Contarnos: que nadie se quede atrás

La medición de la discapacidad es compleja. No sólo impacta la metodología que utilicemos para contar, también afecta la manera en la que se realiza la entrevista, la capacitación de los entrevistadores, si se responde directamente o a través de un informante clave.

Por: Alejandra Donají Núñez (@Transversalorg)

Cuando era niña y asistía a la escuela, uno de los procesos cotidianos era que el maestro nos contaba a todos. Ya fuera en el salón de clases al pasar lista, o cuando en grupo cruzábamos la reja rumbo alguna actividad. Era una manera de checar que estábamos todos y que no faltaba nadie. Esto es porque contar cuántos somos es un elemento indispensable para no dejar a nadie atrás.

En el país también se cuenta cuántos somos; es necesario para planear políticas adecuadas, ajustar presupuestos y diseñar estrategias de intervención en distintos niveles. Sin embargo, el ejercicio de conteo es mucho más complejo. El INEGI es el encargado y lo realiza a través de distintos instrumentos, entre otros, los Censos de Población y Vivienda.

El siguiente se realizará en el 2020 y su planeación ya comenzó. Incluso, a finales del año pasado se realizó la Consulta Pública del mismo. En materia de discapacidad llamó la atención que el tema, a diferencia del Censo 2010, ya no se encontraba tanto en el cuestionario básico como en el ampliado, sino solamente en el cuestionario ampliado.

Para aproximarnos a conocer qué implica esta diferencia es importante acercarnos, a grandes rasgos, a saber qué contamos y cómo lo contamos.

¿Qué contamos? 

La medición de la discapacidad depende de múltiples factores, entre ellos, qué consideramos discapacidad o cómo la definimos. Actualmente, el Set de preguntas de Washington es el referente internacional avalado por la ONU para medir discapacidad.

Consta de 4 preguntas que indagan acerca de la dificultad de las personas para realizar ciertas actividades básicas. Utilizarlo permite la comparabilidad internacional de la información y el INEGI lo ha incorporado, con algunas variaciones y adiciones (discapacidad psicosocial y mental), a sus distintos instrumentos estadísticos.

Sin embargo, el Set no brinda mucha información respecto a la situación social y los problemas que enfrenta la población con discapacidad en el país.

¿Cómo lo contamos?

En el Censo de 2010, las preguntas relativas a discapacidad se incluyeron tanto en el cuestionario básico cómo en el ampliado. Lo anterior, generó que los datos recabados fueran distintos.

El cuestionario básico mostró una prevalencia de discapacidad del 4.03 % de la población, y el cuestionario ampliado del 5.1 %. Esto no es cualquier cosa, aproximadamente más de un millón de personas de diferencia, o sea, alrededor del 25 % de la población con discapacidad de aquella fecha.

Lo anterior se debió principalmente a dos razones. La primera corresponde a que en el cuestionario ampliado del Censo 2010 se incorporó la causa de dificultad. Así, las opciones de respuesta entre la posibilidad dicotómica del cuestionario básico (sí o no) y la adición de la causa de la dificultad en el cuestionario ampliado fue un factor que influyó en los datos recabados.

Esto porque cuando las preguntas conllevan contexto -como la causa de la dificultad- las personas responden mejor. Además, es importante señalar que en las encuestas posteriores, en las que se añadió la graduación de la dificultad (no puede hacerlo a no tiene dificultad), la prevalencia de discapacidad aumentó.

La segunda razón de la diferencia es que el cuestionario básico es censal, es decir, se pregunta puerta a puerta, mientras que el cuestionario ampliado es una muestra representativa por lo que la metodología para contar es diferente. Se conoce que los instrumentos estadísticos por muestreo recaban una mayor prevalencia de la discapacidad que los ejercicios censales. Lo ha señalado la CEPAL, con base en un análisis de los instrumentos estadísticos de diversos países.

Por lo anterior, del Censo 2010 la información que principalmente se utilizó fue la que daba mayor información, o sea tipo y causa con la prevalencia más alta. Ésta provenía del cuestionario ampliado.

Propuesta para el Censo 2020 

Desde nuestra perspectiva, la propuesta del INEGI para el Censo 2020 responde a un aprendizaje de los ejercicios previos tanto del Censo 2010 como de las encuestas que se han realizado. La propuesta para que se incluya únicamente en el cuestionario ampliado evitará que se obtengan dos resultados distintos, brindará congruencia a los datos y una prevalencia congruente con las encuestas que se han realizado.

Además, ahora no solo se preguntará respecto al tipo de dificultad, y su causa, como en el censo anterior, sino que se adicionará, en atención al Set de Washington, el grado de la dificultad. Esto permitirá que la información se recabe de mejor manera y con mayor contexto.

En virtud de la consulta del Censo 2020, algunas observaciones hicieron notar que respecto a la información que se recabe del cuestionario ampliado, ésta dificultaría conocer acerca de aquellas poblaciones menores de 50 mil habitantes y que con ello se pondrían en riesgo políticas públicas asertivas a nivel estatal y municipal. Sin embargo, la muestra será representativa. La información disponible actualmente sugiere que, tal como ocurrió en el Censo de 2010, el diseño permitirá realizar estimaciones precisas para la población agrupada por distintos tamaños de localidad a escala nacional, incluyendo las localidades rurales (menores a 2,500 habitantes).

Algunas reflexiones

La medición de la discapacidad es compleja. No sólo impacta la metodología que utilicemos para contar, por mencionar solo algunos aspectos, también afecta la manera en la que se realiza la entrevista, la capacitación de los entrevistadores, si se responde directamente o a través de un informante clave. Además, si bien el Censo es un instrumento importante para medir la discapacidad e indiscutiblemente se debe incluir el tema, lo cierto es que no es el único.

No hay que perder de vista que la información que se recaba del Censo no satisface completamente las necesidades ni las obligaciones adquiridas. Existe la obligación de contar con información de discapacidad en términos del artículo 31 de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, y además, el Comité de discapacidad de la ONU instó al Estado Mexicano a considerar la necesidad de generar información e indicadores de la situación de mujeres y niñas con discapacidad que permitan evaluar la discriminación interseccional, la violencia, la explotación y el abuso, el feminicidio, y los derechos al trabajo, a vivir en forma independiente y a la educación, entre otros.

Para cumplir con lo anterior se requiere mucha más información que el conteo básico de tipo, causa y grado. Se necesita información certera, oportuna y completa, de utilidad programática y analítica, de la situación social y experiencias cotidianas de las personas con discapacidad, de las percepciones sociales, las prácticas discriminatorias y las desventajas acumulativas que exacerban la discapacidad.

Estamos conscientes de la dificultad que conlleva medir una problemática social compleja como es la discapacidad. Pero ello debe impulsarnos a aprender de los ejercicios previos y a brindar respuestas a los complicados retos que se presentan.

El que la información se recabe en el cuestionario ampliado puede parecer un paso atrás en cuanto hace a la representación política, más en un grupo históricamente invisibilizado. No obstante, también puede ser una oportunidad de impulsar el principio de progresividad hacia la generación de información útil y certera para atender la problemática social de la discapacidad en el país.

Por eso desde Transversal consideramos que la propuesta del INEGI es congruente. No obstante, debe entenderse a la luz del compromiso de impulsar la generación de nueva información acorde a la perspectiva de derechos humanos y el modelo social de la discapacidad.

No olvidemos el compromiso de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: “que nadie se quede atrás”. Para ello, necesitamos no solo contarnos a todos sino saber cómo estamos.

 

* Alejandra Donají Núñez es Coordinadora de TRANSVERSAL, Acción sobre los derechos de las personas con discapacidad.

 

Para mayor información los invitamos a consultar nuestro informe aquí.

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