Los profesores de asignatura no somos voluntarios

Como profesores atravesamos un clima de incertidumbre laboral que produce relaciones personales no confiables y ejercicios arbitrarios de autoridad. Para cambiar esto es menester una autocrítica sobre el contexto neoliberal, heteronormada, clasista y racista que prevalece en la educación.

Por: Mayra Rojo (@MayraRojo3)

1. Profesores de asignatura

La experiencia de la incertidumbre y ansiedad es la que nos invade semestre con semestre a quienes encarnamos la fórmula del trabajo precario: profesores que contamos con posgrados y experiencia en la investigación, la docencia y dicho sea de paso, nos sumamos al ejercicio de una práctica política activa, hoy vivimos en condiciones “desmejoradas de trabajo y remuneración” (Brunner, 1995).

He impartido clases en universidades públicas como la UNAM, la UAM, la UACM, así como en el orden privado de la UVM, Centro de Diseño, Cine y TV, Universidad de la Comunicación y hasta este mayo la Universidad Iberoamericana. Las experiencias que he vivido en cada una de estas Instituciones de Educación Superior (IES) ha sido diversa, sobre todo en la valoración de la práctica frente a grupo, en la vinculación con los maestros y coordinadores para desarrollo de investigación y en los motivos de mi continuidad en las mismas. Sin embargo, todas terminan en las prácticas de remoción de contrato que traen como consecuencia inseguridad, incertidumbre, incapacidad para tomar decisiones a largo plazo y planificar nuestras vidas (Arizaga, 2016), además de la exposición permanente a la subvaloración de nuestro trabajo profesional.[1]

¿Por qué no he obtenido la certidumbre sistemática que trece años de experiencia docente y ocho años de investigación interdisciplinar con las artes, los diseños y las ciencias deberían permitirme?

Mi situación, como la de muchos profesores-investigadores en la actualidad, es el resultado, entre otros factores estructurales, del desequilibrio laboral generalizado por las políticas neoliberales, que han facilitando la flexibilización y desregulación de las relaciones laborales entre el Estado y los trabajadores, de manera particular y agresiva con los maestros. Antecedentes que podemos ubicar desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y distintas iniciativas de reforma a la Ley Federal de Trabajo con Zedillo y Fox. Así como su implementación a cargo del gobierno de Felipe Calderón en 2012, donde se establecieron una serie de reformas estructurales que consolidaron la precarización (Pérez, 2013) y en materia educativa facilitaron la imposición de la actual Reforma Educativa.

En este contexto el artículo 123 habla sobre el derecho a la permanencia en el empleo, no obstante para el profesor de asignatura este derecho no existe, además del desdibujamiento de los mecanismos de promoción, ascenso y contratación definitiva. Aun cuando las ANUIES declararon que el 70% de la docencia en las IES públicas —no considera a las universidades privadas— es soportada por profesores de asignatura (Garduño, 2015).

¿Tenemos opción de elegir nuestros empleos de docencia e investigación? Nuestra realidad es que no tenemos el derecho a la interpelación de cuándo nos contratan y cuándo no, porque los mecanismos que regulan las formas y condiciones se limitan a prestar servicios temporales. Lo que conlleva a que nos pueden informar de la remoción del contrato por correo electrónico en periodo vacacional o unos días antes de que empiece el ciclo escolar. Decisiones que son inapelables y, en la mayoría de los casos se centran en la administración de alumnos, es decir, la justificación de no hubo inscritos para tu materia o no saliste bien en la evaluación de los alumnos, particularmente en las universidades privadas.

2. Evaluaciones

¿Qué sucede con las evaluaciones docentes en relación con los profesores de asignatura? Con la actual Reforma Educativa el sistema de evaluaciones se convierte en un importante punto de debate en todas sus formas y dimensiones, no sólo de los colegas normalistas, sino de los profesores de educación superior, tendencia docente que creció a partir de la redistribución de la oferta educativa en los años ochenta (Sidorova, 2007) y alimenta las filas de contrataciones por horas.

Los sistemas de evaluación hasta el día de hoy y según lo ratifica el Art. 4 de la Ley General del Servicio Profesional Docente modificado por la actual Reforma Educativa el 11 de septiembre de 2013, establece el concepto de calidad conforme a objetivos, resultados y procesos del sistema educativo (Morales, 2018). Bajo un enfoque neoliberal que valora la eficacia y eficiencia de producción: la tecnificación del saber, el conocimiento y la experiencia de los estudiantes, por consiguiente de los profesores.

Soy artista e investigadora interdiciplinar, realicé un doctorado en historia del arte, además de dos estancias de investigación en el extranjero. Terminé un postdoctorado en la UAM, cuya finalidad fue la estandarización del crecimiento de Celulosa Bacteriana, consorcio local de los Estados de Hidalgo y Tlaxcala, como biopolímero para usos textiles y artísticos en el marco de una red agroalimentaria. Las distintas líneas de investigación y especialización que realizó, si bien me abren expectativas laborales no las garantiza.

Entré a la Universidad Iberoamericana hace año y medio. Presenté dos clases muestra y esperé casi un año para integrarme como profesora en la materia de innovación textil, de cuatro a seis horas a la semana, con un salario abajo de lo que me correspondía por experiencia docente y formación, dos años después puedes solicitar tu cambio de tabulador o nivel. El primer semestre, se me informó que había un semáforo de alerta que definía mi permanencia laboral: las evaluaciones de las y los alumnos y alumnas. Con dos resultados en rojo se cancelaba mi contratación. Nada de mi desempeño o contribuciones metodológicas o de investigación docente y teórica serían prioritarias para la valoración de mi trabajo.

En la reunión de bienvenida el Rector aseveró que la idea de que el alumno es un cliente y por tanto se le debe tener contento no era parte de la visión Ibero, sino al contrario. Desplazar la mercantilización de la educación por la priorización de una visión humanista que aspira al desarrollo de un pensamiento crítico bajo un modelo educativo que “promueve y desarrolla la madurez emocional, responsabilidad ética y experiencia de trascendencia.” Sin embargo, la práctica contradice la intención e ideario de la propia universidad, no solo en este sentido sino además, como un espacio que se ha caracterizado por abrirse a “expresiones de inconformidad socio-política y lucha por los derechos humanos”. (Ibero 90.9, abril 20)

Atendiendo a este discurso y mi propio ejercicio crítico y político, durante mi ejercicio de ensañanza-aprendizaje integré la investigación interdisciplinar y debate sobre el uso de la ciencia y la innovación en el contexto mexicano, con invitados especializados que nos dieron charlas de biopolítica, así como arte y tecnología. Al interior del laboratorio generamos debates sobre género, ciencia y textil, además de experimentar con diversos materiales y formatos. Sin embargo, fue insuficiente para las participantes, mi primera evaluación fue roja, es decir reprobé el Sistema de Evaluación de Procesos Educativos (SEPE) que responden los y las alumnas de la Ibero.

Para el segundo semestre me cambiaron a la materia optativa de proceso y proyecto artístico, aprobé con 9 y el tercer periodo con 7. Números caprichosos. Con la aprobación idónea, me entregaron una constancia de felicitación por “mi excelente desempeño”. Con ello la seguridad inmediata del siguiente curso. En las primeras semanas me confirmaron que podía impartir un taller para verano con tema de sustentabilidad y bioinspiracion, además de ser aceptada mi sugerencia para una asignatura que abordara historia, diseño y arte, se me dio a trabajar el programa de la materia diseño y contexto. Al final de semestre se publicaron las evaluaciones del SEPE, mi semáforo estaba en amarillo con un 7 y comentarios de algunas de las participantes que descalificaron mi persona y las dinámicas implementadas en clase.

Un domingo antes de iniciar el curso de verano me enteré de su cancelación, pregunté y la respuesta fue que no hubo inscritos, la materia propuesta de diseño y contexto se desagregó para el semestre de otoño sin ninguna explicación. Pese a tener una clave de materia y la confirmación de que daría el taller en otoño, una alumna me informó que al intentar inscribirse mi nombre no aparecía. Escribí para saber si había un problema técnico y no recibí respuesta. El trabajo realizado para cada programa se desestimó. Esto quiere decir que la categoría de “idóneo” o “excelente” no es permanente sino temporal y dura hasta ser evaluados nuevamente y que una serie de circunstancias no establecidas nos favorezcan en algún aspecto.[2]

¿Cuáles son los criterios de las evaluaciones realizadas por las y los estudiantes en las distintas IES? ¿Qué herramientas les ofrece la universidad para responder estas evaluaciones? ¿Cuáles son los perfiles, parámetros e indicadores que permiten, aparentemente, que esta evaluación defina de manera radical nuestra permanencia, promoción y reconocimiento de nuestros servicios en la universidad?

3. La ley de las coincidencias y la remoción de actividades profesionales

El actual sistema de empleabilidad nos somete a procesos de especulación y subjetivación basados en la ansiedad. Nuestro bienestar laboral está bajo una ley de las coincidencias. La idea de remoción, a falta de una palabra mejor, refiere a las acciones de quitar, borrar, eliminar, obviar o apartar y con ello modificar el estado de una cosa o una persona. En este sentido, los profesores de asignatura somos un cuerpo de sujetos expuestos a ser sustituidos, excluidos, prescindibles, es decir, desechables porque contamos con un vocabulario limitado al respecto de derechos y dignidad laboral.

Al respecto, nosotros no podemos hablar de despido injustificado o identificar que posiblemente nuestra contratación fue revocada por causas sistemáticas de prohibición de nuestra labor docente en el marco de la libre cátedra y la formación crítica y política en los y las estudiantes.

En el mes de abril se desató una gran polémica al interior de la comunidad Ibero extendida a medios de comunicación externos como SDPnoticias y al programa de Imagen 90.5 a cargo de Estaban Arce, debido a la presencia de dos bailarines semidesnudos en el patio de la universidad. Performance resultado de los procesos de investigación, discusión y expresión crítica sobre el cuerpo, el espacio y el diseño durante mi taller, acción asociada a un video que estaba promoviendo la V Semana de Diversidad Humana organizada por Plural Ibero y que en la práctica no tuvo ningún vínculo colegiado sistemáticamente.

Pese a la autorización explicita de la actividad del perfomance como parte de una clase abierta. Supuse que por las expresiones de extremo conservadurismo y violencia por parte de algunos sectores de la universidad, parte de las consecuencias de esta actividad era mi remoción como profesora pero nunca fue enunciado. Al contrario, me dijeron que no había problema, sólo debía enviar un argumento breve, académico, de mis métodos y particularmente el objetivo del performance. La Ibero publicó un comunicado que señala “Las piezas o expresiones artísticas generadas por nuestra comunidad no se autorizan y mucho menos se censuran, bajo la premisa que la apreciación estética es un proceso subjetivo”, sin embargo la V Semana de Diversidad Humana, involucrada y afectada en todo el proceso, se llevó a cabo con modificaciones radicales en la imagen y sus contenidos semánticos.[3]

En este contexto de casualidades, iniciando el periodo vacacional y tras haberme informado que el anuncio definitivo de mi contratación sería después del periodo de ajustes de inscripciones los días 7, 8 y 9 de agosto, recibí un correo electrónico que me indica que el área de diseño textil prescinde de mis servicios para otoño. La Ibero es una entre tantos espacios educativos que ejercen estas mismas políticas y prácticas de manera “natural” y reiterada.

La OIT (Organización Internacional del Trabajo) señala que “las políticas económicas y empresariales no buscan la creación de empleo sino la sustitución” (El diario, 2018). Cuya lógica ratifica las relaciones volátiles donde todos los riesgos y responsabilidades quedan en manos del trabajador, en el contexto docente, el marco normativo al que atendemos los profesores de asignatura da cabida a cualquier situación, de ahí que opere una especie de Ley de casualidades o coincidencias.

Este clima de incertidumbre laboral produce sistémica y estructuralmente relaciones personales no confiables, ratificando los nepotismos y ejercicios arbitrarios de autoridad y relaciones por conveniencia. Lo que quiere decir que la organización de colectividades diversas que frenen las agresivas reformas laborales es un compromiso social e individual. En mi opinión, el sistema de incertidumbre laboral no sólo es posible gracias a un sistema legal que lo rige sino por el conjunto de personas que lo ejerce. Para comenzar a restaurar y transformar nuestro presente, es menester que comencemos con una autocrítica de las diversas maneras en que participamos de la cultura neoliberal, heteronormada, clasista y racista que materialmente administra la ejecución y perpetuación de sociedades globales de la precariedad.

 

* Mayra Rojo es investigadora, maestra y artista interdisciplinar en artes y discursos del cuerpo, diseño e investigación de innovación textil, historia del arte y cine, así como las relaciones
expandidas entre arte y ciencia. Realizó un doctorado en historia del arte contemporáneo de América Latina y una investigación posdoctoral interdiciplinar de diseño, arte y ciencia; dos estancias en el extranjero en Berlín y la Universidad de Sao Paulo (2013). Ha participado en la investigación y propuestas curatoriales de los Archivos de los fotoperiodistas Leo Matiz y Héctor García, fue curadora invitada en en el Proyecto Traslados en Santiago de Chile bajo el tópico curadurías colectivas y migración. Realizó la idea original, producción e investigación del documental Pulque para dos (2016). Ha impartido seminarios-talleres y escrito artículos sobre la figura del monstruo y el cine de terror como alegorías de la historia social y política de América Latina. Actualmente forma parte del Seminario Alteridad y exclusiones (UNAM) y desarrolla la primera parte de una investigación y producción artística independiente titulada Monstruologías 1: Las caníbalas, lo femenino y su vinculación con las figuras de la bruja, las hechiceras y lo vegetal. Imaginaciones antipatriarcales.

 

Referencias:

[1] Las condiciones de precariedad laboral en México es una constante que se ha agudizado los últimos años. Pueden consultarse diversos artículos como el de la antropóloga Ksenia Sidorova, Ser docente: Entre prestigio y precariedad. Condiciones laborales y estrategias de supervivencia en los docentes de una escuela de educación superior privada, Mérida, Yucatán, (2007). Así como el Manifiesto del I Encuentro de Docentes contra la precarización Laboral (2016). En casos internacionales se puede seguir el caso de la Federación de Jóvenes Investigadores Precarios (FJI) en España.

[2] Hay una serie de contradicciones en materia de trabajo docente que hoy se exacerban con la Reforma educativa pero que los profesores de asignatura hemos vivido permanentemente. Es fundamental, informarnos cómo y por qué las modificaciones a la Ley General del Servicio Profesional Docente, así como a Ley General de Educación y al Artículo 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, consolidan, legitiman y regulan, de una u otra manera, las irregularidades que fomentan la incertidumbre e inseguridad laboral en materia educativa a nivel superior. Consultar aquí.

[3] Se pueden ver todos los documentos y proceso aquí.

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