Islas Revillagigedo, ¿una reserva marina sin atuneros?

Proteger un lugar vulnerable sin el consenso de los usuarios como pasó con la vaquita marina en el Alto Golfo de California no funciona. Lo mismo puede suceder con los atuneros en las Islas Revillagigedo.

Por: Andrea Sáenz-Arroyo

En días pasados la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), sacó a consulta el estudio justificativo para declarar el parque nacional Islas Revillagigedo con 14,000 millones de hectáreas de área de no pesca en sus aguas circundantes.

A todos los que nos preocupa la conservación del ultimo reducto de lo que fue el acuario del mundo, nos dio gusto la iniciativa pero preocupación por las formas. El estudio lo han hecho, en su mayoría, organizaciones de conservación sin sentarse a la mesa con los usuarios mas importantes de esas aguas: los atuneros.

Según el estudio los pescadores perderían menos del 5 % de sus capturas por el cierre de esta área. Según los pescadores casi el 20 %. Lo importante de hecho no es la guerra de cifras sino la enorme oportunidad que se pierde de construir una visión común para conservar la riqueza y belleza del Pacífico Mexicano con una visión colaborativa.

En días pasados también un grupo de cuatro empresas de atuneros que conforman alrededor del 50 % de las capturas de atún en México han decidido tomar un camino para asegurarse que el atún de aguas Mexicas se pesque de forma sustentable. Voluntariamente han pedido someterse al escrutinio del Marine Stewardship Council (MSC), el organismo con mayor prestigio internacional que dictamina con un proceso independiente si una pesquería puede o no considerarse como sustentable.

El pasado mes de agosto, la Alianza del Pacífico por el Atún Sustentable, como se ha autonombrado este grupo de empresas atuneras, obtuvieron el certificado de su pesquería de atún y barrilete capturado con redes de cerco. Lo cierto es que los atuneros han hecho desde hace 20 años un gran esfuerzo de manejo de sus pesquerías que merece el reconocimiento que se han ganado a pulso.

Las reservas marinas completamente protegidas, como se intenta sean las aguas que circundan al archipiélago de las Islas Revillagigedo, tienen además el enorme potencial de convertirse en un banco de peces que puede beneficiar la pesca que ocurre en aguas adyacentes. Un creciente número de estudios demuestra que son una buena herramienta para la recuperación que solían tener los mares en el pasado. Si las islas Revillagigedo contienen poblaciones reproductivas de peces de importancia comercial, se podría incluso convertir en un interesante instrumento para incrementar la productividad pesquera. ¿No sería entonces la Alianza del Pacífico por el Atún Sustentable el mejor aliado para promover este experimento?

Catorce millones de hectáreas del Pacífico Mexicano alrededor de las islas Revillagigedo es un lugar solitario en el que las pillerías pueden ocurrir sin que nadie de hecho se dé cuenta. Los únicos usuarios frecuentes y legales de esa extensa zona son precisamente los barcos atuneros. Estos pescadores que tienen una flota de 36 barcos que navegan por el Pacífico durante todo el año ¿no serían los mejores aliados para vigilar este enorme lugar, mar de todos y mar de nadie?

La experiencia de proteger un lugar vulnerable sin el consenso de los usuarios como lo fue el Alto Golfo de California para el caso de la vaquita marina, nos dejó la amarga experiencia de que las reservas marinas sin personas no solo no funcionan sino que crean una innecesaria polarización entre actores que en el fondo quieren lo mismo: un lugar para desarrollar sus medios de vida.

Por último, la pesca es una actividad de cacería relativamente primitiva en el medio silvestre. A esta actividad le siguen intereses mucho mas dañinos como lo puede ser la minería de aguas profundas. Aunque con la declaratoria de protección del mar profundo que México hizo el año pasado y con el nuevo parque marino esta actividad estaría teóricamente limitada en la zona, en México sabemos por las concesiones mineras que se están dando en muchas áreas protegidas terrestres, que cuando los intereses de los empresarios se cuelan a las cámaras altas, esto no es necesariamente un blindaje seguro. ¿No serían los pescadores los mejores aliados para proteger el océano de estas actividades altamente impactantes en el futuro?

El secretario Pachianno y el presidente Peña tienen enfrente un enorme reto: hacer una reserva marina débil en la que recibirá sonoros, pero cortos aplausos por parte de la comunidad internacional quien abandonará sus sillas después del espectáculo, o sentarse en la mesa con todos los usuarios permanentes de estas aguas para hacer una reserva marina resiliente, capaz de sobrevivir cualquier perturbación política o ambiental.

Confío que la capacidad de ver mas allá del corto plazo que la administración de Peña ha demostrado en distintos y ásperos aspectos, bien los aconseje para tomar los necesarios aunque potencialmente más lentos pasos para asegurar el futuro de conservación de esta joya ambiental del Pacífico Mexicano.

 

* Andrea Sáenz-Arroyo es Bióloga Marina con un doctorado en Economía Ambiental, profesora investigadora del Colegio de la Frontera Sur y premio Pew de conservación marina en 2011 por su trayectoria de trabajo con las comunidades pesqueras de México para implementar programas de conservación aprovechamiento sustentable de los recursos marinos.

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Comentarios

  1. MVZ Rebeca Kobelkowsky Sosa

    Andrea: como siempre, tienes toda la razón en este país donde se cree que la mejor manera de proteger es prohibir y dónde se les olvida que las prohibiciones sin vigilancia no sirven. Este parque tiene el diseño contrario a la esencia de las áreas protegidas y se ve que lo hicieron sin mucha reflexión o análisis: en teoría (y así fueron formuladas al principio) las áreas protegidas están conformadas por una o varias zonas núcleo que resguardan los atributos más importantes del área y se rodean de una zons de amortiguamiento que precisamente amortigua o protege a las zonas núcleo de los impactos ambientales que las rodean. Este parque es casi todo zona núcleo! Cómo que no supieron define la zonificación apropiadamente o (pensando mal) quieren sumar hectáreas de conservación a las metas sexenales sin importar el manejo o la congruencia.