El arte de legalizar marranadas ambientales

Uno de los cambios que trajo la Reforma Energética de este sexenio fue la creación de la ASEA, que concentra los roles de Semarnat y Profepa. Esta agencia autoriza permisos, inspecciona, hace investigación y sanciona irregularidades, es decir, es juez y parte

Por: Claudia Campero @claucampero

Uno de los importantes cambios que trajo la Reforma Energética de este sexenio fue la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA). Al establecer esta nueva entidad se sacó de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat)[1] y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) todo lo que tuviera que ver con el sector hidrocarburos en materia ambiental que antes era de su competencia. ¿Y a todo esto por qué? Es una buena pregunta. Todo indica que el objetivo principal fue la simplificación administrativa para las empresas del sector.

Dado que México es un país que ha extraído petróleo y gas, por décadas la Semarnat y la Profepa tenían manejo del tema. También, después de años de incidencia política, se habían ganado, por ejemplo, cuestiones en materia de transparencia para permitir mayor vigilancia pública de temas de interés. Además, hay oficinas de estas entidades en todos los estados. Con la creación de la ASEA todo esto se perdió.

Concentrar en la ASEA los roles de Semarnat y Profepa, ha significado que la misma agencia que formula la reglamentación, autoriza los permisos en la materia y las tareas de inspección, también hace la investigación y sanción de las irregularidades. Así esta entidad es juez y parte. Es más, sin ninguna pena, actúa como otra entidad más promotora de la extracción de hidrocarburos, hablando del beneficio de las inversiones en el sector en vez de cuidar el ambiente frente a este sector tan riesgoso en este aspecto.

Al mismo tiempo que nació la ASEA hace tres años apareció también una fuga en el ejido Emiliano Zapata del municipio de Papantla en Veracruz. Esta fuga contamina un arroyo que alimenta al río Tecolutla del cual saca agua para consumo doméstico el municipio de Papantla. La población local ha recorrido autoridades y empresas sin lograr siquiera que determinen el origen de la fuga. Han recurrido a Pemex, Profepa, Oleo Rey (empresa operando en la cercanía), pero la respuesta más inverosímil la recibieron precisamente de la ASEA. Esta agencia le dijo a la población que no podían denunciar el derrame. Les informó que ¡son solo los regulados los que pueden denunciarlo!

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Arroyo que usaba la comunidad de Emiliano Zapata, Papantla, para uso doméstico. Foto: Alianza Mexicana contra el Fracking.

Mientras tanto, la población ha perdido una fuente de agua para uso doméstico, han perdido ganado y el casco urbano de Papantla recibe agua –sí, más diluida– proveniente de este derrame.

Es en este contexto de absoluta irresponsabilidad que justo antes de terminar esta legislatura, el PVEM y el PRI pretenden pasar una reforma a la Ley de la ASEA que simula autonomía pero que en realidad es un pretexto para que el Presidente actual determine la composición de su Órgano de Gobierno por los siguientes años sin garantizar mecanismos para que personas afines a las empresas de hidrocarburos queden en estos cargos.

Es imperdonable que un partido llamado “verde” siga operando de esta forma provocando daños irreparables para las comunidades y los ecosistemas. Por esta razón, organizaciones y personas preocupadas están impulsando una campaña en redes sociales con el #AltoLeyASEA e impulsando la firma de una petición en línea. Algunas personas en la Cámara de Diputados se han sensibilizado con esta causa y el pasado jueves impidieron el paso de este dictamen dejando el pleno sin quorum.

Es urgente levantar nuestras voces colectivas no solo frente al atropello de este dictamen, sino frente a la miopía de la política ambiental en este país. Muchos de los daños están a la vista en cualquier estado del país, otros daños no los vemos pero por nuestros cuerpos circulan tóxicos así como por el aire que respiramos.

México brilla en la arena internacional por ser un campeón climático, pero también presume la apertura y entrega de más bloques para extraer hidrocarburos. Necesitamos pintar nuestra raya. Decir “hasta aquí” y trabajar para reformular todo este andamiaje de legislación ambiental.

[1] Aunque la ASEA es un órgano administrativo desconcentrado de la SEMARNAT para todo efecto práctico la creación de ésta fue sacar del tema a la Secretaría.

* Claudia Campero es colaboradora de Food & Water Watch y forma parte de la Alianza Mexicana contra el Fracking

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