Vulnerabilidad y riesgo para la libertad de prensa

Existen tendencias nacionales sobre el tipo y condiciones de vulnerabilidad y riesgo que enfrentan quienes ejercen el periodismo, particularmente las de tipo económico. Sin embargo, es en los estados y municipios del país donde la vulnerabilidad se exacerba, especialmente por razones políticas y sociales.

Por: Armando Rodríguez Luna

Recientemente, el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, afirmó en una entrevista con Carmen Aristegui que “el que haya 100 periodistas asesinados yo creo que es gran parte por culpa de la libertad de prensa que hoy día permite a los periodistas decir cosas que antes no se podían permitir, que en todo eso el narcotráfico juega un papel absolutamente central…”[1]. Sin duda esta opinión es un despropósito, pero abre la oportunidad para discutir cuáles son las condiciones de vulnerabilidad y los factores de riesgo que enfrentan quienes ejercen la libertad de prensa en el país.

Es importante hacer notar que por condiciones de vulnerabilidad se entiende a las variables que explican la debilidad y deficiencias que dificultan la capacidad para enfrentar riesgos. Por otra parte, los factores generadores de riesgo son las condiciones o situaciones que contribuyen a mantener o exacerbar el estado de vulnerabilidad de los periodistas.

Cabe señalar que existen tendencias nacionales sobre el tipo y condiciones de vulnerabilidad y riesgo que enfrentan quienes ejercen el periodismo, particularmente las de tipo económico. Sin embargo, es en los estados y municipios del país donde la vulnerabilidad se exacerba, especialmente por razones políticas y sociales.

Principales variables de vulnerabilidad

Profesionalización: A pesar de que cada vez hay más periodistas con carrera universitaria (aunque no necesariamente una carrera de periodismo o ciencias de la comunicación), la mayoría no tiene la oportunidad de mejorar el nivel de capacitación o conocimiento empírico que tienen de la profesión. Por una parte esto tiene efectos directos sobre la calidad del periodismo realizado, así como las posibilidades de ejercer el periodismo con ética y responsabilidad social. Por otra parte, también los vuelve vulnerables a la corrupción y la violencia en contextos locales, debido a que no cuentan con las herramientas intelectuales y prácticas suficientes para conocer y ejercer sus derechos. Asimismo, estos periodistas no producen información de calidad, de hecho, es común que simplemente reproduzcan la información oficial que se vierte a través de boletines de prensa. Estos periodistas también son más vulnerables, ya sea por ingenuidad o corrupción, a las relaciones de poder en el ámbito local en donde participan dueños y directivos de medios de comunicación, empresarios de agencias informativas, partidos políticos, funcionarios de gobierno y grupos criminales principalmente. De hecho, este factor de riesgo es uno de los que pone en peligro a los periodistas independientes y profesionales.

División: En prácticamente todo el país prevalecen la división entre periodistas debido diversas razones como desconfianza, posiciones ideológicas, individualismo, entre otras. Los contextos locales de corrupción y violencia han influido de forma decisiva para fomentar la fragmentación entre periodistas. Lo anterior los convierte en un grupo con mayores probabilidades de ser cooptado, extorsionado, violentado y desprestigiado ante sus propios pares y frente a la sociedad.

Factores generadores de riesgo

Laboral: La mayoría de los periodistas trabajan sin contrato laboral con remuneraciones sumamente precarias. Trabajar sin contrato implica que carecen de prestaciones sociales como cobertura médica, fondo de ahorro, aguinaldo, etc. En realidad son pocos los medios de comunicación que asumen un compromiso con sus periodistas para dotarles de mejores condiciones laborales. En contextos locales de alta corrupción y violencia, es más fácil controlar el flujo de información y tergiversarlo cuando tienes a periodistas que están dispuestos a hacerlo por mayores ingresos. Cabe señalar que en México existen casos también de periodistas que han sido obligados por medio de la violencia a trabajar para la delincuencia organizada o para miembros de gobierno.

Impunidad: El sistema de justicia en México está rebasado, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2017 (Envipe) de INEGI, la impunidad a nivel nacional es de 93.6%.[2] Por su parte, Article 19 afirma que los delitos contra periodistas tienenun nivel de impunidad incluso más alto, ya que del total de investigaciones inciadas por la FEADLE entre 2010 a 2017, solamente se ha obtenido el 0.39% de sentencias condenatorias.[3]

Violencia: Las condiciones de violencia que ha experimentado México en los últimos 12 años han tenido efectos directos sobre la labor de los periodistas. Más allá de las cifras de homicidios a nivel nacional (167,331 para el periodo 2010-2016)[4] y de periodistas en particular (78 asesinatos para el periodo 2009-2017)[5], los efectos de la violencia sobre la libertad de prensa han sido la autocensura y la generación de las llamadas “zonas de silencio” como son los casos de la región de Tierra Caliente en Michoacán, el norte del estado de Sinaloa, diversos municipios de Guerrero o prácticamente todo el estado de Tamaulipas. A nivel individual, las personas periodistas experimentan miedo, estrés post traumático, altos niveles de ansiedad y la dificultad de socializar.

Mejorar las condiciones de seguridad de los periodistas requiere del trabajo conjunto y articulado entre sociedad y gobierno. Por una parte, es necesaria la creación de redes, alianzas y marcos de colaboración con sociedad civil, academia y organismos internacionales para que los periodistas cuenten con los recursos necesarios para hacer frente a las variables que los convierten en una población más vulnerable. Por otra parte, para disminuir los riesgos a los que se enfrentan los periodistas en el ejercicio de su labor, se requiere del compromiso tanto de los medios de comunicación como de las instituciones de gobierno encargadas de la protección y la procuración de justicia. Es decir, solamente a través de acciones basadas en la colaboración, la sensibilización y la valoración del periodismo y quienes lo ejercen, podremos mejorar las condiciones de la libertad de prensa en el país.

 

* Armando Rodríguez Luna es investigador del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia.

 

Referencias:

[1] Redacción AN, “El que haya más de 100 periodistas asesinados en México es, en gran parte, por culpa de la libertad de prensa: Vargas Llosa”, Aristegui Noticias, 19 de marzo.

[2] ENVIPE 2017, tabulados predefinidos. Disponible aquí.

[3] Article 19, “Democracia simulada, nada que aplaudir”, Article 19, México, 2018, p. 102.

[4] Defunciones totales por homicidio, Mortalidad, tabulados interactivos, INEGI. Disponible aquí.

[5] Article 19, op. cit., p. 94.

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