Festejar la CIUDADania19s

Se trata de un esfuerzo para fortalecer y organizar en el mediano y largo plazo el espíritu de colaboración, empatía y solidaridad nacido de entre los escombros, las redes sociales, los datos y los mapas, sobre las bicis y en las calles, para rescatar, imaginar y transformar una Ciudad de México incluyente, segura, saludable y sustentable.

Por: Mónica Tapia A

Desde hacía años planeábamos organizar un festejo a la Ciudad, un Festival como un espacio donde imaginar y soñar una Ciudad diferente y reconocer todas las maravillosas y diversas experiencias que se viven en ella.

Después del sismo del 19 de septiembre se volvió más necesario que nunca celebrar ese amor por la Ciudad, esa solidaridad surgida desde el movimiento de la tierra –una experiencia vivida en colectivo—y el movimiento de los corazones. ¡Qué fuerte es esa CIUDADania cuando deja trabajo, familia, clase, nuestra cotidianidad para actuar en colectivo y responder a la emergencia!

Aunque siempre lo sospechas, quedó en evidencia que el gobierno “actuaba un mero papel ante medios”. En la calle, el vacío dejado fue llenado por paramédicos, rescatistas, ciclistas, organizadores, vecinos, empresarios y transportistas voluntarios, quienes construyeron la primera respuesta en los desplomes, los centros de acopio y la distribución de la ayuda. Durante 2 semanas, Verificado19s se convirtió en ese C5 ciudadano que reunía información y coordinaba acciones. Esos liderazgos cívicos, juntos con sus redes de confianza, se convirtieron la columna vertebral y el sistema nervioso de esos días, comprobando el enorme talento subyacente y silencioso que vive en la Ciudad.

La ciudadanía al final –y mucho se nos olvida ante discursos demagogos de las constructoras y políticos– es quien construye la Ciudad. Es quien escucha, repite y entiende sobre su ecosistema: un lago, 40 ríos, pantanos y arenas, montañas, volcanes, tierra fértil inundable y lodos. Ese ecosistema que hemos modificado irresponsablemente como ninguna Ciudad en el mundo, y que ante lluvias, inundaciones, sequías y temblores nos lo recuerda. La ciudadanía quien crea y usa los mapas colaborativos y aplicaciones tecnológicas para visualizar y navegar la Ciudad y sus problemas. Es quien lee la ley, pelea, denuncia, argumenta, lleva a juicio, vuelve a pelear y recuerda –cuantas veces sea necesario– sobre las obras irregulares e incompletas, los funcionarios corruptos, las víctimas y las cuentas pendientes. La ciudadanía es quien imagina y exige el sistema de transporte público, las ciclovías, la conservación y restauración de nuestro patrimonio cultural, la recuperación de nuestros recursos naturales y la reconstrucción con justicia y dignidad.

¿Y cuándo se acabó la emergencia y volvimos a la cotidianidad? Con nuevos chats, nuevas experiencias compartidas y nuevos amigos, volvimos al trabajo, las escuelas, las reuniones familiares y la política de siempre. Dejamos que se volviera a acomodar todo en su sitio: los damnificados y desalojados, con su enorme capacidad de acomodarse, con amigos, parientes y hasta desconocidos, vivieron y viven aún la incertidumbre de un gobierno que no responde, que no tiene información, que no tiene procesos claros, que declara pero es incapaz de coordinarse entre Delegaciones, Protección Civil, Instituto de Seguridad de las Construcciones, SEDUVI o la Comisión y Subcomisionados para la Reconstrucción.

Los centros de acopio fueron cerrando, mientras los altares de muertos y las cenas navideñas entre vecinos que apenas se conocían o frecuentaban se volvieron rituales compartidos. [email protected] han sufrido la falta de atención y descoordinación en las primeras revisiones y los dictámenes de edificios contradictorios, el peregrinar de cómo recuperar sus pertenencias, tramitar documentos, la vulnerabilidad de los robos de sus casas desalojadas (y supuestamente vigiladas) o hasta vivir seguros y sin agresiones en campamentos callejeros. Conmemorar el 19 de cada mes, para no olvidar y para que no los olvidemos, se agregó a este ritual.

Escuchar y conectarse –con el corazón estrujado la mayoría de las veces—para descubrir las diferentes historias, desde la diversidad o las disputas entre vecinos en edificios hasta las diversas problemáticas en las distintas zonas de la Ciudad. Escuchar a las mamás preocupadas por las calificaciones de sus hijos, que han sido reubicados porque sus escuelas sufrieron daños y ahora sólo van 2 de 5 días en “escuelas compartidas”. Ha sido difícil decir escuchar y buscar soluciones de mediano y largo plazo, de políticas públicas para la reconstrucción y transformación de esta Ciudad.

Contrastar cómo –a pesar de ser la página titular del gobierno, de los cortes informativos diarias, de las 31 cajas de chile morrón y 36 de pepino americano entregados por la Secretaria de Desarrollo Social, de dos informes de afectaciones económicas, aún no sabemos dos asuntos básicos: 1) el padrón de personas afectadas, damnificadas, desalojadas y sin vivienda y 2) la información sobre recursos y gastos públicos de la reconstrucción, incluyendo contratos con las constructoras-demoledoras, de las inmobiliarias tramitando y permisos para redensificar y aumentar alturas, de los “beneficiarios” de demoliciones, apoyos y nuevas viviendas. La “nueva plataforma” ya muestra los edificios en estado “rojo” o con daños graves (que no fueron públicos por 4 meses)  y algunos dictámenes, pero la población afectada se estima por el censo del INEGI de hace 8 años (2010), una estimación útil en las semanas recientes del sismo pero a estas alturas inaceptable. Esperemos próximamente ver un buen duelo entre Mauricio Merino y los asambleístas Mauricio Toledo/Leonel Luna/Jorge Romero sobre el uso y la fiscalización de los 8,700 millones de pesos del Fondo para la Reconstrucción, al mismo tiempo que la conformación y nombramientos del Sistema AntiCorrupción Local.

El Festival es un encuentro para celebrar la Ciudad, su ciudadanía, escuchar su voz, nuestras voces, diversas y problemáticas. Se trata de un esfuerzo para fortalecer y organizar en el mediano y largo plazo el espíritu de colaboración, empatía y solidaridad nacido de entre los escombros, las redes sociales, los datos y los mapas, sobre las bicis y en las calles, para rescatar, imaginar y transformar una Ciudad de México incluyente, segura, saludable y sustentable. Se trata también de mandar el mensaje que las ciudades y el país que soñamos no se construyen con corrupción e indiferencia.

El domingo 28, lunes 29 y martes 30 de enero en el Museo Memoria y Tolerancia, habrá paneles de expertos para entender el ecosistema y subsuelo donde vivimos, la soluciones a la corrupción inmobiliaria, las responsabilidades legales, la información y el periodismo de investigación para ejercer nuestro derecho a saber, las experiencias de damnificados y su retos para organizarse, demandar y obtener respuestas. En  sesiones co-organizadas con la Alcaldía de la Bici, se trata de conocerse, interactuar y divertirse. Y en Laboratorios de Agendas Vecinales y Expedición de Datos, se buscará impulsar procesos colaborativos que organicen y fortalezcan la ciudadanía, para construir capacidades técnicas y políticas frente al contexto polarizado que vive la Ciudad y para construir el futuro post-2018.

El programa del Festival se puede consultar aquí y puedes seguir su transmisión en vivo desde nuestra redes Twitter , Facebook , YouTube e Instagram con el #FestivalCiudad18. Por supuesto, también necesitamos tu participación y aportación ciudadana, para lo cual regístrate aquí.

 

* Mónica Tapia es Directora de Ruta Cívica y coordinadora de CIUDADania19s, integrante de los colectivos #CdMxSinCorrupcion, #ObraChueca, #Corruptour, #AlcaldíasAbiertas y #TúConstituyente.

Close
Comentarios