Equidad de género, ¿sólo publicidad para la UNAM?

En el último año, la UNAM ha recibido 535 quejas de violencia de género, de las cuales sólo 102 han llegado al Tribunal Universitario. ¿Dónde estuvo la UNAM para respaldar a esas mujeres?

Por: Aranxa Sánchez (@AranxaSanz)

El rol de las universidades y de cualquier institución educativa es un reto mayor: generar un cambio cultural en su comunidad, cambiar el imaginario colectivo donde se resguarda el machismo de sus estudiantes, docentes y personal administrativo. La Universidad Nacional Autónoma de México ha estado repleta de propaganda con la leyenda He for She poco más de un año en todas sus instalaciones y medios de transporte… Pero ¿la Universidad sí está tomando las acciones necesarias para respaldar a todas las mujeres pertenecientes a la comunidad universitaria o sólo se trata de un gasto destinado mayoritariamente a publicidad?

A poco más de un año de que el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Dr. Enrique Graue, firmó el convenio de adhesión a la campaña He for She de ONU Mujeres, la realidad de las mujeres pertenecientes a la comunidad universitaria y de las mujeres que acceden a instalaciones, dista mucho de haber cambiado. Basta recordar que 4 de cada 10 universitarias han sido hostigadas sexualmente dentro de las instalaciones de la Universidad según el estudio “Intrusas en la Universidad” publicado por el CIEG.

La campaña He for She tiene como embajadora a Emma Watson, la propuesta se presentó el 20 de septiembre de 2014 por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y actualmente es respaldada por 1.5 millones de personas y 1.3 mil millones de acciones de acuerdo al registro de su plataforma virtual. Este programa enfatiza el rol que los hombres tienen para lograr la equidad de género, es decir, trabajar en nuevas masculinidades. Esta campaña asegura que el cambio debe generarse desde el gobierno, el sector privado y la academia, todo sobre la base de 4 pilares:

  1. Acelerar el empoderamiento económico de la mujer
  2. Apoyar el rol de la mujer en la salvaguarda de la paz y seguridad
  3. Promover la participación política y el liderazgo de la mujer
  4. Erradicar la violencia basada en el género

Conforme a lo expresado en la plataforma virtual durante el año 2017, en México, las personas consideran que de los seis tópicos centrales donde se presenta la inequidad de género (educación, identidad, política, salud, trabajo y violencia) el de mayor prioridad es la violencia, seguido por lo laboral y educativo. Existen 116 mil812 compromisos adquiridos y se han adherido un total de 21 órganos de gobierno, 5 universidades, 5 empresas, 1 fundación, 1 organismo internacional y 1 museo. La Universidad Nacional Autónoma de México, como se ha mencionado anteriormente, se adhirió el 29 de Agosto de 2016 siendo que aspira como institución a ser parte del programa piloto “Impact 10×10” que reconoce a 10 hombres jefes de estado, 10 hombres que sean CEO´s de alguna empresa y 10 directores/rectores de universidades como líderes que promueven el progreso para llegar a la equidad de género.

Todas las universidades adheridas a He for She se comprometen a crear conciencia de género en el campus tanto a estudiantes, docentes y personal administrativo y desarrollar programas para abordar la violencia de género. En particular las universidades que son parte del programa piloto “Impact 10x10x10” se responsabilizan a cumplir con tres compromisos fundamentales que se verán reflejados en 10 acciones, uno de ellos es desarrollar programas y políticas para garantizar que los estudiantes de ambos sexos estén seguros en el campus, así como las medidas de emergencia que aseguren su acceso a la justicia y su dignidad y derechos en caso de asalto o mala conducta. El margen de este artículo comprende los años 2000-2016 con datos obtenidos mediante una solicitud de información pública a la UNAM vía el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

Se pueden recapitular algunos casos de violencia hacia la mujer universitaria como el acoso sexual hacia una estudiante de la ENP plantel 9 “Pedro de Alba” por parte de su profesor de la materia de Física. El hecho se hizo viral debido al video compartido en internet; esto coadyuvó a esclarecer el caso por la presión generada y generó controversia entre el antiguo rector de la Universidad, José Narro, y la CNDH. Sin mencionar los bastantes casos de acoso sexual dentro de los baños designados a las mujeres en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales que pretendieron “resolver” con unas puertas de piso a techo para evitar este tipo de acciones además de los botones de pánico (sin un protocolo de acceso público para su uso) que anteriormente habían sido instalados también en la Facultad de Medicina. Aunado el caso suscitado en marzo del año pasado afuera de las instalaciones de la FES Acatlán donde una estudiante fue acosada sexualmente por un trabajador de intendencia. El responsable contaba con antecedentes de hostigamiento sexual en la FES Iztacala y renunció a su puesto laboral antes de que concluyera el proceso jurídico dentro de la Universidad.

Además del más reciente suceso del docente de la Facultad de Filosofía y Letras y (ahora ex)conductor del programa de Radio UNAM “Sentido contrario”; en su emisión del 28 de marzo del año en curso, en la que emitió una serie de comentarios acerca de la violación a Daphne perpetuada por los llamados “Porkys”. Estos comentarios promovían y normalizaban la violencia de género y fueron la causa de su despido de Radio UNAM y cancelación del programa. El activismo político de grupos feministas fue prescindible para colocar en el debate público este caso; incluso la FFyL se pronunció al respecto. Lo anterior sin que estas acciones quedaran registradas en su expediente como docente de la UNAM.

Sin olvidar el polémico despido del excandidato a la Constituyente de la CDMX y ahora exdocente Sergio Moissen por abuso a una de sus exestudiantes, su despido ocurrió después de que en redes sociales varios grupos feministas expresaron su descontento por el respaldo de la agrupación Pan y Rosas hacia él. Empero, la falta de un proceso jurídico dentro de la UNAM donde ambas partes pudieran expresar su versión de los acontecimientos hace notar que no se está ejerciendo el protocolo (publicado en agosto del año pasado) para los casos de acoso escolar dentro de la Universidad.

¿Y qué es lo que se propone actualmente la UNAM para erradicar este tipo de violencias? A partir de la toma de protesta del actual rector Dr. Enrique Graue, en su Programa de Desarrollo Institucional se desprenden 27 acciones enfocadas a la equidad de género.

Para lograr lo expresado en el PDI y lo comprometido al adherirse a He for She, la UNAM debe valerse de su estructura orgánica, la cual sólo ha ejercido gastos (de acuerdo a la solicitud de información pública) desde su adhesión a He for She en las siguientes dependencias: Consejo Universitario, Dirección General de Comunicación Social, Facultades (Facultad de Medicina únicamente), Dirección General de la Escuela Nacional Preparatoria (Plantel 3, 5, 8 y 9 únicamente), Dirección General de la Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, Coordinación de Humanidades (Centro de Investigaciones y Estudios de Género CIEG), Coordinación de Difusión General (Dirección General de Radio UNAM y Dirección General de TV UNAM), Secretaría de Atención a la Comunidad Universitaria (Dirección General de Atención a la Comunidad), Oficina de la Abogada General.

Si bien, por la naturaleza de varias dependencias de la Universidad, no se presta a que toda la estructura orgánica tenga gastos sobre equidad de género, se debería exigir que mínimamente todas las Facultades, planteles de la ENP, escuelas, los centros de investigaciones y programas de universitarios pertenecientes a la Coordinación de Humanidades, los Institutos de Humanidades y todas las dependencias pertenecientes a la Coordinación de Difusión Cultural sí ejercieran un gasto al respecto, lo cual no es la situación (como quedó notificado anteriormente).

Por otra parte, a pesar de que algunas dependencias sí destinaron recursos a la equidad de género, éste no ha sido etiquetado o programado para tal objetivo en todos los casos, pues dependencias como la Dirección General de Comunicación Social es la que ha tenido un mayor gasto por $2, 279, 353.1 (¡¿Ahora tiene sentido que la UNAM estuviera plagada de propaganda de He for She, cierto?!), además del Consejo Universitario, la ENP Plantel 8 y 9, Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, la oficina de la Abogada General, Radio UNAM, TV UNAM las que sí etiquetaron su gasto y evidente que por su objeto de estudio el CIEG, independientemente de la adhesión a He for She. La falta del etiquetado del presupuesto es relevante debido a que, de otra manera, el presupuesto ejercido cada año dependerá de la “buena voluntad” de quienes se encuentren a cargo de cada dependencia y no de un deber institucional imparcial. En conclusión el gasto ejercido, fuera del CIEG y la Abogada General, se ha enfocado hacia publicidad y propaganda; además de que no existe una noción sobre qué tipo de actividades artísticas y deportivas deben ser tomadas en cuenta para la equidad de género.

Llama la atención que una dependencia encargada de la seguridad (Dirección General de Prevención y Protección Civil) no cuente con un gasto ejercido para erradicar la violencia de género dentro de la UNAM, pues argumenta que las capacitaciones al personal de vigilancia en temas de violencia de género se dan a través de una comisión ajena. Sin embargo, la seguridad dentro de la comunidad universitaria no se logra únicamente mediante capacitaciones al personal, se tendría que realizar un diagnóstico de cuáles son las zonas más peligrosas a lo largo de todas de las instalaciones, qué horarios son los más riesgosos, el flujo de personas durante el ciclo escolar y una estrecha relación con el gobierno de cada estado para crear políticas públicas que aseguren el bienestar de la comunidad universitaria en los alrededores, conociendo las particularidades de las violencias ejercida hacia las mujeres en el transporte público y espacio público y las propuestas que se han hecho para reducirlas.

En cuanto al diagnóstico, en otra solicitud de información pública se pidió a la UNAM notificar las quejas de violencia de género emitidas durante 2016-2017. El resultado son 535 quejas, de las cuales sólo 102 han llegado al Tribunal Universitario. ¿Dónde estuvo la UNAM para respaldar a esas mujeres? Es necesario resaltar que la denuncia en la UNAM puede no ser un reflejo perfecto de los problemas que acechan a la comunidad universitaria, pues sabemos que en nuestro país existe un porcentaje de denuncia muy bajo debido a la falta de cultura de denuncia y la desconfianza a las autoridades, generando cifras negras de las violencias de género dentro de la Universidad. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Inseguridad (ENVIPE), el porcentaje de delitos denunciados para el 2016 fue menor al 10 %.

Probablemente el número de denuncias tiene una relación con la falta de un protocolo para este tipo de situaciones (hasta antes de agosto de 2016), lo que promovía el no identificar a qué dependencia acudir generando barreras para no poder denunciar, la falta de conocimiento sobre qué es denunciable para poder ubicarse como víctima y cuál es el procedimiento para poder exigir transparencia. Si bien existe una serie de críticas al Protocolo, sólo me enfocaré a la accesibilidad de denunciar un tipo de violencia (acoso escolar del docente a la estudiante) y cómo saber si el presunto agresor tiene antecedentes de haber cometido ese tipo de violencias.

Como estudiante de la UNAM por 8 años (mi tiempo durante la ENP Plantel 6 y la Facultad de Economía) he sido partícipe de las inútiles encuestas que se generan cada semestre para evaluar el desempeño docente de cada materia, pues el acceso a su evaluación no es pública y no es tomada en cuenta como factor cuando se piensa dar un proyecto de investigación, una plaza de tiempo completo o un ascenso en el Programa de Primas al Desempeño del Personal Académico de Tiempo Completo (PRIDE). Por esto lxs estudiantes debemos acudir a páginas no oficiales como “misprofesores.com” (sí, esa página existe) para conocer la manera de evaluar, las técnicas de aprendizaje, los temas visto en clase, personalidad y, ¿por qué no?, de si el docente es acosador o no. Si se busca en esta página a alguno de los profesores anteriormente mencionados, aparecerá con evaluaciones de exestudiantes advirtiendo a las nuevas generaciones sobre el acoso sexual que ejerce dentro y fuera del aula.

Lamentablemente no existe una relación entre lo que se expresa en esta página y la permanencia de los docentes en la UNAM, por lo que explícitamente se solicita en este escrito que, a partir de este semestre, las evaluaciones al desempeño docente cuenten con una sección sobre acoso escolar y que los resultados sean de carácter público mediante acceso directo en la página web de cada dependencia en cuestión. De tal forma que al interponer una queja por violencia de género contra algún docente existan elementos para investigarlo.

Identificar y medir los casos de acoso escolar es prácticamente imposible debido a la posición de poder que tienen los docentes sobre las alumnas y las amenazas de índole académica/laboral que pueden derivarse. Como no se ha visto un impacto real de las denuncias realizadas por cómo es tomar clase en ese ambiente escolar, con el temor de ser la siguiente aún cuando la institución “te respalda”, apelaremos a que esta estrategia de denuncia (por su carácter anónimo) genere mayor protección a la víctima.

 

* Aranxa Sánchez es estudiante de la Facultad de Economía de la UNAM y miembro de Democracia Deliberada.

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Comentarios

  1. Rafael Zeratai

    Buena propuesta la de la sección sobre acoso en evaluaciones docentes. Creo que se podría expander a todo el personal que labora en las instalaciones. Sólo me molestó cuando escribiste lxs, Dios, cuanta posmodernidad…