La democracia y su impacto en el crecimiento económico

Contundente: la democracia causa mayor crecimiento económico. Con datos de 175 países en los últimos 50 años, se encuentra que la democratización aumenta el ingreso per cápita entre 20 y 25 % en el largo plazo.

Por: Luis González Carrasco (@LuisEdwinG) (@ChicagoPolicy)

Es tentador ser escépticos sobre la relación causal entre democracia y crecimiento económico, especialmente con ejemplos como China, el eclipse de la primavera árabe o el aumento del populismo en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, nueva evidencia empírica muestra que la democratización aumenta el PIB per cápita entre 20 y 25 % en el largo plazo.

Según este nuevo estudio, realizado por Acemoglu et al. (2016), existe evidencia sobre la relación positiva entre democracia y crecimiento económico. Los autores construyeron un panel de datos con 175 países entre 1960 y 2010. Sus resultados son robustos: usaron tres estrategias para eliminar posibles sesgos —tanto estadísticos como idiosincráticos— e identificaron tres mecanismos por los cuales la democracia promueve mayor crecimiento económico, constituyendo un aporte fundamental al debate tanto en países desarrollados como en desarrollo.

Las estrategias para obtener resultados robustos fueron las siguientes. En primer lugar, clasificaron países como democráticos y no democráticos, construyendo una variable que toma el valor de democracia si un conjunto de indicadores relacionados también clasifica como democracia a un país (competencia electoral, libertades civiles, la existencia de más de un partido, entre otros). En segundo lugar, tomaron en cuenta las diferencias idiosincráticas no observables de los países utilizando la técnica estadística de diferencia en diferencias (diff-in-diffs) entre los grupos de países democráticos y no democráticos a lo largo del tiempo, controlando principalmente la probabilidad de que un país sea democrático después de una crisis económica. Por último, utilizaron el fenómeno de las “olas de democracia”, que cuando suceden tienden a crear un contagio regional, como variable instrumental para la democracia nacional. Esto les permite incorporar en el análisis que las diferencias idiosincráticas entre países que también inciden sobre el crecimiento pudieron haber cambiado durante el período estudiado.

A partir de sus resultados, los autores encuentran tres mecanismos de transmisión por los que la democracia promueve el crecimiento económico: 1) la democracia facilita la inversión y las reformas a favor del crecimiento que promueven la apertura comercial; 2) la democracia mejora la capacidad fiscal a través de la inversión pública en educación y salud —la cual también reduce la mortalidad infantil—; y 3) la democracia fortalece el crecimiento mediante la disminución de conflictos sociales, asegurando el clima de negocios. También encuentran que no existe una relación por medio del incremento de la productividad.

El estudio también hace un aporte en otra dimensión. En el debate se ha sugerido que instaurar la democracia puede ser muy costoso en países poco desarrollados, donde no están resueltas algunas precondiciones básicas del desarrollo y el capital humano. Sin embargo, los autores encuentran que el efecto de la democracia en el crecimiento no está condicionado al nivel de desarrollo de los países. Para probar esto, repiten sus estimaciones sólo con el grupo de países que se hallan en el 25 % más bajo de ingresos y niveles de escolaridad, y no encuentran efecto negativo en ellos. Incluso concluyen que la democracia promueve aún más el crecimiento cuando los países tienen mayores tasas de educación secundaria.

La evidencia contundente de los autores aporta información valiosa para países que hoy debaten entre apostar por la democracia o por el desarrollo económico: es un falso dilema. Algunos países latinoamericanos como Cuba, Venezuela y probablemente Bolivia deberían tomar en cuenta estos resultados en estos momentos de incertidumbre y falta de democracia: cada vez parece ser más claro que optar por ella trae beneficios significativos. El estudio también es un llamado a reforzar las instituciones en democracias actuales que encuentran nubarrones, como el populismo, que podrían opacar su capacidad de crecimiento económico en el largo plazo.

 

* Luis González Carrasco escribe para Chicago Policy Review y es candidato a maestro en Políticas Públicas por la Universidad de Chicago (2019). Es economista por la Universidad Católica Bolivariana y cursó su maestría en Macroeconomía Aplicada en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Le interesan los temas de desarrollo económico, crecimiento y energía.

 

Chicago Policy Review busca disminuir la brecha entre la investigación académica sobre políticas públicas y las soluciones prácticas que requieren los tomadores de decisiones. Producida por estudiantes de posgrado de la Universidad de Chicago, esta revista digital toma estudios empíricos complejos y los sintetiza en artículos concisos y accesibles, además de llevar a cabo entrevistas con profesionales en el campo para conocer sus puntos de vista.

 

 

Referencia: Daron Acemoglu, Suresh Naidu, Pascual Restrepo, and James Robinson. “Democracy Does Cause Growth.” Forthcoming Journal of Political Economy.

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