El derrumbe de la COMAR y la ayuda a refugiados

México no puede hacer un “llamado a la comunidad internacional a ser solidarios con los refugiados” mientras al interior del país se ponen en peligro los derechos de los mismos.

Por: Guillermina Lincoln

Si hay un momento que marco el año 2017, sin duda, podemos decir que fue el sismo de septiembre. Y en materia de asilo, también nos situamos en antes y después del sismo, con él las fracturas fueron visibles en el  Procedimiento de Reconocimiento de la Condición de Refugiado (PRCR) y en la labor de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, (COMAR). Finalmente, la alta demanda[1] de la población solicitante de asilo terminó por derrumbar en forma (el edificio de Comar sufrió afectaciones estructurales)  y fondo el trabajo mismo de la Comisión.

Antes, los solicitantes de asilo tenían que formarse desde la madrugada para alcanzar una de las 20 fichas que les permitirían acceder al procedimiento en COMAR. Algunos de ellos como los venezolanos, (los más numerosos después de los hondureños[2]) recuerdan que: “En Venezuela la vida transcurre en una eterna fila” y sólo han logrado salir de su país para acceder a un procedimiento que según lo establecido en Ley duraría 45 días hábiles,[3] sin embargo, en la práctica dura varios meses más.

De manera que el 30 de octubre de 2017 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el  Acuerdo de suspensión de términos y plazos del procedimiento de reconocimiento de la condición de refugiado, donde derivado de la situación posterior al sismo la COMAR, en la ciudad de  México,[4] de forma indefinida suspende el procedimiento (PRCR), pero con excepciones a ciertos momentos del mismo señaladas en su artículo tercero tales como: la recepción de solicitudes, expedición de constancias de inicio del trámite, la resolución de recursos de revisión; salvo la realización de entrevistas de elegibilidad a los solicitantes de asilo. Todo ello salvaguardando el principio de no devolución.

Si consideramos al procedimiento como una unidad, la suspensión de algunas de las etapas o partes del todo conlleva a la negación del derecho al asilo. Ya que el inicio del procedimiento implica concluir en un resultado concreto: el reconocimiento o no de la condición de refugiado. Es decir, en estricta lógica o simple sentido común, suspender momentos del procedimiento equivale a negar el derecho mismo.

Ahora bien, después del sismo y del acuerdo, detenidos en el tiempo, a partir, de la suspensión del procedimiento advertimos los retos para COMAR y el asilo en México. Una primera reflexión nos lleva a considerar que el procedimiento de reconocimiento de la condición de refugiado (PRCR) es breve, 45 días no son suficientes, y dada la carga de trabajo de COMAR conlleva a deficiencias respecto al análisis del fondo en el estudio de caso de cada uno de los solicitantes.

Además, hay que considerar la necesidad de otorgar de inmediato la condición de estancia por razones humanitarias (TVRH) a todas las personas solicitantes de la condición de refugiado, y con ella la posibilidad de solicitar una Clave Única de Población (CURP), el Seguro Social, y de registrarse en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC). Ya que en la espera de su resolución es necesaria la inclusión de la población solicitante de asilo a México como país de acogida.

Asimismo, parte de esa inclusión implica programas y políticas públicas que consideren otros momentos en el acceso a derechos de la población solicitante como: la reunificación familiar, el acceso a derechos laborales, de salud y educativos, como mínimo, mientras dura el procedimiento y aún después del mismo.

El reto de integración nos recuerda la discriminación constante hacia los refugiados y grupos en situación de vulnerabilidad que es visible en la falta de reconocimiento de personas con tatuajes, personas que no saben leer y escribir, afrodescendientes, africanos que no hablan español, familias a las que no se les respeta su derecho a la unión familiar o el interés superior del niño.

Cuestiones que reflejan temas aún vigentes, como la crisis humanitaria del 2015-2016 de deportaciones de Niñas, Niños y Adolescentes (NNA) en tránsito por nuestro país y otras que surgen a la luz, como el caso de solicitantes de la comunidad LGTBI, y la necesidad de incorporar mecanismos de protección para ellos.

En ese sentido, una nueva sede para Comar implica fortalecer el procedimiento, más y mejor personal capacitado, que actué respetando los estándares constitucionales e internacionales de derechos humanos en la materia. Incluso la posibilidad de ampliar las oficinas a otros Estados de la República, con ruta o en tránsito de migrantes y refugiados, y en suma contemplar en lugar de suspensión una ampliación y fortalecimiento del procedimiento y la misma institución del asilo.

Finalmente, recordemos que México no puede hacer un “llamado a la comunidad internacional a ser solidarios con los refugiados”[5] mientras al interior del país se ponen en peligro los derechos de los mismos.  A la par de otros compromisos del gobierno mexicano al exterior con el tema de las personas refugiadas, en particular su compromiso con el Plan de Acción Brasil, la Declaración de San José, la Declaración de Nueva York y actualmente su compromiso con el Pacto Global para refugiados, debido a que esta medida adoptada por Acuerdo de la COMAR va en contra de los estándares que buscan dichos procesos regionales e internacionales.

Desde Sin fronteras, con más de 20 años trabajando el tema de asilo y derechos humanos, asumimos que este momento  y los retos que planea son una oportunidad de crecimiento y contribuyen al fortalecimiento de la institución del asilo en México, COMAR es una institución joven, la Ley sobre refugio publicada en 2011 es un marco jurídico respetuoso de los derechos humanos. Hay retos que ya hemos superado y es buen momento para construir un después del sismo.

 

* Guillermina Lincoln es Abogada del área de Asilo de Sin Fronteras IAP (@SinFronteras_1)

Fuentes:

[1] Hasta septiembre de 2017, el número de solicitantes llego a 10262 siendo que en años pasados, 2015,  llego a 3424, datos públicos de las estadísticas de Comar disponibles aquí.

[2] Véase la estadística de Comar

[3] Ley sobre Refugio, Protección Complementaria y Asilo Político, LSRPCyAP, artículo 24.

[4] Comar cuenta con oficinas en la Ciudad de México donde aplica el acuerdo de suspensión, las oficinas de  Tapachula, Chiapas, Tenosique, Tabasco y Acayucan, Veracruz continúan con el procedimiento (PRCR).

[5] Declaraciones del Presidente Peña Nieto en la cumbre de NY de migración y refugio. Disponible aquí.

 

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