Cambio climático y desigualdades emergentes en México

Los impactos del cambio climático reproducen inequidades existentes pero también generan nuevas, tanto por las diferencias en la exposición a las amenazas climáticas como por los costos de los impactos y las disímiles capacidades para adaptarse.  

Por: Landy Sánchez Peña

Cuando se habla de cambio climático frecuentemente vienen a la mente imágenes de eventos ocurriendo en un futuro distante y en lugares lejanos. Suele obviarse que el cambio climático tiene, desde ahora, efectos sobre nuestras vidas: los cambios en la temperatura y la precipitación afectan qué y cuánto se produce, comprometen nuestras viviendas y medios de transporte con mayor frecuencia y en más lugares, e introducen nuevos riesgos de salud asociados a cambios en el clima. Los costos de estos efectos han venido creciendo y afectan el bienestar de los hogares y a las economías locales y nacionales. Las investigaciones apuntan a que, en los años por venir, los riesgos climáticos aumentarán y expondrán a millones de hogares mexicanos a condiciones de vida y de generación de ingresos aún más inestables (IPCC 2014).

Los riesgos que trae el cambio climático son inusitados porque tienen un alcance global, ocurren simultáneamente en múltiples dimensiones, tienen una fuerte variabilidad y un alto potencial de profundizar las desigualdades sociales. Como analizamos en el informe Desigualdades México 2018 de El Colegio de México, los impactos del cambio climático reproducen inequidades existentes pero también generan nuevas, tanto por las diferencias en la exposición a las amenazas climáticas como por los costos de los impactos y las disímiles capacidades para adaptarse.

Las amenazas físicas del cambio climático se distribuyen disparmente en el territorio. En este sentido, el lugar de residencia es un primer elemento que diferencia la exposición a las nuevas amenazas climáticas: entre regiones, entre lo urbano y lo rural, entre los asentamientos populares y los acomodados. Se espera, por ejemplo, que la precipitación promedio descienda más en el norte y centro del país que en el sur, afectando de manera distinta a sus productores agrícolas y la disponibilidad de agua para su población (INECC 2012). Además, el grado de las afectaciones dependen de características como el ingreso, la edad, el sexo, o la etnia pues éstas inciden sobre los recursos, derechos y modos de vida de las personas. Si bien la pobreza no es sinónimo de vulnerabilidad ambiental, lo cierto es que los hogares en pobreza están más expuestos, sufren más daños relativos y cuentan con menores recursos para adaptarse (Hallegatte et al. 2016).

Un elemento inicial para afrontar el cambio climático es atender las desigualdades de ingreso y de bienestar económico, en tanto que estas carencias limitan las capacidades de los hogares y las comunidades para afrontar los riesgos climáticos. Sin embargo, esto no es suficiente. Necesitamos fortalecer el conocimiento sobre los efectos del cambio climático; ajustar las actividades productivas a las transformaciones de largo plazo que estos implican, así como desarrollar capacidades de prevención y respuesta ante emergencias y mejorar los sistemas de seguridad social que nos permitan afrontar un futuro más volátil (ver Bahadur et al. 2015).

Frente al panorama de marcadas desigualdades en México, proponer incluir la dimensión de cambio climático parece abrumador. ¿Podríamos esperar a mejorar las condiciones económicas del país para entonces considerar lo ambiental? No hay tiempo. La acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera es tal, que los efectos del cambio climático se dejarán sentir aun cuando hoy mismo se detuvieran todas las emisiones. Y estamos lejos de hacerlo. Sin embargo, es necesario recordar que los impactos del cambio climático dependerán no sólo de las transformaciones físicas del planeta sino también de la ruta de desarrollo que se implemente. Las acciones ambientales no son postergables; son parte fundamental de construir un futuro más equitativo y sustentable.

 

* Landy Sánchez Peña es Profesora-Investigadora del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México. Analista de las interrelaciones entre población, desigualdad y cambio climático. [email protected]

 

 

Referencias:

Bahadur A; K Peters; E Wilkinson; F Pichon; K Grayy; T Tanner. 2015. “The 3as: tracking resilience across BRACED”, ODI Working and discussion papers. August.

Hallegatte, S; M Bangalore; L Bonzanigo; M Fay; T Kane; U Narloch; J Rozenberg; D Treguer; A Vogt-Schilb. 2016. Shock Waves : Managing the Impacts of Climate Change on Poverty. Climate Change and Development;. Washington, DC: World Bank.

Instituto Nacional de Ecologia y Cambio Climático (INECC). Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) 2012. Quinta Comunicación Nacional sobre el Cambio Climático. Ciudad de México: INECC-SEMARNAT.

Intergovernmental Panel of Climate Change[IPCC]. 2014. Climate Change 2014: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Part A: Global and Sectoral Aspects. Contribution of Working Group II to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge UK and New York.

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