¿Debates abiertos?

El dilema de los debates: cómo nos aseguraremos que los candidatos aborden los temas que más preocupan a la población y que propongan claramente cómo resolver los principales problemas públicos de cada región del país.

Por: Joel Salas Suárez (@joelsas)

Tengo una certeza: la apertura debe ser el principio que transforme la política en México. No me refiero solamente a transparentar los procesos de la política, es decir, a publicar información sobre estos y cómo se toman las decisiones. Hoy es indispensable publicar información que permita a la población y las autoridades trabajar juntos. La apertura implica modificar las relaciones de poder. Brindarle a la población información relevante y crear capacidades para vigilar, evaluar y denunciar la forma como las autoridades ejercemos el poder. La apertura debe permear cada uno de los espacios de nuestra vida pública, sobre todo, en aquellos donde se discute y define la elección de los líderes que decidirán el rumbo del país. Por lo tanto, los interesados en ser electos deben demostrar su compromiso con la apertura y los debates son una oportunidad de hacerlo.

En la historia reciente de nuestro país no tenemos evidencia empírica para saber cómo afectan los debates presidenciales en los resultados de las elecciones, pero sirven para fijar una imagen de la personalidad de los candidatos, conocer sus propuestas y cambiar tendencias. Por eso vale la pena preguntar, ¿cómo los electores obtendremos el mejor provecho de los debates de los candidatos a la presidencia? ¿Cómo tener debates abiertos? Es decir, cómo nos aseguraremos que los candidatos aborden los temas que más preocupan a la población y que propongan claramente cómo resolver los principales problemas públicos de cada región del país.

Hay un esfuerzo por dinamizar los debates allegando de información a los moderadores e incluir mecanismos de participación ciudadana. A los partidos políticos y a los candidatos sin duda les conviene proponer al INE un debate abierto y así demostrar su voluntad de diálogo con la población y entre ellos mismos para tener la oportunidad de exponer sus propuestas y argumentos. Por esta razón, la pregunta es cómo asegurarnos que los moderadores se hagan de los mejores insumos (plurales, que contemplen a diversos sectores y enfoques) de información posible y tengan acceso a la inteligencia pública y colectiva de los electores mexicanos.

El acuerdo del INE para los debates propone mecanismos de participación ciudadana para inyectar mayor dinamismo al debate: se determinó entregar encuestas y sondeos de opinión a las personas que fungirán como moderadores como un insumo que contribuya con su labor.  Se trata de índices y encuestas consultados usualmente por políticos, tomadores de decisiones y actores sociales relevantes que están disponibles aquí. Además, determinaron oportuno establecer un mecanismo de recepción de preguntas y opiniones a través de la Secretaría Técnica de la Comisión Temporal de Debates, quien las hará llegar a los moderadores. Valen algunas precisiones: los ejercicios estadísticos para recoger opinión ciudadana no son mecanismos de participación, ni fueron solicitados ad hoc para el debate y aún no conocemos los detalles de cómo recopilarán las preguntas ni cómo se elegirán las que leerían los moderadores.

Para generar un debate abierto vale la pena retomar lo realizado por otras instituciones públicas para enriquecer la apertura de los debates. Tomando en cuenta los resultados diversas encuestas realizadas por el INEGI y diversos sondeos de opinión, en los últimos tres años en el INAI abrimos diversos debates para preguntarnos qué información pública hacía falta para implementar acciones que permitan controlar la corrupción, disminuir la desigualdad y construir un México seguro. En estos eventos reunimos a población, sociedad civil organizada, servidores públicos y periodistas para debatir soluciones sobre las tres flores del mal que están erosionado nuestra democracia: la corrupción, la desigualdad y la violencia. Sin duda, otras instituciones públicas han debatido estos temas y que podría traducirse en insumos para los moderadores.

La propia población y sociedad civil organizada tienen muchos insumos que proveer. En este contexto, basta hoy escuchar la radio o mirar la televisión para darnos cuenta que diversos programas organizan diálogos, debates y conversaciones sobre las preguntas que deberían hacer los moderadores. En las redes sociales hay un alud de preguntas y el miércoles apareció un desplegado con preguntas para los candidatos. También están las diversas publicaciones que contienen propuestas para abordar los que consideran los principales problemas actuales de México, impulsados por actores tan diversos como el grupo Nexos, la U de G, México Evalúa, CIDAC, National Endowmnet for Democracia o el Wilson Center que a su vez convocaron a especialistas diversos a colaborar. ¿Qué mecanismos propondrán los partidos políticos a la Comisión Temporal de Debates para asegurarse que los moderadores puedan recopilar estos y otros insumos? En este escenario valdría la pena estandarizar información y proponer una metodología sobre qué insumos deberían utilizar los moderadores, por ejemplo, en las siguientes categorías: instituciones públicas, sociedad civil, organismos internacionales, medios de comunicación, redes sociales.

La experiencia del primer debate nos dará perspectiva de lo que podría implementarse y la publicación del acuerdo de la Comisión Temporal de Debates sobre los mecanismos nos plantea dos horizontes. El primero es que esta experiencia y el acuerdo sean punto de partida para ampliar la conversación más allá de los integrantes de la comisión, una conversación pública inédita por el tema y los actores que podrían involucrarse para exigir a quien nos gobernará que responda con claridad las preguntas que la población desea que responda. No debemos olvidar que el candidato que gané tendrá una obligación: rendirnos cuentas a los mexicanos…que comience desde ahora, en las campañas. El segundo horizonte es que aprovechemos los espacios abiertos a la ciudadanía para elevar nuestras preguntas y exigir a la Comisión temporal de debates que promueva la apertura a través de los moderadores.

La apertura, es decir, el acceso a la información pública, la transparencia y la participación ciudadana, debe servir para fortalecer la participación política como medio para modificar la relaciones de poder e influir en los comportamientos de los candidatos electos o en quienes recaiga la toma de decisiones sobre qué políticas y programas deberán implementar los servidores públicos en México. No esperemos a que los candidatos sean electos, exijamos a los partidos políticos y sus candidatos que discutan los problemas que interesan a la población y nos digan los mecanismos que proponen para controlar la forma en que ejercerán el poder. Entonces, ¿tendremos debates abiertos?

 

* Joel Salas Suárez es comisionado del INAI y coordinador de la Comisión de gobierno abierto y transparencia.

 

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