Reivindicar la libertad de prensa

Los intentos de bloquear, infiltrar o tirar sitios de noticias en internet se triplicó entre 2015 y 2016. Además, los intentos por realizar vigilancia masiva a través de redes de telecomunicación móvil se han convertido en una práctica cada vez más recurrente.

Por: Armando Rodríguez Luna 

El 3 de mayo fue el día mundial de la libertad de prensa, la cual tiene un papel crucial para el devenir de una sociedad informada y democrática. Pero vale la pena iniciar por lo más básico: ¿qué significa la libertad de prensa? De acuerdo con la UNESCO, además de ser basamento de la libertad de expresión, “juega un papel central al informar de forma contextualizada sobre los temas relevantes para todos los ciudadanos y ciudadanas, al agendar en debate público las cuestiones centrales para el desarrollo y la democracia, al actuar como perro guardián de los gobiernos y otros actores”.[1]

También vale la pena preguntarse, ¿cuál es el estado de la libertad de prensa en el mundo y en México? Echando un rápido vistazo a algunos indicadores internacionales y nacionales más recientes podemos destacar lo siguiente. Los intentos de bloquear, infiltrar o tirar sitios de noticias en internet se triplicó entre 2015 y 2016.[2] Además, los intentos por realizar vigilancia masiva a través de redes de telecomunicación móvil se han convertido en una práctica cada vez más recurrente. En México basta recordar que el Estado mexicano adquirió el software conocido como Pegasus a la empresa israelí NSO Group, utilizando como intermediaria a la empresa mexicana Balam Seguridad Privada. Ese software tenía la capacidad de “infectar teléfonos celulares a través de mensajes de texto, para tomar el control del aparato, incluido su micrófono y cámara”.[3]

En cuanto a la pluralidad de la prensa, a nivel internacional se ha dado un fenómeno interesante y paradójico. En la medida que se ha incrementado el uso de medios digitales, también lo ha hecho la generación de contenidos. El incremento considerable de información disponible se ha dado en paralelo con el uso de algoritmos que filtran y priorizan la información disponible, creando con ello una suerte de burbuja de información (filter bubble) que aísla a los usuarios en torno a la misma información. El resultado es el reforzamiento de opiniones y puntos de vista similares, inhibiendo con ello la pluralidad de opiniones y erosionando la deliberación pública.[4]

Por su parte, de acuerdo con la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, “México sigue siendo uno de los países con la mayor concentración de los medios, en la emisión, impresión y en línea”.[5] En su análisis, la Relatoría nos ofrece tres ejemplos: 1) 70 % de las estaciones de radio está concentrada en 10 conglomerados de medios de comunicación, 2) prevalece la falta de concesiones y cobertura de la radio comunitaria, lo cual profundiza la desigualdad en el acceso a la información de las comunidades indígenas, 3) la falta de acceso a internet, particularmente en comunidades rurales e indígenas.

Cabe agregar que, a nivel internacional y nacional, persiste la falta de representatividad de la mujer en medios de comunicación de todo tipo y en diferentes niveles. Es necesario enfatizar que particularmente, aún no se logra suprimir las brechas de acceso por parte de la mujer a ámbitos de toma de decisiones relacionadas con contenidos.

Finalmente, en el plano internacional, la independencia de los medios de comunicación se encuentra amenazada particularmente por discursos políticos que promueven la desconfianza en los medios de comunicación, al mismo tiempo que promueven la censura. De igual forma se ha incrementado la dependencia de diversos medios de comunicación hacia el subsidio gubernamental o el financiamiento de corporaciones privadas.

En México, la organización Artículo 19 afirma que si bien la publicad oficial no debe desaparecer, debe “transparentarse, limitarse y controlarse”.[6] De acuerdo con esta organización, actualmente la publicidad oficial condiciona la relación entre medios y gobiernos, lo cual pone en riesgo la independencia y pluralidad de las líneas editoriales.

En esta rápida revisión, puede advertirse que la libertad de prensa en el mundo y en México no goza de buena salud, incluso podría señalarse que se encuentra en cierto nivel de riesgo frente a fenómenos propios de la evolución digital de los medios de comunicación, así como a aquellos de corte político, como la tendencia de diferentes gobiernos en el mundo a recurrir a la tecnología para infiltrar y vigilar a periodistas, así como a medios de comunicación digitales.

En el caso de México, es necesario cerrar las brechas de acceso desigual a la información y a las nuevas tecnologías de la información, especialmente en comunidades indígenas. Además, se requiere reivindicar el papel de los medios de comunicación como contrapeso, principalmente del poder político, aunque no se puede dejar de lado al económico. Para ello, se requieren diferentes acciones que transformen la relación de la prensa, medios de comunicación y periodistas, con el poder político a nivel federal, estatal y municipal. Sobre estas acciones podremos escribir en otra colaboración en este mismo espacio.

 

* Armando Rodríguez Luna es investigador del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia.

 

Referencias:

[1] Libertad de prensa, Oficina de la UNESCO en Montevideo. Disponible aquí.

[2] UNESCO, World Trends in Freedom of Expression and Media Development. Global Report 2017/2018. Executive Summary, United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, París, 2017, p. 8.

[3] Mathieu Tourlieri/Proceso, Raúl Olmos y Daniel Lizárraga/MCCI, “La mano israelí: el entramado del espionaje”, Mexicanos Unidos Contra la Corrupción,25 de junio de 2017. Disponible aquí.

[4] UNESCO, op. cit. p. 13.

[5] CIDH, “Observaciones preliminares del Relator Especial de la ONU sobre la libertad de expresión y el Relator Especial sobre libertad de expresión de la CIDH después de su visita conjunta en México, 27 de noviembre – 4 de diciembre 2017”, Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 4 de diciembre de 2017, p. 15.

[6] Artículo 19, “Democracia simulada, nada que aplaudir”, Artículo 19, marzo de 2018, p. 52.

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