AMLO: qué esperar después de 18 años

En 6 años AMLO no podrá acabar con la pobreza ni erradicar los vicios sistémicos que oprimen a millones de mexicanos. A pesar de esto, es importante comenzar a ver que sí se puede hacer, definiendo mínimos indispensables y comenzar a construir a partir de ellos.

Por: Paola Villarreal (@Paw)

El domingo, después de una campaña que supo articular a muy diversos grupos de mexicanos, Andrés Manuel López Obrador ganó la elección presidencial con el 53 % de la votación y una ventaja de 30 puntos sobre el segundo lugar, la más holgada de los últimos 30 años. Ese mismo día por la noche, junto a miles, fui a festejar el triunfo y a presenciar su primer discurso como presidente electo.

Para muchos de quienes estábamos ahí, esta fue la primera vez que votamos por un candidato a presidente que resultara ganador y, a decir verdad, muchos nos encontrábamos, además de muy emocionados, incrédulos, dubitativos, serios y hasta confundidos. Saber cómo ganar y festejar, en estas circunstancias, es algo que solo se puede aprender, supongo, practicándolo.

Si me hubieran preguntado cómo me imaginaba el festejo por el triunfo de MORENA, hubiera dicho que sería una enorme fiesta, con gente desbordada de emociones, con millones de personas por todo el país vitoreando en las plazas públicas hasta altas horas de la noche.

En la práctica, a la mera hora, esto no sucedió así (al menos no lo sentí así) y, en su lugar, ocurrió un festejo muy alegre y lleno de esperanza pero, también, con una fuerte tensión generada por las expectativas generadas a lo largo de 18 años. Justo así es como me imagino han de sentir las jugadoras de fútbol minutos antes de entrar a la cancha para jugar el partido de sus vidas.

Y es justamente ese manejo de expectativas y de emociones, junto con la tolerancia a la frustración y la perseverancia de lo que están hechas las victorias, lo que necesitamos si queremos que estos próximos seis años signifiquen una victoria para México.

Qué va a pasar con nuestras expectativas de combatir las desigualdades que mantiene hundidos en la pobreza a millones de mexicanos, por ejemplo. ¿Es posible erradicar estas desigualdades en 6 años? ¿Podremos destruir los vicios sistémicos que mantienen oprimidos a millones? ¿Podremos construir un sistema de justicia equitativo, sin margen para errores?

La respuesta es “muy probablemente no”: no se van a erradicar las pobrezas en 6 años ni se van a destruir por completo los vicios sistémicos que oprimen a millones y un sistema de justicia perfecto no existe. A pesar de esto, es importante comenzar a ver los “cómo sí”, definiendo unos mínimos indispensables y comenzar a construir a partir de ellos.

Comenzar a destruir la desigualdad pasa, sí o sí, por incluir activamente a poblaciones que históricamente han sido discriminadas, con el objetivo de facilitar el ejercicio de sus derechos: mujeres, indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidad, la población LGBTIQ+, adultos mayores y niños. Esta política de inclusión activa debería permear todas las demás políticas para convertirse en una especie de lente mediante el cual se analizan las problemáticas y se diseñan soluciones.

Es fundamental utilizar este lente para definir, por ejemplo, cómo construir un sistema de seguridad y de justicia que no dependa tanto de las policías y de las cárceles, que rompa los ciclos de discriminación y exclusión, de violaciones graves a los Derechos Humanos y al Estado de Derecho. Articular este lente y sustentarlo tanto con voluntad política como con herramientas legislativas me parece un mínimo indispensable, para comenzar.

Otro mínimo indispensable a considerar es la inclusión interseccional de mujeres, comenzando por las indígenas, las afrodescendientes, las que tienen alguna discapacidad y las de la diversidad sexual. Se tienen que construir los mecanismos para garantizar su inclusión y facilitar el ejercicio pleno de sus derechos. No podemos darnos el lujo de excluir al 50 % de la población.

También es fundamental utilizar la tecnología para el combate a la corrupción y fortalecer, a través de estrategias de gobierno abierto, la transparencia y la rendición de cuentas. Esta tecnología debe desarrollarse también con el lente de la inclusión y no ser diseñada para concentrar el poder en unos cuantos tecnólogos; hay que sustentarla en equipos multidisciplinarios para evitar sesgos y que se abran más brechas.

Igualmente es importantísima la creación de sistemas de generación y fortalecimiento de capacidades tecnológicas, sustentada en una educación básica de calidad que permita ir construyendo el mercado tecnológico interno y posiblemente llegar a la soberanía tecnológica.

Finalmente, me deja tranquila que el festejo haya sido así. El tono fue una muestra de la responsabilidad que sentimos todos los que votamos a favor del cambio que representa AMLO. También sabemos que ese cambio no solo va a ser fruto del trabajo de un hombre, sino será fruto del trabajo de todos y nos mesuramos al ver de frente el tamaño del reto que significará lograr una verdadera transformación. No nos puede fallar, no (nos) podemos fallar.

* Paola Villarreal hace sistemas, trabaja para Creative Commons y está afiliada al Berkman Klein Center for Internet and Society en la Universidad de Harvard.

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