Grupos conservadores y los libros de texto de la SEP

Sorprenden los argumentos de organizaciones conservadoras contra los contenidos de educación sexual en los libros de la SEP, cuando la realidad mexicana va mucho más allá en temas de embarazo adolescente; diagnósticos de VIH/SIDA, y violencia física en el noviazgo, cuyas cifras siguen a la alza.

Por: Víctor Hugo Ramírez García (@vhramirezgarcia ‏)

 

El 21 de junio de 2018 apareció en la prensa nacional una nota[1] comunicando la inclusión de los temas de homosexualidad y masturbación en los libros de texto de Biología de primero de secundaria; esto generó reacciones a favor y en contra de diversos grupos en México[2]. Ante esto, representantes de las organizaciones Consejo Mexicano de la Familia (ConFamilia), la Unión Nacional de Padres de Familia y RedFamilia solicitaron a las autoridades de la SEP la revisión exhaustiva de los contenidos de los 17 libros aprobados como apoyo didáctico del programa de estudios. Pese al comunicado de prensa que la dependencia publicó el 26 de junio[3] afirmando que es atribución exclusiva de la Autoridad Educativa Federal la elaboración y edición de los libros de texto, fuentes internas de la SEP afirman que representantes de algunas organizaciones conservadoras ya se han reunido con el Subsecretario de Educación Básica de la dependencia.

El hecho de solicitar reuniones directas con secretarios y subsecretarios es una práctica común por parte de grupos conservadores, pues cuando en 2006 y 2007 la SEP aprobó los libros de Ciencias 1 para secundaria —que ya abordaban el tema de la masturbación y la homosexualidad—, también fueron tales reuniones la causa de haber cedido y eliminado tales contenidos de los libros, además de haber recibido apoyo de la SEP para la edición de un libro que distribuyeron en las entidades más conservadoras del país. Entre los retrocesos que hubo en tal ocasión, en materia de contenidos sobre sexualidad, también puede mencionarse el hecho de que tales organizaciones lograron incluir el énfasis sobre la abstinencia en los materiales oficiales. Ante tal coyuntura fue necesaria la intervención de la Secretaría de Salud, y más tarde la Declaración Ministerial “Prevenir con educación”[4], lo que ayudó a frenar otros intentos regresivos en el mismo sentido.

Sorprende que los argumentos de tales organizaciones sigan siendo la “posible confusión” de las y los adolescentes o la “incitación a la promiscuidad”, cuando los datos duros de la realidad mexicana son alarmantes en materia de derechos sexuales y reproductivos: Las cifras sobre embarazo adolescente han empeorado en los últimos años, colocando a México como primer lugar en este fenómeno entre los países de la OCDE[5];  43 % de los casos diagnosticados con VIH/SIDA en 2014 se registraron en jóvenes de entre los 10 y los 29 años[6];  39.8 % de estudiantes de primaria y 35.2 % de secundaria opinaron en un estudio que “Ser homosexual o lesbiana está mal”[7]; 10.9 % de las mujeres expresó haber padecido violencia física en el noviazgo en planteles públicos de Educación Media Superior[8]; de la población adolescente entre 12 y 19 años que había iniciado su vida sexual en 2012, 33 % de las mujeres no utilizaron método anticonceptivo alguno en su primera relación sexual[9]; solo por mencionar algunos datos.

Es interesante a su vez que uno de sus argumentos sea que “la inclusión de la diversidad sexual vulnera el ‘derecho’ de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos”[10], quizá desconocen que la Ley general de los derechos de niñas, niños y adolescentes en México en su artículo 39 establece que “niñas, niños y adolescentes tienen derecho a no ser sujetos de discriminación alguna ni de limitación o restricción de sus derechos, en razón de su origen étnico, nacional o social, idioma o lengua, edad, género, preferencia sexual […]”; y va más allá, pues establece que “las autoridades están obligadas a llevar a cabo medidas especiales para prevenir, atender y erradicar la Discriminación Múltiple de la que son objeto niñas, niños y adolescentes”[11].

El orden legal mexicano reconoce a partir de esta ley a niñas, niños y adolescentes como sujetos titulares de derechos[12], desde esta perspectiva: “El interés superior de la niñez deberá ser considerado de manera primordial en la toma de decisiones sobre una cuestión debatida que involucre niñas, niños y adolescentes”[13]. Es importante señalar también que la educación sexual conlleva implícita una dimensión de salud pública, es por ello que el acceso a una educación sexual lo más completa posible es una condición fundamental en el desarrollo de toda persona, esto ha quedado claro ya en documentos internacionales, un ejemplo de esto es lo que estableció el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas al declarar que niñas y niños “necesitan información y educación sobre todos los aspectos de la salud para poder adoptar decisiones fundamentadas en relación con su estilo de vida y el acceso a los servicios sanitarios”[14].

Tales grupos olvidan también que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en su resolución sobre el Amparo 203/2016, en materia de educación sexual y preferencia sexual de niñas y niños, se pronunció ya sobre “el derecho de los padres de educar a sus hijos conforme a los valores que estimen propicios para su sano desarrollo”, en la que quedó establecido que:

“[…] el Estado no es susceptible de sustituir la función protectora y orientativa de los padres de familia respecto a la salud y desarrollo de los menores, sino que tanto padres como autoridades, tienen funciones distintas y complementarias que resultan necesarias para la protección holística de los niños y adolescentes […] la función parental debe atender, desde luego, al interés superior del menor y los derechos humanos que les reconoce el parámetro de la regularidad constitucional […]”[15]

Desde esta perspectiva, en caso de ceder la SEP a las demandas de tales grupos no solo estaría afectando a aquellos niños, niñas y adolescentes cuyo interés superior es intrínseco al pleno desarrollo sexual que variará dependiendo la información sobre sexualidad que reciban, sino que también estaría perjudicando a aquellos padres y madres de familia que sí desean y están de acuerdo con una educación sexual integral para sus hijos e hijas.

Cabe aclarar, que no se está negando la libertad de expresión y la solicitud de audiencia de estas organizaciones ante las instituciones del Estado mexicano, pues toda asociación u organización puede expresar su opinión y punto de vista sobre temas de interés público, sin embargo, en una sociedad plural y diversa como la mexicana decidir sobre cuestiones que afectan a millones de niñas, niños y adolescentes con base en la ideología de algunas organizaciones resulta poco democrático, ningún grupo debe imponer sus creencias o ideologías ante asuntos que afectan a la mayoría de los mexicanos. Resulta curioso incluso, que algunos de estos grupos conservadores que han acusado en varias ocasiones la existencia de una supuesta “imposición de una ideología” en la educación pública, terminen recurriendo a lo que pareciera ser la búsqueda por imponer su ideología y formas de ver el mundo, silenciando contenidos y suprimiendo información que tanta falta hace a las nuevas generaciones.

Y quizá tengan razón en un punto: hay contenidos de los programas y libros de texto de la SEP que pueden ser mejorados y que muestran rezagos en información (temas como el ‘sexting’, prácticas sexuales virtuales, aplicaciones de encuentro, entre otras, siguen sin aparecer en los libros para adolescentes), por lo que podría convocarse a grupos especializados de científicos, académicos y organizaciones de la sociedad civil, así como a agrupaciones de padres de familia de toda la república, a una revisión plural y abierta que integre información científica e integral ante los nuevos retos que las nuevas tecnologías, realidades y perspectivas presentan a las juventudes.

Esperemos que la SEP se encuentre a la altura de la grave y compleja situación de millones de niños, niñas y adolescentes, y no ceda como hizo ya en 2007. Asimismo, conviene invitar a organizaciones de la sociedad civil de todas las ideologías y posturas a un diálogo respetuoso y abierto, donde se busque conciliar posturas y pueda establecerse una agenda nacional educativa en estos temas, en un momento en que México requiere conciliación y proyectos en conjunto.

 

* Víctor Hugo Ramírez García es doctorante por la Sorbona en París, Maestro en Sexualidad por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Francia.

 

Referencias:

[1] Nota del Universal, 21/06/2018.

[2] Nota del Universal, 22/06/2018.

[3] Comunicado 191, “Informa SEP sobre libros de biología sugeridos para educación secundaria en el ciclo escolar 2018-2019”, 26/06/2018.

[4] Fruto de la “Primera Reunión de Ministros de Salud y Educación para Detener el VIH en Latinoamérica y el Caribe” realizada en 2008.

[5] En México hubo 77 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años en 2014, 7 más en comparación con 2009 [Fuente: Encuesta Nacional sobre la Dinámica Demográfica en México (ENADID), 2014]

[6] Fuente : [Informe nacional de avances en la respuesta al VIH y el Sida, 2015. SS/DGE. Registro Nacional de Casos de SIDA. Datos al 31 de diciembre de 2014.]

[7] Fuente: Informe Nacional de Violencia en Educación Básica 2009, SEP-UNICEF.

[8] Fuente: Encuesta Nacional sobre Exclusión, Intolerancia y Violencia en escuelas de educación Media Superior y Superior 2009. SEMS/SEP.

[9] Fuente: Rojas R. et al, “Educación sexual integral: cobertura, homogeneidad, integralidad y continuidad en escuelas de México”, Salud Publica de México, 2017;59:19-27.

[10] Nota del Universal 22/06/2018, Op. cit.

[11] Ley general de los derechos de niñas, niños y adolescente, art. 39.

[12] La educación sexual no solo ha avanzado en contenidos en materia de ciencias biomédicas y psico-sociales en México, cuenta a la fecha con un sólido fundamento jurídico-administrativo (13 instrumentos internacionales y 12 en el ámbito nacional, en materia de derechos humanos de las mujeres, población y desarrollo, educación y salud, así como derechos de las niñas, niños y adolescentes) Fuente: SEP, Agenda Sectorial para la Educación Integral de la Sexualidad con énfasis en la prevención del embarazo en adolescentes, México, 2015.

[13] Ley general de los derechos de niñas, niños y adolescentes.

[14] ONU. Comité de los Derechos del Niño. Observación General No. 15 (2013) sobre el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud (artículo 24). 17 de abril de 2013. Párrafo 59.

[15] SCJN, Resolución de Amparo en Revisión 203/2016 [45].

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