018 corremos el riesgo de que parte de los recursos sean utilizados para promover proyectos personales o de partidos políticos. Sería indignante que los recursos destinados a reconstruir sean condicionados a cambio de votos y que se traicione la confianza de los donantes privados. Crear la Instancia de Coordinación Nacional para la Reconstrucción y el Fondo Único ya mencionados serían muestra de compromiso para eliminar este riesgo, permitirían asignar responsabilidades claras e incluir a la sociedad civil en el seguimiento del dinero.

Hay más que aprender del FONDEN. Tras los sismos del mes pasado se modificaron las reglas para simplificar el acceso a sus recursos, pero se descuidó la transparencia y la rendición de cuentas, de modo que no es posible saber si los recursos fueron gastados en lo esperado y si beneficiaron a la población damnificada. No están claras las atribuciones de las instancias responsables de controlar y fiscalizar la administración de las transferencias recibidas. A pesar de la evidencia previa, se deja la vigilancia a la buena voluntad y proactividad de quienes ejercen los recursos. Tampoco hay estrategias para evaluar la coordinación interinstitucional e intergubernamental y aunque se requieren reportes generados por testigos independientes solo deben presentarse a la dependencia para la cual fueron hechos. Finalmente, no existen mecanismos que involucren a la población damnificada para conocer si sus necesidades fueron satisfechas. El reto es doble: no sólo deben atenderse las áreas de oportunidad que arrastra el FONDEN, sino hacer honor a la solidaridad ciudadana demostrando su uso transparente y responsable.

Las dos acciones que anoté han sido propuestas por actores como Nosotrxs, el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción o el propio INAI. No son quimeras, son prácticas que surgen de experiencias exitosas implementadas en otros países que han sufrido tragedias similares. Lograrlas dependerá de la posible emisión de un decreto por parte del Ejecutivo Federal o bien de la discusión que resulte del Presupuesto de Egresos de la Federación por parte del poder legislativo.

 

* Joel Salas Suárez es comisionado del INAI y coordinador de la Comisión de gobierno abierto y transparencia.

Close
Comentarios