El sistema de salud no es prioridad para los candidatos

Históricamente, las reformas al sistema de salud han respondido más a intereses políticos de la élite tecnocrática y han fallado en mejorar la calidad del servicio en las instituciones. Resultado de esto es que la actual estructura del sistema de salud es un lastre que obedece más a estructuras políticas que a las necesidades de la población.

Por: Rocío Nava y Emily Adrion

Se acerca el día de la elección. La campaña electoral por la presidencia de la República está llegando a su fin y a sólo unas semanas de que los mexicanos vayan a las urnas a votar, hay un tema que ha sido prácticamente ignorado por los candidatos: la reforma al sistema de salud mexicano.

Hasta ahora, la mayor parte de lo dicho en esta campaña sobre el sistema de salud consiste en las controversiales declaraciones de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sobre cancelar el Seguro Popular. La ausencia de este tema tanto en la campaña electoral como en los tres debates televisados es preocupante.  A simple vista, pareciera que la ausencia de este tema significa que ninguno de los candidatos tiene mucho que aportar en la materia o, peor aún, que este tema no es prioridad para ninguno de ellos.

¿Por qué es importante hablar de la reforma al sistema de salud y del Seguro Popular?

A pesar de sus defectos, el Seguro Popular es un programa que brinda seguridad social en salud a más de 50 millones de mexicanos, según datos oficiales. El programa cubre 294 intervenciones médicas, desde vacunación hasta cirugía de corazón, e incluye desde niñes hasta adultos mayores. Sin este programa, más de la mitad de los mexicanos no tendría acceso a ningún tipo de seguro médico.

Los usuarios inscritos en el Seguro Popular tienen más acceso a servicios preventivos y diagnósticos para enfermedades como diabetes y cáncer de mama, en comparación a aquellos sin ningún tipo de seguro médico. El programa también ha ayudado a reducir el gasto catastrófico en salud para los mexicanos que viven en zonas rurales, y ha contribuido a aumentar el acceso a servicios de salud entre los mexicanos con poca o nula educación formal.

Sin embargo, el Seguro Popular tiene graves deficiencias e incluso, ha exacerbado algunos de los problemas que el sistema de salud mexicano tenía antes de su implementación en el 2004. Uno de estos problemas es la distribución inequitativa de los recursos federales entre las instituciones públicas de salud. Los estados reciben 27.2% menos de los recursos estipulados a nivel federal para el Seguro Popular en cada entidad. Esto ha impactado en la calidad del servicio: al menos 12.5% de los pacientes inscritos en el Seguro Popular no reciben atención médica cuando la necesitan.

Asimismo, el Seguro Popular ha contribuido a la fragmentación del sistema de salud, lo que impacta en la continuidad de tratamientos para muchas enfermedades. Un ejemplo de esto es el caso de la doctora Mara Medeiros: en abril, la doctora fue despedida de su cargo en el Hospital Infantil por darle una receta del Seguro Popular a un paciente de 19 años, el cual ya no estaba asegurado en el Seguro Popular y no podía usar estos servicios. Sin embargo, este paciente recibió un trasplante de riñón hace 3 años (un procedimiento cubierto por el Seguro Popular y que ocurrió cuando el paciente era menor de edad) y ahora necesita medicinas cada 12 horas para evitar que su cuerpo rechace el trasplante. Los pacientes inscritos en el Seguro Popular pueden encontrarse desprovistos de seguridad social, y es más probable que incurran en gastos catastróficos en salud que impactan negativamente en la economía familiar y la salud del paciente.

Es por ello que, tanto expertos nacionales como internacionales, opinan que el sistema de salud mexicano necesita una reforma estructural para diseñar un sistema más acorde a las necesidades de la población. Esta opinión es compartida por el 82.6% de los mexicanos, quienes expresan la necesidad de “reformas estructurales o un completo rediseño del sistema de salud” que respondan a sus necesidades.

El sistema de salud en México necesita mejorar. ¿Qué proponen los candidatos en este tema?

Analizando las propuestas publicadas en las páginas web oficiales de los candidatos, se observan algunas claras tendencias. Una de ellas es que todos los candidatos, excepto Jaime Rodríguez alias “el Bronco”, proponen la integración de los servicios públicos de salud.  Ricardo Anaya específicamente propone “integrar las instituciones públicas de salud”; mientras que José Meade busca “garantizar la portabilidad y que los mexicanos escojan en que hospital público atenderse” y, finalmente, AMLO propone la “integración de los servicios de emergencia y garantizar que todos los mexicanos tengan acceso universal a la salud”.

Estas propuestas, entre otras, fueron discutidas y reiteradas por los representantes de los candidatos en el foro #hablemosdesalud. Los representantes de las campañas de AMLO y Meade proponen incrementar el gasto público en salud. Sin embargo, únicamente el equipo de AMLO propone la creación de incentivos y estructuras que fomenten la transparencia y la regulación en el manejo de recursos. Esto es fundamental para que el incremento en el gasto público en salud no se vea afectado por la corrupción en el manejo de recursos del Seguro Popular a nivel estatal.

Estas propuestas de estos dos candidatos coinciden con la opinión de expertos, quienes identifican la necesidad de una nueva ola de reformas en el sistema de salud que se enfoque en integrar progresivamente los servicios ofrecidos por las distintas instituciones públicas. Históricamente, las reformas al sistema de salud han respondido más a intereses políticos de la élite tecnocrática y han fallado en mejorar la calidad del servicio en las instituciones. Resultado de esto es que la actual estructura del sistema de salud es un lastre que obedece más a estructuras políticas que a las necesidades de la población.

Es interesante ver que la mayoría de los candidatos están a favor de una reestructuración del sistema de salud que responda mejor a las necesidades nacionales. No obstante, independientemente de quién gane el 1ro de Julio, el próximo presidente debe comprometerse seriamente a mejorar el sistema de salud.

La evidencia apunta a que existen muchas áreas de oportunidad para la reestructuración del sistema, pero necesitamos la voluntad política del ejecutivo para introducir cambios duraderos. Los mexicanos queremos un mejor Seguro Popular y mejores servicios en las instituciones públicas, y candidatos: queremos mejores propuestas de cómo hacerlo.

 

 

* Rocío Nava, MSc ([email protected]) es egresada de la maestría en Sistemas de Salud y Política Pública, por la Universidad de Edimburgo en Reino Unido. La doctora Emily Adrion es directora del posgrado en Políticas Públicas de la Salud en la Universidad de Edimburgo, y está afiliada al departamento de Gestión de la Salud y Políticas Públicas en la Universidad de Michigan, Ann Arbor.

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