Populismo a la mexicana

Hoy día quienes son señalados como populistas en realidad son apoyados por personajes que bien podrían rechazar el populismo en el mundo. Mientras que los candidatos autoproclamados como antipopulistas son apoyados por la población con tendencias a votar en favor de los populistas.

Por: César Suárez y Nataly Hernández

El populismo es un concepto presente de forma recurrente en los discursos de ciertos candidatos presidenciales. Con él se alude a gobiernos o partidos antidemocráticos, demagógicos, xenófobos, intolerantes y adversos al crecimiento económico. El uso mediático de la palabra dificulta establecer un marco común de lo que verdaderamente significa el populismo y cuáles son sus posibles consecuencias.

Varios debates se han dado en los años recientes respecto de las principales características del populismo, que van desde la formulación de propuestas “irrealizables” hasta discursos que incitan al antagonismo entre diversos grupos sociales. Pero, bajo un riguroso análisis, incluso los candidatos o partidos con tradición democrática caen en cierto momento en alguna de estas particularidades, lo que resta claridad al uso del concepto.

Una de las variables utilizadas para calificar de populista a un candidato o partido político es el perfil del votante. Tomando como referencia a dos candidatos presidenciales en procesos electorales recientes, Donald Trump y Marine Le Pen, catalogados como líderes populistas en sus respectivos países, vemos que sus simpatizantes comparten ciertas características sociodemográficas. Por un lado, Le Pen tuvo éxito sobre todo con población masculina, sin estudios de bachillerato y con el rango más bajo de ingreso familiar mensual; por ella votaron alrededor del 25 % de los hombres, 30 % de las personas sin estudios de bachillerato y 33 % de las personas con menores ingresos en Francia. Por su parte, a Donald Trump le siguieron 53 % de los hombres estadounidenses, 52 % de la gente con menor escolaridad y 50 % de la población con ingreso familiar bajo. La única característica en que difirieron los simpatizantes de ambos candidatos fue la edad; Le Pen tuvo éxito entre personas de entre 35 y 59 años, y fue poco competitiva entre jóvenes y adultos mayores, mientras que a Trump le siguieron sobre todo personas de 65 años y más.

Hay que tener presente, en todo caso, lo difícil que es hablar de populismo bajo un mismo término. Personajes que han sido calificados de esta manera como Donald Trump, Marie Le Pen, Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón o Rodrigo Duterte representan un abanico multicromático del populismo. Desde populismos que permitieron el desarrollo de naciones enteras hasta otros que promueven la xenofobia y la violencia. Inclusive hay ciertos populismos que pueden ayudar al desarrollo de democracias liberales; ejemplo de ello es el caso de Vicente Fox, quien con su discurso populista logró la primera alternancia en la Presidencia de México.

Sin embargo, hay populismos que dañan más a las democracias mundiales como son los movimientos de extrema derecha. Por esta razón, es importante hacer una evaluación sobre que tipo de candidatos en el presente proceso electoral tienen las caracteristicas de los populismos antidemocráticos. Si se deseara identificar a los candidatos populistas en las actuales elecciones presidenciales en México, podría empezarse por analizar el perfil de los simpatizantes de cada uno. Haremos mención aquí de los tres candidatos con mayor popularidad hasta ahora en la contienda, con datos levantados por Parametría en 2015 y Reforma en 2017 y 2018.

En primer lugar, el perfil de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de Morena, no ha sido el que más se asemeja al de Trump y Le Pen. La diferencia por género de quienes preferían a Morena fue marginal en 2015 (10 % de hombres y 9 % de mujeres lo consideraban la mejor opción en la contienda), aunque actualmente lo sigue sobre todo población masculina (37 % de los hombres votarían por él en las proximas elecciones). Por otro lado, AMLO tuvo mayor popularidad en 2015 entre las personas con educación secundaria y preparatoria (alrededor de una décima parte de los votantes con tales niveles de escolaridad lo preferían entonces); ahora el candidato cuenta con el apoyo de la población con mayor nivel educativo, pues cerca del 40 % de quienes tienen estudios universitarios o más declararon que votarían por él. Finalmente, López Obrador fue preferido también entre los ciudadanos que contaban con ingresos mensuales relativamente altos (15 mil 171 pesos o más) en 2015.

Por su parte, el electorado del PAN estuvo conformado en 2015 principalmente por población masculina, en su mayoría jóvenes, con educación superior y con ingresos mensuales de entre mil 500 y 4 mil 400 pesos. Este perfil de votantes cambió notoriamente para 2017. A Ricardo Anaya Cortés lo sigue apoyando sobre todo población masculina (17 %) y joven (23 %), pero con un nivel educativo bajo (22 % de quienes cuentan sólo con educación primaria lo apoyan).

Los simpatizantes del PRI han sido los más semejantes a los votantes de Trump y Le Pen. Por este partido en 2015 tenían preferencia 38 % de los hombres. La popularidad a este partido aumentaba progresivamente conforme crecía la edad de los entrevistados y mientras disminuía su nivel educativo (la mitad de las personas que indicaron no tener estudios dijeron que votarían por el PRI), y también quienes percibían los ingresos más bajos (menos de mil 500 pesos al mes). Actualmente, el candidato José Antonio Meade Kuribreña es apoyado mayoritariemente por población femenina (19 %), de 50 años o más (22 %) y con el más bajo nivel de estudios (20 % de quienes cuentan sólo con educación primaria lo apoyan).

La comparación del perfil sociodemográfico de los simpatizantes de estos candidatos nos lleva a plantearnos cuestionamientos interesantes respecto del escenario político en el país. A pesar de que el candidato de la coalición Morena-PT-Encuentro Social ha sido calificado de populista recurrentemente en la presente elección por sus contrincantes, el sector de la población con las características más semejantes a los votantes de Trump y Le Pen simpatiza más bien con el PRI. Por el contrario, el espectro electoral que suele votar en contra de candidatos populistas, como son los jóvenes con educación universitaria y personas mayores con niveles de ingreso relativamente alto, es competido por Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador.

Entonces ¿el discurso populista ha congregado a un tipo de votantes distinto en México?, ¿hay más de un candidato populista para las próximas elecciones?, o ¿cuáles son las caractéristicas del populismo mexicano?

Es evidentemente difuso y complicado hablar de populismo en la política mexicana. Hoy día quienes son señalados como populistas en realidad son apoyados por aquellos con un perfil similar a los que rechazan el populismo en otras partes del mundo. Por otro lado, los candidatos que se auto proclaman como antipopulistas son quienes cuentan con el apoyo de los grupos poblacionales con mayores tendencias a votar en favor de movimientos populistas.

En todo caso, este es un aspecto de la política nacional actual del que conviene advertir al electorado para incitar a la reflexión y contribuir a la toma de decisiones informadas. Más aún en un contexto donde abundan los discursos de campaña poco claros y mal argumentados, que parecen estar más enfocados en ganar adeptos a partir de la crítica destructiva hacia el resto de competidores que en convencer a los electores de la pertinencia, utilidad y viabilidad de las propuestas.

 

* César Suárez y Nataly Hernández son investigadores de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, Representación México y Centroamérica. [email protected] y [email protected]

Close
Comentarios