Buscar empleo con una discapacidad, tarea complicada

Las pocas personas con discapacidad que logran ingresar al mundo laboral, lo hacen en puestos de bajo nivel donde no se les paga adecuadamente por las actividades que realizan y en los que ni siquiera se valoran sus conocimientos y habilidades.

Por: Mariana Díaz Figueroa

Quienes vivimos con discapacidad sabemos que trabajar en México es un privilegio que solamente algunas personas tienen la posibilidad de disfrutar. Esto es así debido a los prejuicios y estereotipos que se tienen tanto en el sector público como en el privado para la contratación de las personas con discapacidad, aspecto que se refleja en una alta tasa de desempleo para este sector de la población.

Las pocas personas con discapacidad que logran ingresar al mundo laboral, lo hacen en puestos de bajo nivel donde no se les paga adecuadamente por las actividades que realizan y en los que ni siquiera se valoran sus conocimientos y habilidades. Además, tampoco se toman en cuenta los gastos cotidianos que puede implicar su transporte, los apoyos humanos (como el pago de asistentes personales) o técnicos (que incluyen la compra de sillas de ruedas, muletas, bastones, entre otros) que requieren y que, si bien resultan indispensables para tener una vida independiente, implican un gasto adicional que el resto de la población no tiene y que no es reconocido para efectos de su salario. Tal vez por esto la pobreza afecta de manera desproporcionada a quienes viven con una discapacidad.

¿Qué se puede hacer para mejorar el panorama anterior?

El Estado debe crear leyes y políticas públicas que aseguren la inclusión efectiva de las personas con discapacidad, específicamente en el ámbito laboral, de conformidad con el artículo 11 de la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social debe garantizar este derecho, al diseñar, ejecutar, evaluar y promover políticas públicas para la inclusión laboral de las personas con discapacidad y elaborar e instrumentar el Programa Nacional de Trabajo y Empleo para las Personas con Discapacidad.

Pero, si en México ya se aborda el tema de la discapacidad en algunas leyes y políticas públicas ¿por qué la exclusión laboral sigue siendo tan grande?

Para disminuir la desigualdad que existe en nuestro país respecto al acceso al trabajo de las personas con discapacidad es indispensable crear políticas públicas y leyes en las que se asegure que con éstas no se perpetúa el modelo médico-asistencial que ha predominado hasta el momento. Este modelo considera a la persona con discapacidad como un objeto de cuidado que requiere de protección y, por el cual, terceros pueden decidir “su grado de dependencia”, las actividades que puede o no realizar y lo que es mejor para sí.

Por el contrario, deberá verificarse cuidadosamente que en el diseño, creación, implementación, seguimiento y evaluación de leyes y políticas públicas participen activamente las personas con discapacidad para que sus necesidades sean abordadas y atendidas. Asimismo, deberá verificarse que todo lo anterior se realice bajo el modelo social que contempla la Convención de Naciones Unidas sobre los

Derechos de las Personas con Discapacidad, pues ello implica que las personas con discapacidad son sujetos plenos de derecho que deben participar activamente en todo aquello que implique un impacto en sus vidas, debiendo enfocarse en eliminar la barreras que limitan o restringen el ejercicio de los derechos y no en la sobreprotección de la persona.

Lamentablemente, la aplicación de las políticas públicas existentes siguen teniendo fuertes rasgos del enfoque médico (aunque en el texto pretendan alejarse del mismo) con lo que, contrario a lo pretendido, se obstaculiza la inclusión.

Por poner sólo un ejemplo, en la elaboración del  Programa Nacional de Trabajo y Empleo para las Personas con Discapacidad 2014-2018, no participaron las personas con discapacidad. Tampoco se advierten de forma clara las actividades que se han hecho para lograr su cumplimiento y sus niveles de efectividad (las personas que son posicionadas en un trabajo) siguen siendo muy bajos considerando la demanda que ha tenido, pues en 2014 el proceso de inclusión laboral culminó satisfactoriamente sólo en el 14.83% de los casos.

Razón por la cual, es indispensable estar muy pendientes del nuevo Programa Nacional de Trabajo y Empleo para las Personas con Discapacidad que deberá ser elaborado próximamente, para verificar si en su diseño se involucra a las personas con discapacidad y sobre todo si aplica adecuadamente el modelo social.

Es indispensable lograr una verdadera coordinación entre las autoridades para que las políticas públicas dirigidas a las personas con discapacidad sean transversales y abarquen todas las dependencias gubernamentales.

Consulta la investigación completa aquí.

 

* Mariana Díaz Figueroa es académica de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro de la Comisión de Discapacidad de dicha Facultad. Cuenta con dos maestrías: una en Protección Internacional de los Derechos Humanos y Democracia, y otra en Derecho Electoral. Entre otros estudios, cuenta con los diplomados: Argumentación Jurídica con Perspectiva de Género y Derechos Humanos, y Gerencia Social y Políticas de Discapacidad. Es cofundadora de Transversal, Acción sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, A.C.

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