México: el sur también existe

Para que el sur acabe con su letárgico desarrollo se requiere de un modelo de desarrollo incluyente y sostenible que entienda las necesidades de la población y una política que genere crecimiento económico y ayude a la región a insertarse en las cadenas globales de valor.

Por: Carlos Grandet (@cgrandet)

Hace unos días circuló una carta que Andrés Manuel López Obrador le mandó al presidente Trump dónde delineaba su visión de la relación entre México y Estados Unidos. De entre todos los temas que se tocan en dicha carta, lo más remarcable fue la propuesta de desarrollar el sur del país para disminuir la inmigración causada por la pobreza y falta de oportunidades. “El Sur también existe”, dice un poema de Mario Benedetti, pero en México las políticas públicas parecen haber olvidado que el sur de México se ha quedado rezagado. Eso sí la memoria regresa mágicamente cada vez que hay una elección: un programa asistencialista por acá, el anuncio de una carretera que por fin se va a inaugurar, y así lleva el sur esperando décadas.

Falta recorrer unos cuantos poblados de Oaxaca o Chiapas para darse cuenta que a pesar de la gran riqueza cultural y natural de la región, existen grandes retos que es urgente atender. ¿Podría ser este el sexenio del anhelado milagro económico sureño? Las administraciones pasadas han basado sus propuestas de desarrollo en políticas asistencialistas para lucrar políticamente con la pobreza. El éxito de AMLO estará en función de transformar estas políticas en un programa integral que impulse la economía local y empodere económicamente y socialmente a la población.

¿Qué necesita el sur para acabar con su letárgico desarrollo? Aquí van dos ideas:

Modelo de desarrollo incluyente y sostenible

Lo primero y más urgente es el diseño de un modelo de desarrollo incluyente y sostenible que verdaderamente atienda las necesidades de la población. Uno de los grandes errores de la Cruzada contra el Hambre de Peña Nieto fue no entender las necesidades de la población y llegar con soluciones fáciles que no generaban ningún tipo de desarrollo a largo plazo. En uno de los casos más paradigmáticos del fracaso de esta política, la Cruzada se dedicó a entregar barritas “saludables” en lugar de apoyar a los campesinos a mejorar y hacer competitivos sus cultivos de productos ricos en nutrientes.

El sur es rico en recursos naturales que deberían explotarse de un modo sostenible y con beneficios para toda la población. El gran potencial hidroeléctrico y eólico de la región podría ayudar a generar energía barata, y la biodiversidad de la región podría ser utilizada para generar una explotación sostenible de recursos forestales, tanto maderables como no maderables. Un modelo que resulta interesante para esto son las cooperativas. En la Sierra Norte de Puebla, existen cooperativas cafetaleras que se han convertido en casos de éxito en explotación sostenible de recursos, así como empoderamiento económico de una población que había sufrido históricamente de abusos de intermediarios comerciales.

Un catalizador del crecimiento

El sur necesita su propia versión de lo que el TLC le dio al norte del país, una política que genere crecimiento económico y ayude a la región a insertarse en las cadenas globales de valor. El corredor logístico del Istmo tiene el potencial de lograrlo. Además, este proyecto puede resultar muy atractivo para la iniciativa privada nacional e internacional. En todo el mundo existen casos de éxito de regiones que lograron un gran crecimiento a raíz de inversiones en infraestructura logística, desde Panamá hasta Singapur. El corredor es la chispa para detonar el crecimiento pero debe estar acompañado de incentivos para atraer inversión y talento a la región. Lo más importante es fortalecer el estado de derecho en la región, esto se puede lograr a través de una ventanilla única para facilitar la operación de empresas, así como mejorar la calidad de los juicios mercantiles y el régimen de tenencia de tierra.

Este sexenio podría sentar las bases para el milagro económico del sur de México. La administración entrante tiene el mandato popular y los votos en el Congreso para una cirugía mayor de la política de desarrollo del sur de México. Uno de los legados de AMLO podría ser heredarnos una población más preparada para competir con el resto del mundo, una población a la que se le regrese su dignidad después de tantos años de abuso y despojo, y un Sur más próspero al que el mundo voltee a ver con admiración como un ejemplo de bienestar y progreso.

 

* Carlos Grandet es maestro en Análisis Computacional y Políticas Públicas por la Universidad de Chicago y economista por el CIDE.

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