¿Qué tan de izquierda somos los zurdos?

Aunque se han preguntado muchas cosas de los zurdos, si buscamos en los registros de la prensa científica, nadie se ha preguntado si los zurdos son de ideologías más o menos “ izquierdistas”.

Por: Tonatiuh Meaney

Es más interesante que útil preguntarse si la gente zurda, a la que suelen atribuírsele características especiales, tiende a ser también de izquierda ideológica; pero alguna pregunta inocua tendría que salir de toda esta guerra de encuestas y aritmética electoral orientada básicamente a predecir la cada vez más obvia pregunta de quién ganará. El INE obliga a las casas encuestadoras a publicar no sólo sus metodologías muestrales y facturas de sus trabajos, sino lo más valioso, sus microdatos, es decir, la información proporcionada por cada individuo entrevistado, exceptuando los datos personales que pudiera haber; para que cualquiera pueda analizarlas. Aunque poca gente acepta dicha invitación, ese material es una especie de oro que sirve para construir, desde complejos algoritmos que multiplican la muestra basados en los principios estadísticos como hace Oraculus, perfiles de votantes o bien, simplemente como hacemos adelante, formular un sencillo cruce de información específico.

En particular, la empresa Gea Isa levantó una encuesta con una muestra de 1071 personas, del 1 al 3 de marzo de este año, descargable desde el portal del INE[1], donde además de formular las tradicionales preguntas sobre preferencias electorales, indagó sobre la tendencia política autodefinida por el entrevistado más otras preguntas de perfil, entre las que brillaba una que podría parecer fuera de contexto: ¿Con que mano acostumbra escribir? Es una pregunta muy atractiva dado el misticismo que rodea a la zurdera, y lo poco que se ha investigado, así que motivó este pequeño análisis.

Lateralidad ideológica

Sería difícil pensar que la lateralidad biológica de una persona (diestro, zurdo, ambidiestro) coincidiera con su lateralidad ideológica -de izquierda, derecha, centro, etc.- dado que esta última es una definición inventada. En el principio de la democracia parlamentaria tanto inglesa como francesa se decía que los legisladores eran de izquierda si se sentaban del lado izquierdo de la cámara, donde se concentraban los que se oponían a la autonomía de la realeza. Desde entonces la lateralidad ideológica ha sido una de las principales formas de clasificar a los políticos y las posturas políticas en izquierda o derecha. Quedaba implícito en el Contrato Social de Rousseau que las limitaciones en la libertad eran el precio de la justicia. En la teoría política fue Bobbio (1995), ya en nuestro tiempo, quien formalizó lo que podríamos llamar “geografía” ideológica de forma cartesiana, según la importancia que cada ideología o postura otorga a los principios de libertad e igualdad convertidos en ejes geométricos.

Es fácil explicar el esquema con ayuda de la figura 1: dada un posición ideológica, es posible representar la importancia que le da a la igualdad (o justicia) mediante el eje X, y la importancia que da a la libertad, con el eje Y. En cierta forma el diagrama nos dice que tanta libertad, admite sacrificar una postura ideológica a costa de la igualdad. Así se puede ubicar una ideología con los dos conceptos. La moderación, resulta en democracia y el extremismo en autoritarismo. Hay “igualitaristas” demócratas o autoritarios. Las ultraizquierdas pueden buscar sacrificar cualquier libertad necesaria a cambio de igualdad. En contraparte, los anarquistas buscan la igualdad sin ningún sacrificio de la libertad por lo que son tachados por los primeros de utópicos. Las ultraderechas sacrifican toda igualdad a cambio de libertad, como los anarcocapitalistas.

Gráfica 1.

La idea de Bobbio sirve incluso para fines pedagógico y hay quienes han perfeccionado la clasificación cartesiana como Nolan con su famoso diagrama que ha derivado en un test político basado en la percepción de la libertad  económica y la libertad personal. Cualquiera puede aproximar su visión política gráficamente con menor subjetividad. Otro ejemplo es el gráfico de Pournelle de estado contra racionalidad, del que desgraciadamente no hay test en línea.

Contra lo simple que resulta determinar si alguien escribe con una mano u otra, es muy relativo definirse de izquierda o derecha ideológica, más aún, cuando se le han asignado juicios morales a cada postura. Las ideologías han perdido importancia como sugirió –en los años 50s- Daniel Bell. Hoy, además, con el nacimiento de las redes sociales y la comunicación instantánea, las ideologías ceden el paso al pragmatismo, la información es instantánea y mucha, por lo que las opiniones y posturas cambian a una velocidad mayor que la maduración de una idea. Por otro lado, la postura se vuelve relativa: postulados de “ideología” centralista, en Suecia o Canadá, podrían parecer de ultraizquierda en México.

Lateralidad funcional

Si eres –como yo– una persona zurda, muy probablemente confirmarás que en ciertas ocasiones, la zurdera es como la sordera, pero al revés: puedes tener problemas para que te escuchen porque volteaste para el lado incorrecto, o quizá mandes mensajes defectuosos debido a la dislexia, que algunos pedagogos relacionan con la zurdés (Tonnessen et all, 1993), sobre todo la cruzada[2] (Ferrero et al, 2017). Así las personas zurdas podemos ser vistas como bichos. Y en parte es cierto, porque los animales no humanos son más zurdos que los humanos: el 50% de ratas, perros y gatos son ambidiestros, 25% zurdos y 25 % diestros, mientras que en los humanos la lateralidad diestra predomina ampliamente (Annet, 1996). Mientras que en la escritura el 12.5% de la población es zurda, entre los atletas, lo es el 16.4% de los hombres y el 14.8% de las mujeres. La prevalencia zurda del 10 al 13% de las poblaciones existe desde el neolítico. (Raymond et all, 1996).

El asunto ha atraído incluso a la revista Nature que en 1988 publicó una correspondencia científica donde Halpern y Coren (1988) sugerían que la zurdés podía estar ligada con una baja expectativa de vida. Es decir: que los zurdos vivimos menos. El buzón científico de la revista se llenó de quejas y sugerencias. Una de ellas pretendía que la zurdés de mano no implicaba tanta accidentabilidad automovilística como la zurdés de pie que era “más peligrosa” (Harrel, 1991), sin embargo, los pies zurdos no suelen ser peligrosos en el futbol, 4 de los 10 mayores goleadores de la historia del futbol han sido zurdos; hubo explicaciones “evolutivas” que surgieron que el nivel adaptativo era menor en los zurdos y otras más. En 1993 Slive y Guralnic establecían que en realidad zurdos y diestros vivían igual, que la percepción contraria se debía a que la zurdés en el siglo XIX aún había sido reprimida por creencias místicas o fisiológicas. Por lo tanto, un registro de zurdos reportaría más zurdos jóvenes dando la apariencia que los diestros vivían más. Como dice Grimma (2011) no es que a los zurdos no se les haya dejado llegar a viejos, sino que no se les dejó llegar a zurdos.

También hay quien ha pensado que la zurdés se relaciona con genialidad; Wright (2008) dice que los zurdos tienen una desproporcional representación en el mundo de la ciencia y las artes, para lo que realiza un examen de 25 grandes personalidades entre las que destacan Gandhi, Newton, Beethoven, Lewis Carrol, Mark Twain, Nietzsche, Turing, Gates, Napoleón, Juana de Arco, Julio Cesar, Ramses, Leonardo, La Reina Victoria, y Michelangelo (que en La Creación de Adam muestra a un Dios diestro, dando nacimiento a un hombre zurdo), por citar algunos zurdos famosos. Esas listas son curiosas puesto que se podría hacer una lista 10 veces más grande de diestros, porque hay 10 veces más diestros, pero alimentan al mito.

Lateralidad funcional cruzada con la ideológica

Aunque se han preguntado muchas cosas de los zurdos, si buscamos en los registros de la prensa científica, nadie se ha preguntado si los zurdos son de ideologías más o menos “ izquierdistas”. Si nos vamos por los ejemplos, nos resultará difícil pensar en una relación de lateralidad funcional e ideológica, sobre todo porque la postura ideológica es una invención.  Y aquí los ejemplos de tan emblemáticos bastarían para eludir alguna hipótesis en ese sentido: Fidel Castro era zurdo, así que si alguien apostó por la relación entre la zurdera ideológica y la funcional, avanza una casilla. Pero no por mucho tiempo, primero porque sólo era zurdo para fumar, pero no para escribir; y aún, fumando más de lo que escribía su lateralidad diestra queda intacta. Su amigo Maradona sí es zurdo y Hugo Chávez también.

Pero por otro lado Bush y Reagan, dos de los más derechistas presidentes norteamericanos, eran zurdos. Sería un argumento incluso inverso, si no fuera porque Obama y Clinton, de los menos derechistas en un esquema relativo, también eran zurdos. Quizá alguien pueda pensar que Estados Unidos no sea buen ejemplo, porque izquierda en su vocabulario tiene significa algo distinto que en el resto del mundo. En México ha habido dos presidentes modernos zurdos, Felipe Calderón por naturaleza, y Álvaro Obregón por necesidad al perder la diestra. Vemos que es muy difícil asociar alguna relación entre la lateralidad biológica y la ideológica, sobre todo porque esta última es en cierta forma un invento, o al menos un constructo.

Sin embargo, a veces los datos dan algunas sorpresas. En la encuesta de Gea Isa mencionada arriba, además de darnos un escenario de preferencias electorales, nos da información de la tendencia política autoasumida y la lateralidad biológica de sus encuestados, con una muestra relativamente grande, y con todos los estándares de error, confianza y expansión de exige el INE para sus fines.

En la gráfica 2 se muestra como, quitando ambidiestros y personas que no escriben, quienes se declaran zurdos de mano tienden más a declararse de izquierda ideológica.

Gráfica 2. Lateralidad biológica e ideológica

Fuente: a partir de microdatos entregados al INE por GeaIsa, encuesta 1-3 de marzo 2017. www.ine.mx. =10.3206, p value=0.16028, p sig<0.05. N=1053

 

Si además eliminamos los que no declaran tendencia alguna ni lateralidad específica, quedan 441 casos que se distribuyen como se muestra en la tabla 1: vemos que mientras los que se declaran de tendencia política de centro indistintamente escriben con la mano izquierda o derecha; quienes se declaran de tendencia izquierdista, tienen a escribir más con la mano izquierda. Es decir, cierta correlación entre ser izquierdista de mano y de mente.

Tabla 1. Porcentaje de tendencia sobre mano con la que escribe

Fuente: a partir de microdatos entregados al INE por GeaIsa, encuesta 1-3 de marzo 2017. =10.3955, p-value=0.005529, p sig<0.05. N=441

 

La encuesta mencionada tiene aún más detalle en lo referente a postura política, sin embargo, la muestra se hace insuficiente cuando más posibilidades se añaden a una pregunta (por ejemplo, extrema izquierda, izquierda, centro, derecha, extrema derecha). Esto de ninguna forma tiene que significar que haya una predisposición de las personas zurdas a ser “de izquierda”. Más bien, una persona zurda en un mundo diestro que la señala como diferente, puede predisponerse a en efecto pensar diferente que la mayoría.

Resulta curioso que si se realiza la misma tabla, pero no con postura política autoasumida, sino partido político, tenemos un panorama distinto. En la gráfica 3 vemos que no existe una variación perceptible entre quienes se asumen de una postura y su lateralidad biológica. Es decir, los votantes por cada cantidato ses distribuyen igual que en el total en zurdos y diestros.

Gráfica 3.

Fuente: a partir de microdatos entregados al INE por GeaIsa, encuesta 1-3 de marzo 2017.

 

Lo anterior puede deberse a que la gran combinación que hay de preferencias por candidatos pueden brincar ante la menor importancia de la identificación de la geometría política. La gente que se declara “de centro” se reparte bien entre las opciones principales; las que se declaran de Derecha tienen una preferencia por Meade en un 41%, y las que se declaran de izquierda por AMLO en un 61%. Pero quienes no tienen tendencia política tienen una marcada tendencia a preferir a AMLO.

Tabla 2. Preferencia de candidato contra posición política

Fuente: a partir de microdatos entregados al INE por GeaIsa, encuesta 1-3 de marzo 2017. La tabla no suma en los renglones 100 porque faltan los candidatos independientes, que añaden poca información. χ^2= 40.1863, p-value < 0.00001, p < .05. N=745.

 

De lo anterior podemos concluir que en un mundo en que “la izquierda” ya sólo significa quizá pensar un poco diferente, los zurdos que han sido señalados como distintos pueden tener cierta tendencia a sentirse más cómodos. Aunque  nada es concluyente, por lo que siempre se agradece a los encuestadores que hagan preguntas a sus encuestadores que vayan más allá de buscar un futuro ganador.

 

 

* Tonatiuh Suárez Meaney es urbanista, criminólogo y estudiante de matemáticas. Gerente de modelación en Geoestrategias, profesor de geoestadística en la UAEMEX.

 

Referencias: 

Annett, M. (1996). Laterality and types of dyslexia. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 20(4), 631-636.

Bobbio N, (1995) Derecha e Izquierda. Razones y significados de una distinción política. Taurus Pensamiento.

Ferrero, M., West, G., & Vadillo, M. A. (2017). Is crossed laterality associated with academic achievement and intelligence? A systematic review and meta-analysis. PloS one, 12(8), e0183618.

Grimma, Pere. (2011).La certeza absoluta y otras ficciones, los secretos de la estadística. National Geographic.

Halpern, D.; Coren, S.; (1988) Do right-handers live longer? Nature. V. 333 I 6170, pp 213-213

Harrel, H. (correspondencia)(1991)Left Handedness and life expectancy. Vo. 325 No 14. The New England Journal of Medicin

Raymond, M., Pontier, D., Dufour, A. B., & Møller, A. P. (1996). Frequency-dependent maintenance of left handedness in humans. Proc. R. Soc. Lond. B, 263(1377), 1627-1633.

Salive, M. E., Guralnik, J. M., & Glynn, R. J. (1993). Left-handedness and mortality. American Journal of Public Health, 83(2), 265-267.

Tonnessen, F. E., Løkken, A., Høien, T., & Lundberg, I. (1993). Dyslexia, left-handedness, and immune disorders. Archives of Neurology, 50(4), 411-416.

Wright, E. (2007) A Left-Handed History of the World. Pier.

 

Páginas WEB:

INE

SIDAR

Datos y estadística de los zurdos

Wikipedia

 

 

[1] Disponible aquí.

[2] uso preferente de distintos órganos de distintos lados, por ejemplo, usar la mano derecha pero el pie izquierdo.

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