Red compartida: un caso de innovación gubernamental

La idea de la red compartida responde a una pregunta muy clara: ¿cómo llevar conectividad de internet a la mayoría de los mexicanos? La respuesta no es sencilla en un país cortado en dos por cadenas montañosas.

Por: Miguel Guevara (miguelguevaraii)

Hace unos días entró en funcionamiento la red troncal compartida. Entre 2011 y 2013 trabajé en la extinta Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL), en el equipo que diseñó la red. Esta red es única en el mundo, y el resultado de una visión de rectoría de Estado en materia de telecomunicaciones. Mucho se ha dicho sobre la red, pero poco se ha hablado de los aspectos innovadores de la propuesta. Merece hacer un repaso.

La idea de la red compartida responde a una pregunta muy clara: ¿cómo llevar conectividad de internet a la mayoría de los mexicanos? La respuesta no es sencilla. México es un país con retos únicos de infraestructura. Nuestro país está, literalmente cortado en dos, por cadenas montañosas. Esto se traduce en una gran variación geográfica que crea lo mismo espectaculares postales, como desafíos de Ingeniería.

Hasta antes de la red compartida, la asignación en México del espectro radioeléctrico (insumo fundamental para cualquier red de telecomunicaciones) seguía la escuela anglosajona de subastas. Esta escuela propone que el espectro debe de ser asignado a los actores que demuestren la mejor capacidad de desarrollar eficientemente su uso. Las subastas son el mecanismo mediante el cual el gobierno escoge al jugador que puede desarrollar mejor el espectro.

Esta escuela de pensamiento fue desarrollada en países que tienen retos de infraestructura y conectividad muy diferentes a los de México. Por ejemplo, Inglaterra es un país demasiado pequeño en comparación a México, y aún cuando Estados Unidos también tienen retos geográficos significativos en términos de despliegue de infraestructura, el mercado estadounidense es mucho más pujante que el mexicano.

Las subastas de espectro fueron aplicadas y ejecutadas muchas veces por funcionarios con educación en el extranjero. Mi primer jefe en la COFETEL hizo su doctorado en Economía en Oxford y era un gran proponente de las subastas.

Sin embargo, estas subastas creaban externalidades negativas para el mercado mexicano. En muchos casos los operadores de telecomunicaciones pagaban precios sumamente altos por acceder al espectro. Esto provocaba que priorizaran las localidades que resultarían en un mayor retorno de inversión en el menor tiempo posible. El resultado fue un ecosistema en el que los operadores se peleaban el mercado en las grandes ciudades (Ciudad de México, Monterrey), mientras descuidaban los mercados menos atractivos (i.e., pueblos en la Sierra Norte de Puebla).

Alrededor del 2011, un grupo interdisciplinario de ingenieros, matemáticos, economistas y físicos de la COFETEL, liderada por Mony De Swaan, propuso un cambio completamente radical e innovador para resolver el problema. En primer lugar, este grupo diagnosticó que las subastas anglosajonas eran un error en el mercado mexicano. En segundo lugar, reconocieron la necesidad de tener un operador de telecomunicaciones fuerte, que invirtiera en infraestructura en las localidades más remotas del país. Como esfuerzo de consolidación de estos dos puntos, surgió la red compartida.

La red compartida es una red “de segundo piso” que provee servicios de telecomunicaciones a operadores de telecomunicaciones. Es decir, la red compartida no puede vender servicios de telecomunicaciones a usuarios finales. La red compartida solo puede entrar en relaciones comerciales con otros operadores de telecomunicaciones. Éstos, a su vez, pueden vender servicios al usuario final.

La red compartida hace uso de una porción extremadamente valiosa del espectro radioeléctrico: la banda de 700 MHz. Esta es una banda con características únicas en términos de cobertura, ya que es posible cubrir grandes áreas geográficas sin la necesidad de muchas torres de telecomunicaciones.

México, tradicionalmente, ha seguido las decisiones de Estados Unidos en cuanto a segmentación de espectro (el proceso mediante el cual las agencias gubernamentales deciden cómo serán usadas ciertas porciones del espectro). La red de 700 MHz es, probablemente, la primera decisión soberana que México ha tomado en términos de espectro. México decidió seguir el estándar Asia Pacífico en lugar del estándar estadounidense. El estándar Asia Pacífico era mucho más eficiente para la red compartida.

Para resolver el problema de las subastas, la red compartida tendría acceso a la banda de 700 MHz sin tener que entrar en una competencia con otros operadores. El Estado le entregó a la red el espectro sin contraprestación inmediata. A cambio de esto, la red se compromete a alcanzar objetivos de cobertura y calidad en todo el país. La idea es que cuando la red termine de ser desplegada, más del 90% de los mexicanos estén cubiertos por la misma.

La red compartida es innovadora porque nunca antes en el mundo ha habido una red inalámbrica de telecomunicaciones creada de esta manera. Lo que es verdaderamente resaltable es que este ejemplo y esfuerzo de innovación empezó en las entrañas de COFETEL.

No es de sorprenderse que este terremoto en el campo de las telecomunicaciones haya levantado muchos detractores. El 20 de Agosto del 2015, Roberto Newell, en su columna en Reforma [enlace], cuestionaba que nuestro sistema de asignación del espectro no se parecía al de países más desarrollados.

Aún después del lanzamiento de la red han surgido detractores que cuestionan la idea. Es cierto que este esquema nunca ha sido probado; sin embargo este es un argumento muy endeble. Uno sólo se puede imaginar lo que los innovadores del mundo hubieran respondido, a todos los detractores que algún día criticaron de moonshots sus ideas.

Yo discrepo de los críticos. Creo que la red compartida fue diseñada con un riguroso proceso analítico que ponderó las diferentes opciones contra los problemas estructurales del mercado. Más aún, creo que es la apuesta correcta para dotar a la mayoría de los mexicanos con acceso a Internet. En el siglo XXI, el país no le puede apostar a menos.

 

* Miguel Guevara originario de Cuernavaca, Morelos. Es Ingeniero en Telecomunicaciones por la UNAM. Realizó estudios de posgrado en la escuela de Gobierno Kennedy, de la Universidad de Harvard.

 

 

 

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