Elecciones 2018: ¿cómo decidir por quién votar?

Para ayudar a quienes se consideran votantes independientes y están pensando por quién votar, a continuación se presenta una guía práctica basada en algunos de los modelos de votación que se utilizan para estudiar el comportamiento político. Mi intención aquí no es influenciar la decisión de nadie ni juzgarla. Lo que propongo es una guía paso a paso para un voto razonado.

Por: Sofía Collignon Delmar (@SofiaColMar)

Foto tomada de Flickr.com, usuario marca-pasos, licencia CC BY-NC-SA 2.0

Las elecciones 2018 en México se acercan rápidamente. Todos tenemos la responsabilidad de votar y aunque se discuta lo contrario, en un país que no contempla la segunda vuelta y que no establece un mínimo porcentaje de votos para determinar el ganador de la elección, anular el voto no es la opción.

En esta elección se ha discutido mucho sobre el efecto de las “Fake News”, de las campañas al estilo Cambridge Analytica e incluso de la posibilidad de que Rusia hackee las elecciones (¡!). Se discute apasionadamente en las redes y entre los amigos sobre los escándalos, la responsabilidad histórica, la Casa Blanca y demás. Discusiones viscerales que se centran más en el gusto o disgusto por el partido objeto de la discusión o en el candidato a la presidencia que en la capacidad de gobernar de quien gane, la conformación del congreso (no hay que olvidar que la presidencia no es el único cargo que se disputa) o la viabilidad de las propuestas de política pública.

Hay tres tipos de votantes según la temporalidad en la que toman la decisión de voto: aquellos que saben por quién van a votar desde antes del periodo electoral, aquellos que definen su voto cuando saben quién será el candidato y los que se esperan hasta el final de las campañas y deciden a última hora. Suertudos los que tienen una clarísima afiliación partidista que les permite estar 100 % seguros de su voto. O los que para generar congruencia entre su afiliación partidista, grupo de pertenencia y las noticias que escuchan, logran cambiar su percepción del candidato y no su decisión de voto. Sin embargo, aún somos muchos quienes, entre toda la marea de información y de sentimientos, no podemos tomar la decisión.

Para ayudar a quienes se consideran votantes independientes y están pensando por quién votar, a continuación se presenta una guía práctica basada en algunos de los modelos de votación que se utilizan para estudiar el comportamiento político. Mi intención aquí no es influenciar la decisión de nadie ni juzgarla. Lo que propongo es una guía paso a paso para un voto razonado.

Foto tomada de Flickr.com, usuario marca-pasos, licencia CC BY-NC-SA 2.0

La mayoría de los votantes intentamos no desperdiciar el voto. Es decir, preferimos votar por partidos que tienen la posibilidad real de formar gobierno. A esto se le llama voto útil. Pero, de acuerdo a la ley electoral, se puede votar por alguno de los partidos chicos que son miembros de alguna coalición para ayudarlos a mantener el registro. De cualquier forma, los modelos pueden ser usados para evaluar a la coalición que se alinea con cada uno de los candidatos o el partido de forma individual.

El votante puede también pensar en emitir un voto estratégico. Para ello es necesario considerar quién es la opción menos deseada y esperar a ver quiénes son los dos punteros en las encuestas una semana antes del día de elección. Una vez determinados las dos opciones viables, el voto estratégico sería votar por el “menos peor”. Sin embargo, para determinar este orden de preferencias se pueden aplicar uno o todos de los siguientes modelos. Es decir, los modelos permiten asignar valores para ordenar las opciones:

Modelo Económico Retrospectivo. Este modelo sugiere que los ciudadanos evalúan el desempeño del partido en gobierno de manera muy clara y directa: si las condiciones económicas han mejorado como resultado de las políticas del gobierno en el periodo anterior, entonces el votante apoya al partido en el gobierno. Si las condiciones económicas se han deteriorado entonces el apoyo va a alguno de los partidos en oposición. La evaluación sobre el estado de la economía puede ser individual o colectiva. Es decir, puede uno preguntarse si su situación individual es mejor o peor o si la situación del país ha empeorado o mejorado.

Modelo Económico Prospectivo. Los votantes basan su decisión en sus expectativas de cómo creen que serán las condiciones económicas en el futuro. ¿Qué cambios en las condiciones económicas predigo que ocurrirán en los próximos años? ¿Serán esos cambios beneficiosos para mí? ¿Serán beneficiosos para el resto del país? ¿Qué partido creo que está mejor capacitado para lidiar con dichos cambios? (Lockerbie 1991). El partido que mejor preparado esté para enfrentar la situación del futuro es el partido que se debe apoyar.

Modelo de Capacidades e Incentivos Generales. Los primeros dos modelos son modelos económicos. Es decir, se enfocan en la situación económica, individual o colectiva, para determinar el voto. El modelo de capacidades, en su lugar, se enfoca a evaluar la capacidad de cada partido en las áreas de política pública que son relevantes para el votante. Nadie puede tomar en cuenta todos los factores ni todas las áreas cuando toma una decisión. Por ejemplo, si menciono que voto por A porque me gustan sus propuestas de salud, alguien más diría que sí, pero que sus propuestas de educación son terribles. Por eso, hay que tener claro cuáles áreas de política pública son prioritarias para cada quién. Una vez determinadas las áreas en la que uno se quiere enfocar, entonces se procede a evaluar las capacidades del partido en gobierno y en oposición para gobernar y desempeñarse correctamente en dichas áreas de política pública.

Para poder evaluar la capacidad de gobierno que cada partido tendría en el futuro, el modelo sugiere evaluar el liderazgo de los candidatos presidenciales, ya que estas percepciones cristalizan las ideas que tienen las personas acerca del desempeño que el partido tendrá de llegar a ganar. Por supuesto que el liderazgo es solo un factor de todos aquellos a considerar, pero es fundamental para asegurar la gobernabilidad del país.

Uno también puede preguntarse ¿siento fuertemente alguna identidad partidista? Si la respuesta es sí, no hay que pensarlo más, ya que es un votante duro de ese partido. Para muchos, la identidad partidista sobrepasa todas las demás consideraciones. Sin embargo, aun así, vale la pena hacer el ejercicio de razonar el voto.

Es importante recordar que los candidatos a la presidencia de la República no compiten de forma aislada. Cada uno de ellos representa a una coalición. Las coaliciones están formadas por partidos de diferente tamaño. Muchas veces tendemos a olvidar que los partidos pequeños también cuentan, y que en caso de que la coalición sea la ganadora, ellos también formarán gobierno. Ésto les da influencia en la dirección que tomará el nuevo gobierno ya que pueden poner la agenda y activamente participar en decisiones de política pública.

Aquí se pueden consultar las propuestas de todos los partidos.

Foto tomada de Flickr.com, usuario robson_b_sampaio, licencia CC BY-NC-SA 2.0

 

 

* Sofía Collignon es catedrática en Royal Holloway, University of London, Doctora en Ciencia Política por University College London (UCL). Sus temas de investigación incluyen opinión pública y competencia electoral.

Close
Comentarios